El Aniversario 40 de la creación de los Encuentros Nacionales de Mujeres, singular experiencia social y política, horizontal, autoconvocada e independientemente organizada, es una circunstancia por demás oportuna para realizar un balance exhaustivo, dada su relevancia en el crecimiento y expansión de una conciencia rebelde de las mujeres de Argentina, su vinculación activa e histórica a una Agenda extraordinaria en materia de legislación y la multiplicación federal de militancias heterogéneas, plurales e intersectoriales

Desde la trascendencia de habernos convertido en un influyente sujeto político, se hace perentorio ocupar un lugar activo y visible en el desarrollo del pensamiento crítico, en el debate de época ideológico, cultural y social.
En un mundo donde parecen naufragar los paradigmas universales de igualdad, reconocimiento y protección, se convierte en un deber denunciar las políticas de dominación y opresión de países poderosos sobre otros, de algunas clases sociales sobre otras, condenar los genocidios y la devastación de poblaciones civiles, mujeres y niñes y exigir el respeto a los derechos humanos en todas sus dimensiones y al derecho internacional humanitario.
La devastación ha logrado asimismo desplegarse en nuestra región, en los países hermanos de América Latina, asolados por el law fare y la injerencia extranjera, las guerras híbridas y el abuso del capital financiarizado por sobre la economía real. La amenaza sobre la soberanía de las naciones y sus recursos naturales no cesa y la imposición de modelos y sistemas se realiza a través de aparatos culturales globales, legitimantes y supranacionales.
La naturalización de la violencia estructural -normalizada como inevitable- desprotege, asola a las comunidades y se descarga en forma especialísima sobre el cuerpo y la vida de las mujeres. La guerra como plan y método ignora y aplasta las enseñanzas e ideales sobrevivientes de las catastróficas guerras mundiales y las heroicas luchas anticoloniales.
Hoy, en nuestro país, estamos frente a una política nacional de arrasamiento y negación de los derechos conquistados, de pobreza e indigencia de vastos sectores populares, de sometimiento y endeudamiento externo y de políticas que solo favorecen a los poderes económicos concentrados en detrimento del conjunto de la población. Coincidentemente, con este momento de grandes transformaciones económicas y tecnológicas en un escenario global de conflictos y guerras de nuevo tipo que afectan grandemente nuestras vidas y el futuro de la humanidad.
Reafirmamos nuestro compromiso en favor de una sociedad donde prime el respeto a los derechos humanos, a los derechos sociales, al trabajo digno, la educación de calidad, la salud pública como bien irrenunciable, la justicia y el bienestar para todes, el respeto a las personas, el cuidado de los bienes naturales y el medio ambiente, la soberanía de la Nación, y el ejercicio de la participación ciudadana en un sistema regido por los valores democráticos. Este ha sido siempre el marco en que hemos desarrollado nuestras luchas por la no discriminación, la autonomía y la no violencia y lo que seguimos reclamando hoy y proyectamos para el futuro del país.
Por ello también nos pronunciamos en contra de toda resolución violenta de los conflictos, en la forma tradicional o en las nuevas formas tecnológicas. Repudiamos el genocidio del pueblo palestino en Gaza, la intervención militar en Venezuela, el intento de aniquilamiento por bloqueo a Cuba, los bombardeos sobre el Líbano e Irán, y nos solidarizamos con las luchas de esos pueblos hermanos. También acompañamos la lucha del pueblo boliviano y repudiamos la represión que sufre. Nos sentimos parte de la Patria Grande latinoamericana, de su resistencia y su unidad.
¡¡¡POR ESO DECIMOS NO A LAS GUERRAS!!!
¡¡¡NO EN NUESTRO NOMBRE!!!


Foto Enrique Garcia Medina

La Otra Voz Digital Directora Marta César