Las expertas detectan al menos nueve errores en la protección de los niños que viven en hogares con violencia machista En el 83% de los asesinatos vicarios de 2024 existían denuncias previas.

De nuevo, este viernes un padre ha asesinado a su hija, una niña de 13 años, en un caso de extrema violencia de género. Al parecer, el agresor y su pareja –madre de la niña– mantuvieron anoche una fuerte discusión en su domicilio, situado en Bilbao. Ella consiguió huir de la casa, herida, y, cuando regresó al domicilio con la policía, los agentes encontraron al agresor y a su hija muertos.
Precisamente, el año pasado saltaron todas las alarmas porque hubo nueve crímenes vicarios, el registro más alto desde que hay estadísticas, lo que hizo que instituciones de distinto signo pusieran el foco en este tipo al alzade violencia, en busca de causas y respuestas. El recién renovado Pacto de Estado contra la violencia de género, que propone 462 nuevas medidas, reconoce la violencia vicaria, junto con la digital y la económica, como formas de maltrato hasta ahora no tipificadas (o no lo suficientemente) sobre las que urge actuar.
De hecho, expertos y organizaciones feministas consideran al maltrato vicario como el gran “agujero negro de la violencia de género”, por un doble motivo: se dirige contra los más vulnerables, los niños, y en demasiadas ocasiones se ejerce “bajo el amparo del Estado de Derecho” y “en connivencia con la violencia institucional”, dado que el sistema no les protege pese a las denuncias –a menudo reiteradas– de las madres, según se ha expuesto este mismo viernes en el IV Encuentro Estatal Violencia Vicaria y Violencia de Género Institucional de España. Basta un dato: en el 83% de los asesinatos vicarios de 2024, existían denuncias previas.
La Otra Voz Digital Directora Marta César