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Entrevista a la autora de La red. La trama oculta del caso Marita Verón

Sibila Camps: “El caso Marita Verón es un paradigma exacerbado del sistema prostituyente”

Tras el lanzamiento de La red. La trama oculta del caso Marita Verón*, su autora Sibila Camps, única periodista que estuvo de manera permanente en la sala de audiencias, adonde se llevó a cabo el juicio por privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución de la joven tucumana, concedió una entrevista a este medio. En la misma, Camps comentó las impresiones del proceso judicial que terminó con 13 absoluciones y con el repudio social generalizado que recorrió el país con numerosas marchas. También ilustró las conexiones y complicidades que permiten que estas redes actúen con impunidad y los contextos que en general exponen a las mujeres que son víctimas de este delito.

SIBILALa periodista Sibila Camps

La Otra Voz Digital: ¿Cómo viviste la absolución de los/as 13 imputados/as?

Sibila Camps: El caso Marita Verón es un paradigma exacerbado del sistema prostituyente, no sólo por la protección e incluso por el sostenimiento de sectores del Estado para cometer los delitos, sino para impedir que Marita Verón fuera encontrada, y también posteriormente, para encubrir esos delitos. La Policía actuó en ese sentido, tanto en Tucumán como en La Rioja, y a todos los niveles: desde los agentes de bajo rango que facilitaron su segundo secuestro, hasta el policía riojano Pascual Andrada –uno de los 13 juzgados–, reclutador de chicas para los prostíbulos. Desde un jefe de Unidad Regional tucumano que inventó y orquestó una pista falsa cuando la familia Verón había descubierto que la joven estaba secuestrada en La Rioja; hasta los efectivos riojanos que, en un patrullero, custodiaban a los proxenetas que sacaban del  burdel a las menores de edad y a Marita Verón, cuando se filtraba que habría un allanamiento.

Decir “la Policía” es decir también el poder político, y durante el juicio, sus conexiones en Tucumán –durante la gobernación de Julio Miranda– surgieron con mucha nitidez, y algo menos en La Rioja. En cuanto a la otra pata que sostiene al sistema prostituyente, la Justicia, fue clave y se articuló aceitadamente en ambas provincias durante la instrucción. La sentencia podría encuadrarse en este esquema, aunque merece explicaciones más complejas.

La Otra Voz Digital: ¿Particularmente esperabas que el  tribunal fallara de esa manera?

Sibila Camps: Nadie esperaba semejante sentencia, ni siquiera los acusados; esa misma mañana, al decir las últimas palabras, “El Chenga” Gómez –otro de los principales acusados, de quien se sospecha le hizo un hijo a Marita–, ya se veía preso y estaba muy abatido. Los abogados de la querella temían que los hermanos María Jesús y Víctor Rivero –acusados de haber dado la orden de secuestrar a Marita, y de haberla cumplido–, sí fueran absueltos; en parte porque las pruebas contra ellos no eran tan fuertes, y en parte porque a lo largo del juicio, el tribunal había dejado en evidencia su predisposición a favorecerlos y a impedir que la querella sumara nuevas pruebas. Y calculaban que también podría resultar absuelto el ex policía Pascual  Andrada porque, si bien sus funciones en la red de trata habían quedado claras, no existía vinculación directa con esta víctima, aún cuando no podía desconocer su existencia dentro de la red de la que él formaba parte. Pero los testimonios contra los diez acusados restantes eran contundentes.

Viví esa sentencia con estupor. Quedé tan estupefacta que, mientras colegas de Tucumán lloraban –colegas de ambos sexos–, yo no pude derramar una lágrima. De inmediato hubo una conferencia de prensa en la Fundación María de los Ángeles, con los abogados y Susana Trimarco. Al salir, estaba en la puerta David Catalán, quien era el compañero de Marita y es el padre de Micaela, su hija; estaba tan atónito como yo. Fuimos caminando juntos hacia el hotel, donde tenía que escribir mi nota. Le dije: “Siento como si hubiera estado viendo un elefante durante once meses, y de pronto vinieran tres biólogos y me dijeran que eso era una grulla”.

La Otra Voz Digital: ¿Qué cambió socialmente con el caso Marita Verón?

Sibila Camps: El caso Marita Verón instaló la problemática de la trata sexual en la Argentina, gracias a la lucha de su madre, Susana Trimarco, y a quienes comenzaron a acompañarla, incluyendo a periodistas. Así, poco a poco parte de la sociedad empezó a saber que los prostíbulos están prohibidos por ley nacional desde 1937.

El juicio sirvió para avanzar un paso más en ese camino, en tanto permitió comenzar a comprender que la trata está íntimamente ligada a la explotación sexual y, por lo tanto, a la prostitución. Por último, la escandalosa sentencia tuvo el valor de desnaturalizar la compra y el alquiler de mujeres para uso de su cuerpo, como si fueran objetos, y de volver socialmente incorrecto el consumo de prostitución. Falta mucho aún por hacer –y la prueba está en las declaraciones del diputado santacruceño Rubén Contreras, quien justificó la existencia de burdeles–, ya que la cultura patriarcal está profundamente arraigada en Argentina, al igual que en el resto de Latinoamérica.

