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Tucumán

Una mujer transgénero capacita policías contándoles sus duras experiencias

Ya es parte de la rutina de Tania Carrizo sentarse frente a un grupo de policías y transmitirles sus experiencias como mujer transgénero (trans). Les habla de cómo se siente, de cómo percibe las miradas de los demás y les relata los abusos que padeció por parte de algunos uniformados hasta 2009, cuando todavía no había sido sancionada la Ley de Identidad Género. 

Imagen : Inés Quintero Orio

Lo hace junto al personal del Inadi (Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo), que está al frente de las capacitaciones que reciben actualmente los policías de la provincia y que tiene previsto alcanzar a todas las fuerzas de seguridad que operan en Tucumán.

“Esto tiene una importancia grandísima que quizás toda la comunidad heterosexual no lo perciba, pero para nuestra comunidad es indispensable porque la discriminación todavía se vive y mucho. ¡Hasta me parece increíble recibir la mirada burlona de la gente solo por ser una chica trans! Y también está el maltrato en entidades públicas, donde si no tenés el conocimiento para defenderte y exigir que respeten tus derechos, te avasallan”, dice Tania.

Es una de las protagonistas de los talleres que tiene como destinatarios a los policías de la provincia, bajo el título “Buenas prácticas y trato digno en el ámbito de la seguridad pública: diversidad sexual e identidad de género”.

Prevenir la discriminación

Personal del Inadi y de la comunidad LGBTI (Gays, Lesbianas, Bisexuales, Transgénero, Transexuales, Travestis e Intersex) comenzó a dictarlos a pedido del área de Seguridad de la provincia. “Buscamos profesionales que actúen con objetividad, con transparencia, con los estándares que corresponden”, explica el secretario de Seguridad, Paul Hofer.

“Nos concentramos mucho en trabajar en la problemática de violencia de género, en atención al personal para evitar la violencia institucional y en el trato hacia el colectivo trans. Por eso convocamos al Inadi y a las chicas trans para que fueran a dictar el curso y educar al personal en lo que hace al trato digno y respetuoso que se debe tener hacia cualquier persona que se acerque a una dependencia policial”, amplía.

Ramiro Granado, titular del Inadi a nivel local, adelanta que para fin de año habrá más de 2.000 efectivos capacitados y que en un plazo mediano -calcula que serán tres o cuatro años- alcanzarán a las demás fuerzas de seguridad: Policía Federal, Gendarmería Nacional y Policía de Seguridad Aeroportuaria. “Estas capacitaciones intentan prevenir hechos de discriminación. Pero en el caso de que sucedan, hay que visibilizarlos y para eso se los tiene que denunciar”, remarca.

En los talleres se les explica a los policías cómo deben actuar en caso de que les toque aprehender a una persona trans. “Se les indica quién quien debe requisar a esa persona, qué derechos tiene esa persona y cómo llenar un formulario. La ley prevé que, independientemente del cambio registral, a las personas trans se las debe tratar como se autoperciben, independientemente de la genitalidad o el sexo asignado al nacer”, afirma Emilia Muñoz, coordinadora de Comunicación del Inadi. “Esa persona -aclara- puede o no haber cambiado su DNI, sin embargo la Policía o el personal de cualquier ámbito tiene la obligación de tratarla como se autopercibe”.

Hacia el cambio cultural

Entre las experiencias que Tania les relata a los policías, propias y de otras chicas del colectivo LGBTI, está la que le tocó vivir un verano en San Pedro de Colalao. Una noche entró un grupo de policías al camping donde se hospedaba, abrieron su carpa y encendieron una linterna. “Estaba conversando con un chico y ellos decían que la gente se había quejado porque había movimientos extraños en la carpa”, recuerda. Enojada, Tania se acercó al dueño del camping para preguntarle si los policías podían actuar de esa manera. El hombre le respondió: “ellos te vieron el otro día y lo que quieren es detenerte para llevarte a la comisaría y ahí poder hacer lo que quieran con vos”.

En otro oportunidad, Tania salía de un supermercado mayorista junto a una amiga que también es trans. Al pasar por la puerta, empezó a sonar la alarma y ambas se quedaron quietas, esperando que les revisen las bolsas. “Vinieron personas de seguridad privada y nos llevaron a un cuarto. Cuando intentaron tocarme, me defendí. ‘Vos a mí no me podés tocar, si creés que me estoy llevando algo me saco la ropa y te muestro que no tengo nada, pero a mí no me tocás’, le dije”. Tania todavía recuerda la cara de sorpresa de su amiga al verla plantarse de ese modo.

“Por eso es importante que todas conozcamos nuestros derechos”, destaca. Granado y Muñoz coinciden con ella y agregan que están dispuestos a llevar esta capacitación también a otras instituciones, como lo hacen con la Policía.

“Claramente el desafío está en el cambio cultural, porque una ley te pude decir determinadas normas pero el verdadero desafío es el cambio cultural”, remarca el representante del Inadi.