38° Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans, Bisexuales ,Intersex y No Binaries.

CORRIENTES : UNA MARCHA MULTITUDINARIA FEMINISTA EN DESAFÍO A LAS POLÍTICAS LIBERFASCISTAS DE MILEI

Organizaciones sociales, sindicatos, partidos y agrupaciones feministas colmaron Corrientes en una marcha de enorme magnitud para cerrar el Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries. La resistencia al avance fascista del gobierno de Milei atravesó cada taller, cada columna y cada historia personal.

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El segundo día del Encuentro Plurinacional de Mujeres, Lesbianas, Travestis, Trans y No Binaries en Corrientes se vivió como un auténtico torbellino político, un río revuelto que testimonia la profundidad del momento histórico y el punto exacto donde el movimiento feminista decidió plantarse. La marcha de 20 cuadras que desbordó la costanera no sólo reafirmó sus cuarenta años de trayectoria; fue, además, una advertencia directa —y masiva— al gobierno de Javier Milei, cuya ofensiva ultraderechista se convirtió en el blanco central de los debates, los talleres y las calles.

En ese clima atravesado por tensiones, la voz de Nirvana Yerezada Silvero se impuso desde la cabecera de la movilización. Con 37 años y una vida entera en Corrientes, recordó el momento en que “me hice feminista”, una escena condensada en la foto que muestra en su teléfono: ella marchando con un cartel de “Ni Una Menos” y la mano pintada de su hija estampada como un sello de resistencia. Nirvana organizó allí, junto a muchas otras, los tres días de un Encuentro que movilizó a miles pese a las dificultades económicas que impiden viajar a buena parte de las mujeres y disidencias del país. Eso, justamente, profundizó el carácter político de esta edición: si en un contexto de ajuste feroz semejante marea logró llegar, es porque el feminismo no se repliega ni bajo amenaza.

La ciudad quedó tomada por organizaciones sociales, sindicatos y partidos políticos de todas las provincias. El mensaje fue unívoco: no retroceder ni un milímetro frente al avance fascista incubado por el gobierno nacional. El clima de resistencia quedó aún más cargado cuando una multitudinaria convocatoria denunció la detención de Cristina Fernández de Kirchner. Su audio enviado al Encuentro recorrió celulares y altoparlantes: “Mi situación es la metáfora perfecta y disciplinadora de una Argentina a la que le están liquidando sus posibilidades de desarrollo y crecimiento económico”. Las palabras resonaron con fuerza porque dialogan con lo que muchas sienten: que detrás de cada recorte, cada ataque y cada política de hostigamiento, hay una intención clara de disciplinar.

La marcha avanzó desde la Rotonda Poncho a lo largo de cinco kilómetros a la vera del río. Las banderas flamearon cuando una brisa refrescó los cantos, como si el mismo Paraná empujara a miles hacia adelante. Allí volvió a aparecer la historia íntima de Nirvana, esta vez marcada por su separación después de una década en pareja. Entendió —gracias al feminismo— que aquello que soportaba no eran “peleas” ni “carácter”, sino violencia de género. El golpe que no debía tolerar nunca más fue el punto de quiebre que la llevó a pararse donde hoy está, entre miles que comparten trayectorias similares. Su hija, de 12 años, no se define feminista, pero ya sabe ejercer sus derechos. Nirvana respira hondo antes de contar que a los 5 años la pequeña enfrentó a su padre diciéndole que no quería irse con él porque era su derecho. “Yo lo supe a los 30”, dice, y la emoción se le nota en los ojos. Para Milei y sectores afines, este tipo de conquistas son “adoctrinamiento”; para Nirvana y para muchas, es simplemente supervivencia.

Mientras la marcha avanzaba, los talleres —realizados sábado y domingo— dejaban en claro cuáles son las preocupaciones urgentes que la agenda oficial intenta silenciar. Una de las discusiones más potentes retomó la marcha del Orgullo Antifascista y Antirracista del 1 de febrero, organizada como respuesta directa a los ataques antifeministas del propio Javier Milei. Aquella fecha, plantearon varias expositoras, fue un punto de inflexión para la reorganización federal del movimiento. De allí surgió la propuesta concreta: impulsar una gran acción federal antifascista para los 50 años del golpe de Estado. El clima es de alerta, y la necesidad de ocupar el espacio público, una definición estratégica.