A mi hija la drogaban con pastillas y la inyectaban a diario… la sacaron una noche, encapuchada y apareció en un galpón, vestida con una pollerita corta y una remera escotada. Al lado de ella había varias chicas, todas asustadas. Estaban paradas ahí, en una rueda de hombres; las ponían allí a la venta y ofertaban plata… ella se acuerda de todas sus violaciones”.
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La Otra Voz Digital Directora Marta César