En el marco del trigésimo noveno aniversario de su nacimiento, María Isabel Mariani y organismos de derechos humanos realizaron ayer una actividad frente a la casa de la mujer secuestrada. El cierre fue con una suelta de globos, uno por cada año de vida cumplido.
Como todos los años, María Isabel «Chicha» Mariani y organismos de derechos humanos realizaron durante la jornada de ayer una serie de distintas actividades en la casa ubicada en calle 30 entre 55 y 56, de la localidad de La Plata, al cumplirse un nuevo cumpleaños de Clara Anahí, apropiada en ese lugar luego de un violento ataque perpetrado por las fuerzas represivas durante la última dictadura cívico-militar
Organizaciones de derechos humanos y familiares de Clara Anahí Mariani, apropiada por la dictadura cuando tenía apenas tres meses de vida, celebraron «en ausencia» su cumpleaños 39, frente a la casa de La Plata en la que fuerzas conjuntas de la represión asesinaron en 1976 a su madre, Diana Teruggi.
Actividad.
La actividad se realizó desde la hora 15 frente a la Casa Mariani-Teruggi, en la calle 30 número 1134, entre 55 y 56 de la ciudad de La Plata, y estuvo encabezada por la abuela de Clara Anahí, María Isabel «Chicha» Mariani, y referentes de organismos de derechos humanos que la acompañan en la búsqueda de su nieta.
«Estaremos allí, con las fuerzas que aún nos quedan, con todos los amigos de ruta de estos 39 años que buscamos a Clara Anahí», dijo en la mañana de ayer a la agencia de noticias Télam la abuela, de 92 años.
El cierre fue, como todos los años, con una suelta de globos, uno por cada año de vida cumplido por la mujer secuestrada, sin conocer su origen ni su verdadera identidad.
El hecho.
La casa de la calle 30, en la que vivían Diana Teruggi y su esposo Daniel Mariani con la beba, fue atacada el 24 de noviembre de 1976, incluso con artillería, por las fuerzas represivas.
Diana fue acribillada por la espalda y cayó cubriendo con su cuerpo a su pequeña hija, que fue secuestrada por los represores y hasta el momento no pudo ser recuperada. Su esposo no estaba en la vivienda al momento del ataque, pero fue asesinado en agosto de 1977.
En la casa, declarada sitio de memoria, funcionaba una imprenta de la revista «Evita Montonera», publicación en la que fue denunciada por primera vez la desaparición de personas, los denominados «vuelos de la muerte» y la existencia de centros clandestinos de detención, entre otras prácticas de la última dictadura.
El frente del edificio conserva cientos de orificios de balas que impactaron durante el ataque represivo y un enorme boquete provocado por un proyectil de tanqueta que atravesó la pared externa y otra interior.
Imagen : infoblancosobrenegro.com