Carmen Izquierdo Hernández

Carmen Izquierdo Hernández.
73 años. 47 años de trabajo.
Quiropedista.
La Habana – Cuba.
De padre constructor y madre ama de casa, Carmen afirma que su infancia fue muy precaria. La tercera de una familia de nueve hijos, recuerda la escuelita pública del capitalino barrio de Centro Habana donde alcanzó el cuarto grado. Los escasos ingresos de su padre no le permitieron continuar los estudios.

Después de múltiples desalojos en plena capital del país, por no poder pagar la renta de los estrechos cuartos en que vivía la numerosa familia, los Izquierdo Hernández llegan a la barriada de Marianao y se alberga en un pequeño cuarto en una zona colindante con el antiguo Cuartel Militar Columbia, sede de los esbirros de Batista, hoy Ciudad Escolar Libertad.

Fue cerca de allí, en el entonces Instituto Superior de Segunda Enseñanza de Marianao donde la joven Carmen conoció de la actividad estudiantil contra la tiranía. Vivió de cerca los abusos de los militares contra los jóvenes.

Recuerda que en una ocasión los estudiantes protestaban contra la decisión de la directora del plantel, que expulsó de manera injusta a varios estudiantes negros. Los militares cruzaron la calle que separaba al Instituto del cuartel y arremetieron a golpes y con sustancias tóxicas contra la multitud, muchos fueron encarcelados y otros no pudieron regresar jamás al recinto estudiantil. A partir de ese día un enorme reflector quedo instalado desde el cuartel para chequear la entrada principal del colegio. Más de una decena de jóvenes desaparecieron después del incidente.

Recuerda como la directora de ese colegio Zoila del Valle, una mujer clasista y extremadamente racista, pretextando una organización según los rendimientos académicos, separó los estudiantes en grupos de enseñanza por el color de la piel. Aislados quedaron las y los estudiantes negros en un aula.

Acude a su memoria el nombre de aquel jefe de policía, Salas Cañizares que estableció una ronda de patrullaje en el área limítrofe entre los dos barrios Marianao y Playa para impedir el acceso de las personas negras de Marianao a la zona residencial de Playa donde vivía la burguesía blanca nacional.

Con el triunfo de la Revolución, Carmen se incorpora a un batallón de milicianas, realiza trabajos voluntarios en policlínicos y otras tareas sociales. Está entre las fundadoras de la Federación de Mujeres Cubanas y con ellas participa activamente en todas las tareas del barrio.

Culminan sus estudios preparatorios y matricula en la Escuela de Quiropedistas, graduándose con excelentes notas en el año 1963. Se mantiene activa hasta hoy, a pesar de haber sufrido hace unos años un ataque cardiovascular que la limita físicamente. Ahora colabora con frecuencia en el policlínico de la comunidad.

Agradece a la Revolución todo lo alcanzado hasta hoy. Destaca los logros de las mujeres en Cuba y dice que ella misma es un ejemplo. Mujer negra, pobre y de familia numerosa, ella y todos sus hermanas/os se graduaron en diferentes especialidades. Ella obtuvo el titulo de Quiropedista y hoy vive en un barrio al que antes no le permitían acceder por ser negra.

Aunque por ello no deja de señalar que todavía quedan en ciertas personas que aquí residen vestigios y rezagos pequeños burgueses, es evidente el racismo y el clasismo en el comportamiento de algunos vecinos. No faltan los que se sienten con el derecho de limitar el trato a las personas por el color de su piel, por su nivel adquisitivo o ambas inclusive.

Menosprecian a sus similares tan solo por el hecho de una mejor ubicación laboral, el hecho de recibir moneda convertible, poseer un carro y una casa más amplia, ignorando los sentimientos y los valores de las personas.

A pesar de ellos, Carmen mantiene su fe en La Revolución, sabe que continuará su labor educativa y que las nuevas generaciones se encargarán de dejar en el pasado todos esos males que aún persisten.

Se considera una mujer feliz y afortunada. A pesar de su discapacidad continúa trabajando y aportando a la sociedad que ha visto crecer y fortalecerse. Agradece al Estado y al Gobierno y en especial a Fidel, todas las atenciones de las que goza, agradece por ese magnifico sistema gratuito de rehabilitación que le ha permitido recuperar muchas de sus funciones motoras.

Su amplia sonrisa en la despedida y la invitación al regreso no deja lugar a dudas de la satisfacción que llena a esta valiente mujer.

FOTO: www.damisela.com