Un juez federal ordenó esta mañana la detención de dos comisarios y otros dos policías de la comisaría de Llavallol en el marco de una causa en la que se los acusa de explotar sexualmente de mujeres y chicas trans y además por «protección a narcos».

Mientras, en el procedimiento donde fue arrestado Kearney Herrera se secuestró una ametralladora y varias armas, según confiaron las fuentes consultadas, quienes dijeron también que debajo del escritorio del jefe de calle de la 4° de Lomas hallaron un maletín con dos pistolas 9 milímetros limadas.
Como resultado de los allanamientos fueron incautados varios vehículos, armas de fuego ilegales con su numeración alterada, municiones, drogas, computadoras, teléfonos celulares y más de 100.000 pesos y dólares en efectivo. Otro jefe policial permanecía prófugo.
En tanto, en la vivienda de este policía se secuestró dinero en efectivo y su arma reglamentaria.
Los detenidos son los comisarios Nicolás Félix Breglia, el subcomisario Patricio Miguel Kearny Herrera (ambos del Comando de Patrullas de Avellaneda), el teniente primero Jorge Abel Virreira y los oficiales César Pérez (jefe de calle de seccional de Llavallol), Braian Fabián Robledo (integrante de la misma dependencia) y la oficial principal Claudia Yamila Ferrando (también de Avellaneda).
Tras el análisis de comunicaciones y tareas de seguimientos, el juez Villena ordenó la realización de varios allanamientos, entre ellos las oficinas de la comisaría de Llavallol y los domicilios de los efectivos sospechosos.
Por último, los subcomisarios Raúl Alberto Gauna y Maximiliano Daniel Oviedo no fueron detenidos al dar los allanamientos negativos, pero si fueron desafectados de la fuerza como los otros 6.
Se trata de una caso a cargo del juez federal Federico Villena, que investiga desde 2015 una red de trata de personas, en concreto a prostitutas y transexuales, en la que participaban supuestamente policías de la provincia de Buenos Aires, que también protegieron a narcotraficantes de la misma trama. Además, los investigadores determinaron a través de las primeras pesquisas que los policías les pedían pagos de hasta 2.000 pesos diarios a las mujeres para trabajar en la vía pública, por lo que los agentes fueron imputados por el delito de «explotación sexual con fines de lucro«.
La Otra Voz Digital Directora Marta César