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Abogada de Belén

Soledad Deza: “Los actores estratégicos conservadores están más fuertes que nunca”

Soledad Deza es una abogada tucumana que pelea por los derechos de las mujeres tanto desde su rol en el sistema judicial, como desde la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito y Católicas por el Derecho a Decidir. Su nombre trascendió el movimiento de mujeres al convertirse en la abogada de “Belén”, la joven que fue condenada a ocho años de prisión tras un aborto espontáneo. Gracias a su intervención, junto a acciones y movilizaciones en todo el país, “Belén” consiguió la libertad, aunque aún se espera que la Corte de esa provincia determine su inocencia.

Imagen : Notas
Imagen : Notas

En esta entrevista con Notas, Deza analiza el reclamo por el derecho al aborto en la coyuntura actual. Caracteriza que se trata de una etapa de “resistencia” y que “los tiempos neoliberales, que son liberales en lo económico pero conservadores en lo político, siempre implican un retroceso para los derechos de las mujeres y los derechos en general de los sectores populares”. Además, habla del proyecto de ley presentado por la Campaña, la reunión informativa de este jueves en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados y la avanzada de sectores conservadores y “antiderechos” que se expresa en un proyecto presentado opuesto por el vértice al de legalización y despenalización del aborto.

– El jueves se realizará una reunión informativa en la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados de la Nación, ¿qué importancia tiene para el movimiento de mujeres?

– Es una reunión informativa. Independientemente de eso, me parece que es significativo que antes de terminar la agenda parlamentaria por lo menos se instale de alguna forma en el Congreso. Es verdad que no genera dictamen, pero es una forma de testear quiénes son los y las parlamentarias que siguen respaldando el proyecto de la Campaña.

-Además del proyecto de la Campaña que despenaliza y legaliza la interrupción voluntaria del embarazo hay otro, contrapuesto y promovido por sectores conservadores, que también está dando vueltas en el Congreso y es de esperarse que participen en la reunión del jueves, invitados por diputados afines. ¿Ves algún peligro en que esta posición crezca en adhesión al interior del Parlamento?

– Lo preocupante es que ese proyecto tiene más de 60 firmas. Me parece que en tiempos neoliberales cobran siempre mayor vigor posturas como las de los antiderechos que significan un retroceso. ¿Me parece peligroso que se ponga a los proyectos en estado de igualdad? El status quo para nosotras lamentablemente funciona así, sino no estaríamos peleando un derecho que tiene que ver con soberanía reproductiva, con libertad y con autogobierno sobre nuestros cuerpos. La reunión del jueves va a poner blanco sobre negro qué relevancia le darán los parlamentarios.

Lamentablemente el proyecto de la Campaña tiene menos firmas que el de ellos. Eso no le quita legitimidad a nuestro reclamo. Nuestro reclamo es legítimo porque es una deuda de la democracia con las mujeres. El proyecto de los antiderechos es el mismo status quo que pelea hace siglos con las mismas excusas. Para nosotras no es novedad.

-¿Cómo analizás el debate por el derecho al aborto y otros derechos de las mujeres en la coyuntura actual?

-Hay un ambiente más de resistencia que de conquista de derechos. Hay un gobierno neoliberal que nos está sometiendo permanentemente a renovar votos. Y pone sobre el tapete discusiones que considerábamos saldadas. Pensemos cómo se ha reciclado la objeción de conciencia ahora en la violación del secreto profesional y cómo nos hace volver sobre fallos que tienen 50 años, como el de Natividad Frías. Y en realidad no es nada nuevo, es la misma objeción de conciencia reciclándose al estilo liberal y volviéndose mucho más agresiva. Porque lo que nos deja una denuncia de aborto es posiblemente otra “Belén”.

Veamos como se encuentran recrudecidos los femicidios. Como vemos que las órdenes de restricción no se respetan. No se si antes ocurría o no lo mismo, pero hay un recrudecimiento en el número de muertes. Lo que hay no se si tiene tanto que ver con las políticas, pero sí con el discurso. Hay que analizar el presupuesto y ver qué tanto se ha incrementado, si se van a cumplir las promesas, etc.

Con los derechos sexuales y reproductivos los actores estratégicos conservadores están más fuertes que nunca. Y vemos un ida y vuelta de todos los partidos políticos al Vaticano, que para nosotras implica un retroceso. Hay un endurecimiento de los discursos que favorece a estos actores.

Los tiempos neoliberales, que son liberales en lo económico pero conservadores en lo político, siempre implican un retroceso para los derechos de las mujeres y los derechos en general de los sectores populares. En términos de discurso generan un escenario cómodo para que personajes como Pichettosalgan a hablar en contra de los migrantes, por ejemplo. También para que aparezcan desde la jerarquía eclesiástica marcando agenda política. Sin duda se dificulta la discusión sobre aborto y las de ampliación de nuestra agenda.

Por ejemplo, Tucumán tiene el primer bebé microcefálico muerto por Zika de la Argentina y paradójicamente se niegan nuestros parlamentarios a discutir la adhesión a la ley 25.673 (de salud sexual y procreación responsable) que lo único que asegura es provisión de información y métodos anticonceptivos. Eso me parece que es una clara muestra de cómo inciden los gobiernos neoliberales en instalar discursos pacatos y en promover una doble moral que en realidad lo que hace es ocultar realidades y promover desinformación a costa de los derechos de las mujeres.

-Por otro lado, luego de que le dieron la libertad, ¿cómo sigue el caso de Belén?

-El 2 de diciembre se acaba el plazo de 90 días hábiles que tiene la Corte de Tucumán. No ha habido avances. Lo único que ha significado una desilusión para nosotras es que la Corte se negó en estos días a hacer un sumario para los jueces Dante Ibáñez, Néstor Rafael Macoritto y Fabián Adolfo Fradejas que determine su responsabilidad en haber revelado la identidad de Belén. Hasta el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas había guardado secreto sobre su identidad. Eso sin dudas nos muestra un desinterés de la Corte por los derechos humanos de Belén. Esperamos que en la sentencia de fondo reconozcan su inocencia en la misma línea que reconoció que tiene que estar en libertad.