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#Ni una piba Menos

Sol Miranda: “Pensé que no volvía”

La mujer de 18 años relató el intento de secuestro que sufrió en Lugano, Capital Federal. Alentó a transformar el miedo en lucha, en un contexto donde asesinan todos los días a una mujer.

Imagen : El Desconcierto

Sol Miranda, o Solchy como le dicen sus amistades, sufrió un intento de secuestro cuando volvía de un cumpleaños  a su casa en el barrio de Lugano en Ciudad de Buenos Aires. Como pudo logró escaparse del auto donde la metió violentamente un hombre, cerca de la medianoche, el pasado jueves 25 de enero. Dos días después escribió en su facebook sobre sus miedos, sobre el patriarcado, sobre la necesidad del involucramiento ciudadano y sobre el feminismo. “Me quisieron llevar. Pensé que no volvía. Pensé que era una más”, denunció.

“El pasado jueves 25 de enero, a las doce de la noche aproximadamente, me quisieron secuestrar. Así como ustedes lo leen y yo lo escribo, con esa misma facilidad me intentaron secuestrar”, comenzó su relato Sol sobre la violenta situación sufrida. “Volvía de un cumpleaños. Mentiría al decir que iba tranquila, porque las mujeres jamás caminamos tranquilas por la calle. Caminamos con incomodidad de que nos miren o nos griten algo desagradable”, lamentó. “Caminamos con miedo de que nos toquen, violen, secuestren o maten. Por esta razón, coordiné con un compañero el volvernos juntos hasta cierto punto, y luego yo seguiría sola unas siete cuadras más. Las recorrí insegura, atenta y con miedo, mucho miedo”, describió.

“Cuando ya me encontraba a la vuelta de mi casa, exactamente en Miralla y Horacio Casco, un hombre de no más de 25 años, vino corriendo decididamente hacia mí desde un auto gris que se encontraba estacionado. Como si tuviera estudiados los movimientos, como si yo no fuera más que una bolsa de basura, me alzó, y logró introducirme dentro del auto. Mis gritos desesperados, mis forcejeos incesantes, y el haberle apretado los testículos con todas mis fuerzas, lograron que saliera del auto, y cayera de espaldas sobre la vereda”, detalló la joven de 18 años. “Así, sin más, el auto gris huyó velozmente, y dentro de él, la mierda más tóxica, mi celular, y mis ganas de seguir adelante. Me levanté del suelo, y comencé a correr hacia donde pude. Unos vecinos, a quienes les agradezco con el alma, salieron a la calle para socorrerme al escuchar mis gritos. Me dieron agua, me abrazaron, llamaron a mi vieja, a la policía y al SAME”, puntualizó.

Destacó que quien hace una hora “se encontraba con amigos festejando un cumpleaños, un rato después estaba tirada en la calle, temblando, llorando, y gritándoles a todes (vecinos, familia, policía, enfermeros del SAME, etc.) que se dieran cuenta, la yuta madre, que no es una pollera, ni un boliche, que a las mujeres nos matan, secuestran y violan a cualquier hora, en cualquier lugar”.

“Hoy, dos días después, tengo más miedo que nunca. Y a su vez, hoy, dos días después, levanto el puño más alto que nunca. Porque yo puedo contarlo, pero miles de mujeres no”, afirmó. “Hoy soy la voz de muchas, y me siento responsable de hacernos escuchar”, añadió.

“No me sirve que me digan que todo va a estar bien. No me alcanza que me den un beso y un abrazo. No quiero escuchar más que la saqué barata, ya sé que pudo ser peor”, comentó. “Hoy les pido, les ruego, les exijo, que se sumen a la lucha, que levanten su puño junto a nosotras, que dejen de cuestionar a las víctimas y se pregunten realmente por qué carajo nos secuestran, violan y matan constantemente”, convocó al involucramiento colectivo. “No quiero vivir más en esta sociedad machista, patriarcal, y cómplice de la mierda. Porque no quiero ni una piba menos. Porque sin clientes no hay trata”, reclamó. “Por todo esto y más, hoy, levanto la bandera de la lucha feminista”, finalizó.