Las pocas víctimas que realizan denuncias por violencia de género lo hacen sabiendo que las probabilidades de conseguir “justicia” son mínimas, pero son altas las chances de ser revictimizadas, descreídas, maltratadas o hasta incluso juzgadas durante el proceso. La justicia argentina es patriarcal. Reproduce y ampara los mismos mecanismos machistas que las mujeres, lesbianas, trans y travestis sufren cotidianamente sobre sus vidas y sobre sus cuerpos. Son pocos los casos que se hacen públicos porque el poder, y particularmente el judicial, tiene múltiples recursos para mantenerse intocable.
Más »
La Otra Voz Digital Directora Marta César