¿Crees por un momento que después de haber sido amada por este hombre (Simón Bolívar) durante años, de tener la seguridad de que poseo su corazón, voy a preferir ser la esposa del Padre, del Hijo o del Espíritu Santo, o de los tres juntos?
Déjame en paz, mi querido inglés. Amas sin placer. Conversas sin gracia, caminas sin prisa, te sientas con cautela y no te ríes ni de tus propias bromas.(?) Eres más celoso que un portugués. Por eso no te quiero..¿Tengo mal gusto? Pero, basta de bromas. En serio, sin ligereza, con toda la escrupulosidad, la verdad y la pureza de una inglesa, nunca más volveré a tu lado??
Carta de Manuela Sáenz a su esposo.
Manuela Sáenz y Aizpuru o Sáenz de Thorne, también llamada Manuelita Sáenz, nació en Quito en 1797.Hija natural de Simón Sáenz, comerciante español y realista y de María Joaquina de Aizpuru, hija de españoles de linaje, quien en el futuro tomaría partido por los rebeldes. Desde muy joven entró en contacto con una serie de acontecimientos que animarían su interés por la política .En 1809 la aristocracia criolla ya se hallaba conspirando contra el poder de los hispanos y a partir de entonces comenzaron a sucederse un conjunto de revueltas sangrientas.
Por las revueltas se ausentó de la ciudad para refugiarse junto a su madre en la hacienda de Catahuango, donde se convirtió en una excelente amazona .Al tiempo volvió a Quito y la madre decidió internarla en el convento de monjas de Santa Catalina, a la edad de dieciséis años.
La fascinación de Manuela por la vida pública la hizo abandonar el convento. Aprendió a leer y a escribir, e inició una relación epistolar con su futuro amante: Fausto Delhuyar, un coronel del ejército del rey, con quien se fugó para descubrir más tarde el infortunio de su infertilidad y la desgracia de estar al lado de un charlatán. Las habladurías del amante le significaron la obligación de contraer matrimonio con James Thorne, un médico de cuarenta años que comerciaba con su padre y al que nunca llegaría a amar.
Corría el año 1819 y Manuela deslumbraba en los grandes salones de Lima. América estaba convulsionada. Simón Bolívar ya había liberado el territorio de la Nueva Granada. Los limeños comenzaban a conspirar y Sáenz se convertía en una de las activistas principales.Las reuniones se realizaban en su casa y las disfrazaba de fiestas; actuaba de espía y pasaba información. En 1822, una vez liberado Perú, fue condecorada ?Caballeresa del Sol, al patriotismo de las más sensibles?. Con la excusa de acompañar a su padre, Manuelita marchó hacia Quito. Colaboró activamente con las fuerzas libertadoras. El 16 de Junio de 1822, Simón Bolívar entró triunfalmente en la ciudad y, después de un cruce de miradas, fueron presentados en un baile en homenaje al Libertador.
A partir de entonces mantendrían una relación pasional. Bolívar le regaló un uniforme, que ella utilizaba a la hora de sofocar algún levantamiento. Fue nombrada por Bolívar miembro del Estado Mayor del Ejército Libertador; peleó junto a Antonio José de Sucre en Ayacucho, siendo la única mujer que pasaría a la historia como heroína de esta batalla .Una vez aprobada la Constitución par las nuevas naciones, marchó a Bogotá junto al Libertador.
El 25 de Septiembre de 1828 salvó a Bolívar de un atentado enfrentándose a los conspiradores mientras Bolívar saltaba una ventana; a raíz de este acontecimiento, Bolívar, de regreso al palacio le dijo ? Eres la Libertadora del Libertador ?
Al conocerse la muerte de su amado en Santa Marta en 1830, decidió suicidarse. Se hizo morder por una víbora, y fue salvada por los habitantes del lugar. Antes de la muerte del Libertador se levantó una ola de calumnias en su contra y Manuela decidió escribir, como forma de protesta, La Torre de Babel (julio de 1830) motivo por el cual se le emitió una orden de prisión. El 1º de enero de 1834, le ordenaron que abandonara la nación, fue encerrada en la cárcel de mujeres y conducida a caballo hasta el puerto de Cartagena con destino a Jamaica.
Manuela volvió a Ecuador en 1835. El presidente Vicente Rocafuerte, ante la noticia de su llegada, determinó su salida del país. Esto la llevó al destierro. Se radicó en el puerto de Paita donde subsistió elaborando dulces, tejidos y bordados para la venta. En la puerta de su casa se podía leer English Spoken; era querida por la gente del pueblo y bautizaba niños, con la condición de que se llamaran Simón o Simona. Fue visitada por muchos hombres importantes, entre los que figuraron Simón Rodríguez, Hermann Melvilla y Giuseppe Garibaldi. Uno de los visitantes del lugar trajo consigo la difteria, enfermedad que contrajo y de la que murió, ya pobre e inválida, a los 59 años de edad.
* Mujeres que revolucionaron el mundo, Precursoras, Publicación de Convergencia de Izquierda, CABA 2010.
FOTO: www.migrantelatino.com
La Otra Voz Digital Directora Marta César