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UNA VÍCTIMA DEL CURA NICOLÁS PARMA INCRIMINÓ A OTROS CÓMPLICES DE ABUSO

Dos reconocidos psicólogos y un sacerdote se suman a la lista de personas que conocían los abusos sexuales que sufrió un joven por parte del religioso que está detenido en Puerto Santa Cruz.

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Luego de meses de búsqueda, la jueza de Puerto Santa Cruz, Noelia Ursino, dio con el paradero del sacerdote, Nicolás Parma, quien se encontraba en Tucumán. Lo indagó y de inmediato ordenó que quedase detenido. Una historia de encubrimientos eclesiásticos que ahora reivindica el testimonio que dieron los adolescentes que alguna vez soñaron con ser curas, publicó en exclusiva TiempoSur días atrás.

Cabe recordar que el cura está acusado de abuso sexual a menores de edad que convivían con él como novicios. Parma era entonces el cura “Felipe” de la Iglesia Exaltación de la Cruz, en la localidad de Puerto Santa Cruz, de donde, pese al escándalo, se fue entre lamentos de la comunidad y hasta un homenaje del Concejo Deliberante.

Ahora, uno de los denunciantes, que es parte del proceso judicial pero bajo identidad reservada, apuntó, además, contra otro sacerdote y dos reconocidos psicólogos locales.

La historia del joven devela una red de encubrimientos que atraviesa los muros eclesiásticos. Luego de haber sufrido cuatro años de abuso en Puerto Santa Cruz, adonde Rosa Torino lo envió para que quedara bajo la “protección” de Parma. Luego fue traído a Salta y cuando llegó a esta ciudad insistió ante Rosa Torino para que le permitieran volver a su casa, en Pergamino, provincia de Buenos Aires. Contó que cada vez que le pedía autorización a sus superiores para irse le decían que estaban loco.

“A mí y a todos los que nos queríamos ir nos mandaban al psicólogo”, dijo al diario salteño El Tribuno. Citó a dos profesionales, madre e hijo, a los que identificó con las iniciales MS y EN. Apuntó que a pesar de haberle contado sobre los abusos, los psicólogos le recomendaban quedarse en la congregación. “Luego, con el tiempo, me di cuenta que estos profesionales estaban arreglados con la comunidad religiosa”, subrayó.

Complicidad

Los hechos que relata el ex novicio forman parte de su declaración en la Justicia. A juicio del denunciante “la complicidad estaba en todas partes”, e involucró a otro sacerdote, al que citó en su denuncia como uno de los que habría encubierto los abusos. “La Iglesia hizo la vista gorda, uno de los chicos que vivió en la casa, contó que le había dicho al padre Josué Salas que ocurrían cosas extrañas, que muchos chicos entraban a la habitación del padre Parma”, describió. Enterado de esto, quien fue mano derecha del cura Rosa en la congregación no denunció los hechos, pero si tomó medidas domésticas. “El padre Josué mandó que dos duerman en la habitación de Parma. Ese año fue muy tranquilo porque el padre estaba vigilado, pero eso no duró mucho”, recordó.

Los abusos del aún sacerdote Parma se habrían mantenido durante los cuatro años en los que el joven estuvo en el sur. Rutinariamente, ante cada episodio de abuso repetía sus actitudes. “Me decía que por culpa mía él hacía lo que hacía, que por culpa mía nosotros pecábamos, me decía que intente alejarme de él porque lo lastimaba. Y siempre me echó la culpa de todo lo que yo no entendía. Después de estos sucesos él se quedaba por horas en su pieza sin recibir a nadie y me pedía que mienta a los que llegaban a verlo”, recordó.

La llegada de un nuevo grupo de aspirantes fue una oportunidad para incluir a más adolescentes en sus “juegos”.

“Una noche nos pidió a mí y a otro chico que nos quedemos con él un rato. Nos mostraba aplicaciones en su celular de alta gama y nos prestaba su tablet para que juguemos a los jueguitos. Luego se puso de pie en medio de nosotros. Estaba en bóxer, nos quitó los objetos que teníamos y quedamos totalmente a oscuras. Se sentó en medio de nosotros y nos dijo lo mucho que nos quería y todo lo que nosotros significábamos para él, nos abrazó y empezó a tocarnos”, relató. Contó que al otro día, ante la mirada avergonzada de ellos, Parma volvió a pedir disculpas.

Viaje a Europa

El Comisariado Pontificio a cargo del Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista aseguró que dispuso “severas medidas restrictivas” contra Parma por abusos a novicios y reveló que el Vaticano seguía un proceso contra el religioso que oficiaba en Puerto Santa Cruz.

El órgano a cargo del obispo emérito de 9 de Julio, Martín de Elizalde, declaró que al conocerse “el presunto comportamiento gravemente inapropiado” del sacerdote con menores de edad y “ante los indicios de verosimilitud del contenido de esas denuncias” que datan de diciembre de 2016 dispuso que “regresara de inmediato a la Argentina desde su destino en la diócesis de Vic (España), lo que se hizo efectivo en el término de 96 horas”.

El sacerdote de 40 años fue denunciado en Salta por un joven que hizo el postulado en Puerto Santa Cruz, donde se instruye la causa. Cuando los abusos salieron a la luz, el padre “Felipe” fue sugestivamente trasladado de apuro a un destino no revelado. Durante todo este tiempo jamás se puso a disposición de la Justicia, el Vaticano lo mandó primero a Italia, anduvo por España y a comienzos de este mes fue hallado en Tucumán, desde donde fue a Santa Cruz.

Fuentes judiciales informaron a la agencia de noticias estatal Télam que la defensoría oficial interpuso una excarcelación que fue denegada y el Juzgado de Recursos de Río Gallegos debe resolver sobre la apelación, que en caso de dictarse antes el procesamiento y prisión preventiva quedará como abstracto.

La declaración del Comisariado Pontificio fechada el 8 de octubre y difundida por la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) detalló que a su regreso de Europa a Parma se le prohibió el ejercicio público del ministerio sacerdotal, el uso del hábito religioso y se dispuso su residencia obligatoria en Tucumán.

Asimismo, señaló que “se dispuso una investigación canónica preliminar” cuyas actuaciones “fueron elevadas pocos meses más tarde a la Congregación para la Doctrina de la Fe, organismo vaticano que tiene competencia originaria en estos casos”, donde en la actualidad se encuentra radicado el proceso.

Parma estuvo al frente de la Iglesia Exaltación de la Santa Cruz entre agosto de 2007 y septiembre de 2012 y se fue con un reconocimiento del Concejo Deliberante por su designación para fundar en Europa la primera casa del Instituto Religioso Clerical Hermanos Discípulos de Jesús de San Juan Bautista.

Esta orden religiosa también está denunciada por abuso de novicios, además de enriquecerse con los fondos de la congregación.

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