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" La falta de honradez es contagiosa"

Todos mentimos, pero los políticos lo hacen más

Según los científicos, la mentira es algo intrínseco en el ser humano y todos mentimos, pero dicen que los políticos lo hacen más.

CIENCIA_DE_LA_MENTIRA_SPANWX201Fotografía del 27 de enero de 2016 facilitada por la Universidad de Toronto, de un niño volteando una carta luego de que un adulto dejó la habitación. El niño, que mintió posteriormente al decir que no había volteado la carta, fue parte de una investigación en la Universidad de Toronto sobre cómo los niños empiezan a mentir.

Este año, de contiendas preelectorales y campañas hacia las elecciones presidenciales en Estados Unidos, los políticos norteamericanos están manipulado la verdad a lo grande, con consecuencias reales. Los expertos dicen que si estudiamos cómo y por qué nos engañamos unos a los otros, entenderemos mejor los comicios hacia la Casa Blanca.

En sus palabras: “La falta de honradez es contagiosa”.

Observamos con fascinación cómo los precandidatos que buscan la nominación al puesto más poderoso del mundo dicen falsedades y se acusan mutuamente de falta de honradez.

El precandidato presidencial republicano Donald Trump califica habitualmente a su rival Ted Cruz como “Lyin’ Ted” (“El mentiroso Ted”). Cruz ha replicado: “acusar falsamente a alguien de mentiroso es en sí mismo mentir y eso es algo que Donald hace todos los días”.

Organizaciones periodísticas como The Associated Press y PolitiFact dedican enormes recursos para separar las afirmaciones verdaderas de los precandidatos de sus declaraciones deshonestas, pero para hacer esta tarea, muchos de nosotros debemos hacer también una reflexión sobre nuestras propias mentiras y de cómo se comparan con los engaños de los políticos.

Durante más de dos décadas, los investigadores de diferentes ramas han examinado las falsedades de la humanidad y esto es lo que han encontrado: Todos nos alejamos de la verdad. Hemos aprendido a engañar desde que éramos niños pequeños. Racionalizamos las mentiras que nos benefician. Decimos pequeñas mentiras a diario con tal de que los demás se sientan bien.

“Me siento más preocupado por las mentiras en la vida pública (específicamente por las de los políticos y, en particular, de Trump) que nunca antes”, dijo en un correo electrónico la investigadora en psicología Bella DePaulo, de la Universidad de California en Santa Bárbara.

Cuando las mentiras tienen éxito, es “más tentador mentir. Las mentiras empiezan a repetirse. Pueden tener un efecto persistente, incluso si ya fueron desacreditadas”.

Los niños aprenden a mentir cuanto tienen una edad promedio de 3 años, a menudo luego de que se dan cuenta de que otras personas no saben lo que están pensando, dijo Kang Lee, profesor de la Universidad de Toronto.

Lee ha realizado una amplia investigación sobre los niños y las mentiras. Lee creó un experimento en una sala monitoreada por video a fin de ver cuántos niños mentían acerca de tomar un juguete cuando un adulto salía de la habitación.

A los dos años de edad, solo el 30% mintieron, dijo Lee. A los tres años, la mitad lo hizo. A los cinco o seis, 90% de los niños mintieron y Lee dijo que le preocupa el 10% que no lo hizo. Esto es universal, dijo Lee.

En 1996, DePaulo, autora del libro “The Hows and Whys of Lies” (El cómo y por qué de las mentiras), instaló grabadoras a estudiantes durante una semana y concluyó que ellos mintieron, en promedio, en una de cada tres conversaciones de 10 minutos o más. En los adultos, la cifra fue de una por cada cinco conversaciones.

Imagen : Paul Zheng/Universidad de Toronto vía AP