Es la primera vez en diez años que no se permite a los y las representantes del colevtivo LGBTIQ el armado de una tarima. Desde el Gobierno argumentaron que el pedido del escenario se realizó con poco tiempo de anticipación, sin embargo desde la organización del evento señalan que es un "gesto de autoritarismo" que tiene un enorme "peso simbólico".
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La Otra Voz Digital Directora Marta César