Se presentó WomenPower2030, un proyecto que fortalece la participación y la capacidad de incidencia de mujeres jóvenes de América Latina

CON EL LEMA»LAS FEMINISTAS ACELERAN LA ACCIÓN PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE» SE PRESENTÓ WOMENPOWER 2030

Con el lema “Las feministas aceleran la acción para el desarrollo sostenible”, se presentó WomenPower2030, una iniciativa que desde hace dos años y medio lleva adelante la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM) para fortalecer la capacidad de incidencia de mujeres jóvenes feministas y promover su participación en los debates y decisiones vinculados con la igualdad de género y el desarrollo sostenible.

«En momentos en que los derechos y la igualdad de las mujeres y niñas están en retroceso en todo el mundo, y especialmente en nuestra región, nos obliga a plantear nuevas estrategias y sumar nuevas voces. Por eso es muy importante desarrollar la capacidad de incidencia de jóvenes feministas que desarrollan sus actividades en organizaciones no gubernamentales nacionales y están vinculadas a redes regionales. WomenPower2030 justamente promueve el fortalecimiento y la capacitación de mujeres jóvenes para que sean la cara visible de esta incidencia a nivel nacional y regional”, señaló la fundadora de FEIM, Mabel Bianco, al abrir la reunión.

El proyecto se desarrolla en seis países de América Latina —Argentina, Bolivia, Colombia, Guatemala, México y Perú—, con el apoyo de la Unión Europea, a través de Women Engage for a Common Future (WECF). A nivel global, la iniciativa es coordinada por WECF y cuenta con la participación de organizaciones de África, Asia y América Latina.

Durante el encuentro, se presentó el recorrido realizado por WomenPower2030 y las principales acciones desarrolladas junto a mujeres jóvenes de organizaciones y redes feministas de la región. El proyecto tuvo como objetivo fortalecer sus capacidades para incidir en políticas públicas a nivel nacional, regional y global, incorporando una perspectiva de género en las agendas de desarrollo sostenible, cambio climático, medio ambiente, cuidados y acceso a la justicia.

La iniciativa puso especial énfasis en la participación de las jóvenes en toda su diversidad, incluyendo indígenas, rurales, afrodescendientes, con discapacidad, personas LGBITQ+ y que viven con VIH, entre otras. La propuesta buscó que sus experiencias y demandas no solo fueran escuchadas, sino que pudieran convertirse en propuestas concretas de incidencia política.

A lo largo de estos dos años y medio, las participantes realizaron instancias de formación, capacitación y entrenamiento en incidencia feminista, análisis de políticas públicas y estrategias de comunicación. También participaron en espacios regionales y globales vinculados con Beijing+30, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer de Naciones Unidas (CSW), la Comisión Económica para América Latina y el Caribe  (CEPAL) y el Foro Político de Alto Nivel sobre Desarrollo Sostenible.

Entre las actividades desarrolladas se destacaron los procesos de formación sobre derechos humanos, Agenda 2030, Objetivos de Desarrollo Sostenible e incidencia basada en evidencia. Las jóvenes elaboraron además documentos sobre la situación de sus países y regiones. Y participaron en espacios de diálogo con representantes gubernamentales y organismos de Naciones Unidas.

La experiencia también permitió ampliar y fortalecer las redes de participación juvenil feminista, profundizando la presencia de distintas voces y experiencias dentro del proyecto.

La comunicación fue otro de los ejes de WomenPower2030. A través de la campaña “Voces Feministas Hoy”, se buscó fortalecer una narrativa feminista actualizada y posicionar las voces de las mujeres jóvenes en el seguimiento de Beijing+30. La campaña usó testimonios, imágenes, videos y contenidos para redes sociales y alcanzó a casi 2 millones de personas, principalmente en Argentina, Bolivia y Colombia.

Las voces de las jóvenes, protagonistas

Durante la presentación, referentes y participantes de WomenPower2030 compartieron sus experiencias y reflexionaron sobre los desafíos que enfrentan actualmente las mujeres jóvenes en América Latina, así como sobre las herramientas construidas durante el proyecto para transformar sus demandas en propuestas e incidencia política.

“Para mí, Women Power 2030 es una oportunidad para aprender, aportar desde mi experiencia y, sobre todo, entender que nuestra voz también puede generar cambios. Estoy muy contenta de ser parte de este espacio”, dijo la chaqueña Ludmila Meza, del Consejo Nacional de la Mujer Indígena en Argentina (CONAMI) y ECMIA (Enlace Continental de Mujeres Indígenas de las Américas).

Desde Catamarca, Pilar Seco, de la Red Nacional ATTTA (Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina), destacó otro de los aprendizajes centrales del proyecto: la interseccionalidad: “Personalmente, uno de los aprendizajes que forma parte de mi militancia es entender la interseccionalidad como una herramienta concreta de trabajo. Para mí, ese proceso dejó un aprendizaje muy fuerte: cuando logramos conectar lo que vivimos en nuestros territorios con otras compañeras y organizaciones, nuestras experiencias dejan de ser situaciones aisladas y se convierten en una voz colectiva capaz de incidir y defender los derechos que tanto nos costó conquistar”.

Esa construcción de una voz que pueda trascender las fronteras territoriales también apareció en la experiencia de Milagros Acosta, de la Red de Jóvenes Católicas por el Derecho a Decidir, de Santiago del Estero: “Para mí significó, primero, darme cuenta de que las realidades y las propuestas que construimos desde nuestros territorios también pueden llegar a espacios globales. Lo más importante que me dejó fue entender que lo que construimos desde nuestros territorios y con otras organizaciones puede llegar a los espacios globales”.

La diversidad también fue uno de los elementos destacados por Florencia Gomes, del Área de Género 8 de Noviembre y de la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, en la Ciudad de Buenos Aires.

“Lo rico que tiene el proyecto es la diversidad y pluralidad de activismos y militancias jóvenes. Es algo que se refleja en las campañas donde se expanden las voces feministas tanto desde la diversidad étnico racial como territorial, en discapacidad, identidad de género”, aseguró.

Para Belén Villalba, de Agenda de Géneros y la Red Juvenil de Latinoamérica y el Caribe, las redes sociales constituyen hoy un espacio central de participación política: “El proyecto tiene un potencial muy grande. Es clave posicionar nuestras agendas y voces a través de campañas de comunicación innovadoras, contando con el apoyo de entidades más grandes que respalden, acompañen e impulsen las capacidades que tenemos las juventudes, y sirvan de puentes para construir un contexto de posibilidades que garanticen la participación, representación e incidencia política juvenil en diferentes espacios y niveles de toma de decisión”.

Sol Sintora, de la Red Nacional de Jóvenes y Adolescentes para la Salud Sexual y Reproductiva, de Córdoba, resumió esa experiencia desde el encuentro como una forma de construir liderazgo: “Las realidades pueden ser distintas, pero muchas de las desigualdades que enfrentamos tienen raíces comunes. Lo que no está escrito en ningún manual es que el liderazgo se construye cuando nos encontramos, cuando nos escuchamos atentamente y cuando entendemos que nuestras diferencias amplían las herramientas que tenemos para transformar nuestras realidades”.

Luego hubo un diálogo con los asistentes, entre quienes se encontraban representantes de agencias de Naciones Unidas, embajadas, redes regionales, organizaciones de la sociedad civil y otros dirigentes y funcionarios. Se resaltó la importancia del proyecto a nivel nacional y regional.