Un informe del BCRA revela que nunca en las últimas dos décadas hubo tal proporción de morosidad familiar como en mayo de 2026. Además, los hogares destinan un cuarto de sus ingresos para pagar deudas y más de un tercio queman ahorros para sobrevivir. La verdad de la micro.
Nunca en los últimos 20 años hubo semejante morosidad familiar como en mayo de 2026, según reveló un informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA) elaborado con datos oficiales. Según el estudio, la proporción de deudas impagas se triplicó en apenas un año, lo que significa que cada vez más familias entran en situación irregular y gastan hasta lo que no tienen para sobrevivir.
Irónicamente, la Argentina vive en superávit pero tiene cada vez más argentinos morosos.
La marca implica que el 12,8% de los créditos tomados por los hogares (es decir, más de 1 de cada 10) se encuentra actualmente en situación de irregularidad. Lo más preocupante es que no se ve una proporción tan alta de morosidad desde hace dos décadas, según precisó Infobae.
La acuciante situación se explica parcialmente por la caída de los salarios y la licuación del poder adquisitivo de las familias. Dos años atrás, los hogares dedicaban menos del 9% de sus ingresos al pago de deudas; hoy, el número ascendió al 24% – casi un cuarto del total de dinero que generan mensualmente.
Debido a ello, en la práctica cada vez más familias se enfrentan a un dilema sin solución: o gastan sus ingresos en saldar sus deudas en ascenso; o gastan sus ingresos en comer, abonar tarifas, pagar el transporte o, de una u otra manera, costear sus gastos básicos. Y cada vez más familias son forzadas a elegir la segunda opción.
También resulta interesante evaluar el desagregado bajo otros parámetros. En términos etarios, las personas de 18 a 25 años son las que mayor grado de morosidad presentan: en ese rango la irregularidad supera el 40% de los créditos. Así, cerca de la mitad de las deudas tomadas por jóvenes ya entraron en situación de morosidad.
En paralelo, otra estadística oficial muestra una estructura similar y podría ayudar a explicar el panorama en los hogares. Se trata del uso de los ahorros para cubrir gastos cotidianos, un dato relevado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) en su informe “Estrategias de manutención. ¿Cómo organizan su economía los hogares argentinos?”.
Resulta que a finales de 2025 el 37,4% de las familias se vio obligado a utilizar ahorros para poder hacer frente al costo diario de vida. De nuevo, el número es el más alto que se haya registrado en los últimos 20 años: a modo de comparación, en 2003 la cifra se ceñía al 19,9% de los hogares.
De hecho, el mismo estudio revela que, desde inicios de siglo hasta la fecha, se cuadruplicó la cantidad de población que pidió préstamos a bancos o financieras, que pasó del 3,4% al 14,2%. En otras palabras, cada vez más personas toman deuda y cada vez menos pueden pagarla.
Si se circunscribe el análisis a estos dos estudios (el de la morosidad y el del gasto del ahorro), el escenario no deja dudas: la crisis que hoy atraviesa la Argentina es la más grave de los últimos 20 años, por lo menos en lo que hace al día a día de las familias y a su situación financiera.
A nivel nacional, el Gobierno gestiona la economía desde inicios del mandato del presidente Javier Milei a partir del principio de “no gastar lo que no se tiene”. La famosa “macro”, pues, es administrada como si se tratara de una empresa: los ingresos deben superar o equiparar los egresos y no puede haber déficit.
En la “micro”, el mecanismo ha chocado las más de las veces con el conocido fenómeno de la “sábana corta”. Los tiempos han pasado y, 20 años después de la última gran crisis, la manta se ha encogido todavía más.
Pero las familias no pueden elegir no enviar a sus hijos al colegio, no pueden elegir dejar de ir a trabajar, y desde luego no pueden elegir no comer. Entonces eligen quemar lo que tienen y lo que no: sus ahorros y las deudas. En ese marco, irónicamente, la Argentina vive en superávit pero tiene cada vez más argentinos morosos.
La Otra Voz Digital Directora Marta César