''Alianza Vacuna para el Pueblo''

“EL INTERÉS EGOISTA DE LOS PAÍSES DEL G7,ES EL MAYOR OBSTÁCULO PARA PONER FIN A LA PANDEMIA DE COVID-19”

“El interés egoísta de los países del G7 es el mayor obstáculo para poner fin a la pandemia de COVID-19”, sostuvo hoy un grupo de organizaciones internacionales de la sociedad civil. Antes de la reunión del G7 que inicia mañana, la »Alianza Vacuna para el Pueblo», advirtió que será imposible cumplir las promesas de vacunar al mundo antes de 2022 si los gobiernos continúan bloqueando las propuestas de exención de patentes y de intercambio de tecnologías que permitirían salvar vidas.

Imagen : Médicos sin Fronteras
La Alianza Vacuna para el Pueblo —coalición de organizaciones entre las que figuran Amnistía Internacional, Health Justice Initiative, Oxfam, la campaña Stop AIDS y ONUSIDA—calculó que, si continúan las tendencias actuales, los países más pobres del mundo no vacunarán a su población hasta 2078. Mientras tanto, los países del G7 van camino de vacunar a la mayoría de sus habitantes antes de enero de 2022. Al finalizar mayo de 2021, el 42% de la población de los países del G7 había recibido al menos una dosis de la vacuna, frente a menos del 1% en los países de bajos ingresos.
 
El 28% de las vacunas contra el COVID-19, entregadas antes del final de mayo, fueron hacia los países del G7, que representan sólo el 10% de las personas del mundo. Reino Unido había administrado casi el doble de inyecciones que todo el continente africano, a pesar de que su población es veinte veces más pequeña.
 
El año pasado, Sudáfrica e India —invitados a la cumbre de esta semana en Reino Unido— propusieron la exención de las normas sobre propiedad intelectual para permitir que otros países fabriquen insumos de diagnóstico, tratamiento y vacunas contra el COVID-19. La propuesta cuenta con el apoyo de más de 100 Estados.
 
De las naciones del G7, sólo Estados Unidos respaldó expresamente la exención de las patentes para las vacunas —aunque no para los tratamientos ni las pruebas diagnósticas. Alemania y Reino Unido siguen oponiéndose fuertemente, al igual que la Unión Europea como bloque; mientras Canadá, Italia y Francia están indecisos. Japón sostuvo que no se opondrá a las medidas si se llega a un acuerdo.
 
“El condado inglés de Cornualles, donde se celebra la cumbre del G7, administró más vacunas que 22 países juntos. Este es un ejemplo de que, al no luchar contra los monopolios farmacéuticos, se crearon diferencias enormes en el acceso a la vacuna. Este inadmisible fracaso del liderazgo global debe rectificarse inmediatamente”, afirmaron desde Amnistía Internacional.
 
“El camino que hemos tomado no beneficia a nadie. No hay modo de volver a la normalidad en ninguna parte si sólo está vacunada la población de un puñado de países. El fin no estará cerca hasta que los países ricos dejen de acaparar vacunas, dejen de apoyar a los monopolios farmacéuticos y empiecen a hacer frente a sus obligaciones internacionales”, agregaron.
 
Por su parte desde Oxfam declararon: “Esta semana, los líderes del G7 hablarán de la meta global: de vacunar a todo el mundo antes del final de 2022. Pero sin compromisos de eximir de las normas de propiedad intelectual, esto será sencillamente imposible. El G7 tiene que tomar una decisión esta semana: puede continuar defendiendo a los indefendibles monopolios de gigantes farmacéuticos o puede cambiar de rumbo y salvar millones de vidas”.
 
 
El aumento de la producción de vacunas, bloqueado por los países más ricos
En la cumbre, se espera que los líderes y lideresas del G7 anuncien planes para compartir algunas dosis excedentes con países más pobres, pero esto es mucho menos de lo que se necesita.
 
Es crucial que los países se comprometan a suspender las patentes que impiden que fabricantes preparados en todo el mundo realicen más vacunas. También existe la necesidad urgente de que las empresas farmacéuticas compartan su tecnología y conocimientos para apoyar un aumento masivo de la producción. Los desarrolladores de vacunas recibieron más de 100.000 millones de dólares de fondos públicos. Hasta la fecha, ni uno solo accedió a participar en el Acceso Mancomunado a Tecnología contra el COVID-19 (C-TAP) de la Organización Mundial de la Salud, creado hace más de un año para facilitar el intercambio de propiedad intelectual y tecnología.
En su lugar, empresas como Moderna y Pfizer están cosechando enormes ganancias, y surgieron nueve nuevos multimillonarios gracias a la vacuna.
 
Los dirigentes del G7 están actualmente preparando planes para vacunar a adolescentes. Mientras tanto, la vacuna no se vislumbra siquiera en el horizonte para muchos de los grupos de mayor riesgo de los países en desarrollo, como profesionales de la medicina y la enfermería, que siguen arriesgando la vida cada día. Pedimos a los países más ricos del mundo que antepongan la salud de la población mundial a la cuenta de resultados de las grandes farmacéuticas”, afirmaron desde ActionAid.
 
Una solución real
La Alianza Vacuna para el Pueblo pide la exención inmediata de la propiedad intelectual, el intercambio de tecnología y la financiación de la fabricación mundial. Los miembros de la Alianza realizaron un detallado análisis técnico que demuestra que se podrían producir 8.000 millones de dosis en un año por tan sólo 25.000 millones de dólares.
 
Los dirigentes del G7 deben:
1- Acordar la meta global de vacunar al 60% del mundo antes del final de 2021, y que toda la población la alcance en los próximos 12 meses;
2- Apoyar la suspensión inmediata de las normas sobre propiedad intelectual e imponer la transferencia de tecnología de vacunas a todos los fabricantes de vacunas cualificados del mundo;
3- Pagar su parte equitativa del dinero necesario para fabricar miles de millones de dosis con la mayor rapidez posible, y apoyar a los sistemas de salud y, en especial, a los trabajadores y trabajadoras de la salud, a fin de garantizar que llegan a todas las personas de forma gratuita.
La Alianza Vacuna para el Pueblo es un movimiento mundial de organizaciones y activistas globales y nacionales unidos con el objetivo común de hacer campaña a favor de una “vacuna del pueblo” disponible para todas las personas, en todas partes y gratuita. La Alianza cuenta con el apoyo de multitud de líderes y lideresas mundiales, personas galardonadas con el Premio Nobel, científicos y científicas, y dirigentes religiosos como el Papa y el Dalai Lama. Más de 2,7 millones de personas apoyaron la campaña y las encuestas de opinión muestran que el 70% de la opinión pública de los países ricos apoyan que se acabe con los monopolios de las grandes farmacéuticas.