DEL LIBRO MUJERES DE SALTA TESTIMONIOS DE VIDA

María Enriqueta Silvera – Barrio Hernando de Lerma(1)

Enriqueta vive a corazón abierto, como su casa, donde, los indigentes que bajan a la ciudad por alguna diligencia, encuentran comida y abrigo. Aunque en casa de Enriqueta, la comida no sobra, sobra, sí, el afecto y la solidaridad.

La permanente disposición de sus padres hacia los demás, fue su patrón modelador. Recuerda con orgullo, una experiencia especial, en Tablillas, departamento San Martín, donde nació. Allí, su padre se desempeñaba como caballerizo, recorriendo las líneas del petróleo, para la empresa Standard Oil Company -luego devenida en ESSO-transportando, a caballo, desde y hacia Camiri, en territorio boliviano, los hierros para las tuberías. Cuando estalló la Guerra del Chaco (1932-1935), conflicto armado entre Bolivia y Paraguay por un litigio de fronteras, su padre, quien se compadecía de los ciudadanos de ambos países, ayudó a escapar hacia territorio argentino, durante todo el conflicto, a cientos y cientos de bolivianos que rechazaban la guerra, camuflados en las tuberías y ocultos con el maíz que siempre portaba para los caballos, a fin de eludir controles.

Su infancia transcurrió, migrando de campamento en campamento, porque la empresa era la dueña de los trabajadores y decidía en qué momento y a qué lugar debían trasladarse, sin importar los niños que cursaban su año escolar.. Aguas Blancas, Tartagal, Mosconi, San Pedrito, casi al límite con Bolivia, fueron sus efímeros destinos. Evoca con algo de rabia sus experiencias camino a la escuela en esta última localidad,?imaginate ahí los tigres, los chanchos del monte, hacían espantar los caballos, que nos volteaban? yo tenía 12 años, los monos, no te digo nada, los bejucos(2) que se nos tiraban encima, yo lloraba y no quería ir a la escuela?

Sus recuerdos no fueron seducidos por el aparente confort que les proporcionaba la empresa ?estábamos rodeados de casillas que nos daban buen estándar de vida, todo resuelto, agua caliente, fría, telas mosqueras, el agente sanitario todos los días en la casa a ver si no tenías una nana???Pero yo veo ahora, que soy grande y veo esta lucha, veo, a diario, como se sabe lo que es el imperialismo, el capitalismo, veo que ellos vinieron para robarnos todo, y nos engañaron en realidad. Nos tenían bien cuidaditos, todo nos resolvían, pero ellos son los causantes de esto, ahora.?

La renuncia de su padre a su trabajo, la llevó, junto a toda la familia, a trabajar, siendo niña aún, a la Mina 9 de Octubre, Jujuy. Recuerda haberse conmovido profundamente por la situación de marginación y de extrema pobreza, de los habitantes de la Puna, que se acercaban a trabajar a la mina.

De regreso en Tartagal, contrajo nupcias a los 16 años y, desde entonces, cobijó en su casa a quien lo necesitara, especialmente a indígenas y trabajadores/as rurales. Mientras, con la venta de productos caseros de repostería y tejidos, aportaba, junto a su esposo, al ingreso familiar.

Subraya que hasta que se casaron sus hijos, todas sus tareas las desarrollaba dentro del ámbito doméstico, desde pequeña su madre le señaló el áspero camino de la dependencia conyugal? siempre lo que dice el esposo se cumple, la mujer debe quedarse en la casa?era la permanente letanía.?El proceso hacia su autonomía moral fue lento y doloroso? me digo un día, cómo que el hombre nomás tiene que salir?…que porque era hombre tenía que andar con mujeres y esas cosas?y dije no. Yo sé que puedo. A mí no me importa un techo, no me hace feliz que yo tenga una buena cama para dormir, que yo tenga el mejor manjar en la mesa, si no tengo una libertad, un derecho a decidir. Ahora lo veo así. Si me lo dan, me lo dan, pero sin condiciones. Ya no hay condiciones. Nunca más, te doy, pero vos te vas a quedar quieta?

Porque la pobreza ajena, especialmente la que afecta a los niños, le cierra la garganta de dolor, Enriqueta abre las puertas de su casa, a los trabajadores rurales, a los indígenas de Tartagal o Rosario de Lerma, siempre dispuesta a asistir con comida o medicamentos a los niños que merodean por la plaza o los ancianos de su barrio. Espera para ella, sus hijos y para todos, la igualdad, de vivir con dignidad y poder comer, recuperar el espacio de la familia?porque estos gobiernos nos han llevado hasta la desintegración familiar?afirma.El corazón de Enriqueta, tan amplio y tan abierto, se nos antoja un buen lugar para quedarse a vivir.

Enriqueta supo transformar su rabia en acción y hoy es reconocida como una militante social. Casi a diario, en su casa se organizan comedores espontáneos, de gente que necesita un plato de comida. Como ocurrió, durante el conflicto docente(3), cuando Enriqueta albergó en su casa a más de 20 docentes del interior de la Provincia.

Hoy, además, trabaja activamente en la Fundación ?Entre Mujeres?por los derechos de la mujer y especialmente, en la promoción y educación acerca de la Salud Reproductiva.?Salgo a los barrios a decirles a las personas que ellos tienen sus derechos, que ellos tienen que exigir que les den anticonceptivos, si les dicen que tienen que ser métodos naturales, qué saben lo que son los métodos naturales esa pobre gente Si viene el marido, le mete un sopapo y le dice, ¿acaso tenés otro marido?, ? reflexiona ?me duele mucho la pobreza me duelen mucho los rurales, pero creo que lo podemos revertir si nos unimos todos, yo tengo la esperanza y si no, bueno, quisiera no morirme sin ver que algo se puede cambiar?

Enriqueta abre su corazón tan grande como su casa. Mientras, sigue dando pelea.
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(1) El Barrio Hernando de Lerma, llamado así en honor al fundador de la ciudad de Salta, está situado hacia el sudeste del centro de la ciudad. Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, realizado por la Dirección General de Estadísticas de Salta, en este barrio viven 5.211 habitantes.

(2) ?Nombre común a varias especies de plantas trepadoras de tallos largos, delgados, resistentes y flexibles, a veces, volubles, que se encaraman por las ramas de los árboles?Diccionario Enciclopédico El Ateneo, Edit. Librería El Ateneo, Buenos Aires,1970

(3) El conflicto docente en la Provincia de Salta, lleva varias décadas sin resolverse .Las demandas por mejores salarios y mejor educación, nunca han sido satisfechas. La lucha docente tomó fuerza inusitada, cuando miles y miles de trabajadores/as de la educación, ganaron las calles de la ciudad de Salta durante los primeros meses del año 2005,y fueron salvajemente reprimidos/as por la Policía el 1º de Abril del mismo año.

FOTO: www.argentina.pordescubrir.com