A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, Argentina vivió una jornada masiva de movilización en el marco del Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia, con actos centrales y marchas en múltiples ciudades del país.

La conmemoración estuvo atravesada por una fuerte reivindicación de los derechos humanos, el recuerdo de las víctimas del terrorismo de Estado y una actualización de las demandas en el contexto político actual.
En Plaza de Mayo, epicentro de la convocatoria nacional, una multitud participó del acto principal donde organismos de derechos humanos leyeron un documento conjunto. Allí se recordaron los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura y se insistió en la búsqueda de hijos de desaparecidos apropiados. El discurso también incluyó críticas al gobierno de Javier Milei, tanto en materia económica como en política exterior, y sumó posicionamientos sobre conflictos internacionales, con pronunciamientos contra el imperialismo, las guerras y en apoyo a diversas causas globales.
Las manifestaciones se replicaron en todo el país. En Córdoba, miles de personas marcharon hacia los Tribunales Federales en una movilización que combinó memoria, participación intergeneracional y expresiones culturales. Familias, organizaciones y ciudadanos independientes se sumaron a una jornada en la que destacaron especialmente los jóvenes, reflejando la continuidad del reclamo a lo largo del tiempo. La marcha estuvo acompañada por intervenciones artísticas, música, danzas y símbolos característicos como los pañuelos blancos y las consignas de «Nunca Más», en un clima que mezcló emoción y compromiso colectivo.

En Rosario, la movilización reunió a miles de personas que marcharon hasta el Monumento a la Bandera. El documento leído puso el foco en la memoria como una herramienta no solo para recordar el pasado, sino para interpretar el presente y proyectar el futuro. Se reivindicó a los 30.000 desaparecidos y se advirtió sobre retrocesos en derechos laborales, educativos y sociales. También se cuestionó con dureza al gobierno nacional, al que se acusó de impulsar políticas de ajuste, privatización y pérdida de soberanía, vinculando el modelo actual con intereses históricos que respaldaron la dictadura. Además, se alertó sobre el avance de discursos negacionistas y se reafirmó el reclamo de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado.

En Mendoza, la conmemoración incluyó una amplia agenda de actividades que comenzaron días antes, con intervenciones artísticas, vigilias y encuentros en espacios de memoria. La marcha principal reunió a organismos, sindicatos, estudiantes y ciudadanos en general en una convocatoria masiva por las calles de la ciudad. Las actividades continuarán con homenajes, muestras y debates en el ámbito universitario, reafirmando el carácter sostenido de la reflexión sobre el pasado reciente.

Por su parte, en La Plata, miles de personas participaron de una movilización en la que se reiteraron consignas históricas como «Son 30 mil» y «Fue genocidio». El documento leído denunció la responsabilidad política y empresarial en la dictadura, así como la persistencia de la impunidad a lo largo de los años. También se establecieron paralelismos entre prácticas del pasado y del presente, cuestionando al gobierno actual por discursos considerados autoritarios y por sus políticas económicas.

En Salta ,miles de personas convocadas por organismos de Derechos Humanos, marcharon desde la Plaza central 9 de Julio, donde previamente se habían realizado tendederos de pañuelos blancos intervenidos, hacia el Portal de la Memoria en el Parque San Martín, donde un monolito recuerda los nombres de las víctimas de la Masacre de Palomitas y asesinados o desaparecidos en diversos ámbitos por la última dictadura militar en la provincia.Hombres, mujeres,niños, ancianos, comunidades originarias, personas LGBTIQ+. marcharon bajo la consigna de Memoria Verdad y Justicia y ¡Nunca Más!

En conjunto, las movilizaciones reflejaron la vigencia de la memoria como eje central de la vida política y social argentina. A medio siglo del golpe, la consigna de «Nunca Más» se mantiene como bandera, no solo para recordar el pasado, sino también como llamado a la organización y a la defensa de los derechos en el presente.
La Otra Voz Digital Directora Marta César