A dos años de la condena perpetua a Reina Maraz casi nada ha cambiado. Reina aguarda la revisión de su sentencia y su salud continúa desmejorando. Se encuentra con prisión domiciliaria, viviendo con su niña nacida en cautiverio y lejos de sus hermanos que están en Bolivia. Si bien ya no está sola porque la acompañan las mujeres que integran la Campaña contra las violencias hacia las mujeres, la Comisión por la Memoria y organizaciones sociales, es alarmante la ausencia de las instituciones del Estado que deberían estar presentes y contener su situación. Su historia fue compartida en el taller de Mujeres y sistema penitenciario en el marco del 31 Encuentro Nacional de Mujeres celebrado en la ciudad de Rosario
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La Otra Voz Digital Directora Marta César