La Otra Voz Digital: ¿Hay cifras o al menos alguna aproximación de la cantidad de mujeres y niñas desaparecidas en el país que podrían ser víctimas de una red de trata?

Sibila Camps: No existen cifras, ni siquiera aproximadas, de mujeres y niñas desaparecidas, presuntamente en las telarañas de las redes de trata. En la gran mayoría de las ciudades e incluso en localidades más pequeñas del país hay al menos una Marita Verón, con su historia previa única, que se sospecha ha sido captada, mediante engaños o quizás incluso por la fuerza, por la típica red de reclutadoras o reclutadores y proxenetas. Muchos casos de desapariciones inexplicables –que se hicieron inexplicadas por la complicidad de las fuerzas de seguridad, y por todo el sistema prostituyente–, hoy en día la comunidad empieza a vincularlas con la explotación sexual y la trata.LA RED

La Otra Voz Digital: ¿Con qué se va a encontrar la gente que lea La Red. La trama oculta del caso Marita Verón?

Sibila Camps: La red es un libro extenso, pero de capítulos breves, que busqué resulte ágil a la lectura, a través de los cambios de tema de un capítulo a otro. Me propuse también que mantuviera el mismo suspenso, las mismas expectativas que tuvimos quienes seguimos día a día el juicio. Por esa razón, algunos episodios están retomados en dos o tres oportunidades, y reinterpretados a la luz de las nuevas revelaciones que fueron surgiendo durante las audiencias.

Está armada a la manera de un rompecabezas, donde se van recomponiendo los contextos de los cuales son emergentes tanto el juicio, como el caso mismo de Marita Verón. Hay contextos, temas, tópicos que, a la manera de hilos de una trama, por momentos están muy presentes, en otros se encuentran subyacentes, y en otros desaparecen, para volver a aparecer más adelante. Pretendo que al final, esos hilos terminen conformando un tejido, una estructura y, sobre todo, el revés de la trama en la cual desaparecieron primero Marita Verón, y después la justicia.

Y al igual que en un tapiz, todos los hilos están directa o indirectamente relacionados entre sí. Por ejemplo el Poder Judicial de Tucumán, en especial el foro penal, tiene varios puntos de contacto con la fortísima impronta de la Iglesia católica en la provincia. Y la formación condicionada que reciben los abogados –incluso en la universidad pública— también influye en la falta de perspectiva de género de la cual adolecieron los jueces del caso Verón.

Del mismo modo, como si fueran un color del tapiz, los “hilos” políticos se van entretejiendo con los económicos –otro color–, y con los culturales. Algunos están acotados a la provincia de Tucumán, otros se extienden al noroeste argentino, y otros, a todo el país. Y en paralelo está también la materia prima de este libro-tapiz, que es el lenguaje, un aspecto en el que me detengo con frecuencia; no sólo para analizar –y comparar— el lenguaje prostibulario con el judicial, sino también para mostrar qué revelan los lapsus, tanto como las omisiones.

La Otra Voz Digital: ¿También están los testimonios de quiénes fueron víctimas de este tipo de hechos?

Sibila Camps: Finalmente están los relatos de las mujeres que fueron víctimas de explotación sexual y trata, y estuvieron en contacto con Marita Verón. Sus declaraciones están narradas a la manera de historias de vida, “mechadas” –a la manera de acotaciones escénicas de una obra de teatro—con fragmentos y escenas de los interrogatorios perversos a los que fueron sometidas por los abogados defensores, con la complacencia del tribunal a pesar de los reclamos de la querella.

Si bien algunos de los contextos son específicos de Tucumán, varios tienen un sustrato que es común a todo el sistema prostituyente, que se alimenta de mujeres, adolescentes e incluso niñas, en todo el país. Vale la pena reiterarlo: en casi todas las ciudades y localidades hay una Marita Verón, con su historia previa única y la típica red de reclutadoras, proxenetas, explotadores y cómplices, entre funcionarios del Ejecutivo –por lo general municipal–, policiales, judiciales y, con bastante frecuencia, también en el ámbito legislativo. Y en casi todas las ciudades, localidades y pueblos hay también prostíbulos –a pesar de que están prohibidos por ley nacional desde 1937–, donde la demanda de cuerpos de mujeres por parte de los hombres, como si fueran una mercancía, constituye el núcleo generador de todas las Maritas.

La Otra Voz Digital: ¿Qué esperás de esta publicación?

Sibila Camps:   Al ser el de Marita Verón un caso prototípico –salvo en la elección de la víctima–, espero que mi libro haga reflexionar a las comunidades acerca de los puntos en común con esos contextos y con esas historias, y que aliente a modificar sus propias realidades.

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*A once años de su secuestro, el caso Marita Verón, paradigma de la trata sexual, es también un símbolo de la impunidad, que ha trascendido fronteras. El juicio contra trece acusados de secuestrarla y prostituirla fue uno de los más resonantes de la Argentina. Su sentencia –trece absoluciones–, la más escandalosa, al punto de que desató movilizaciones en todo el país. La “falta de pruebas” esgrimida por el cuestionado tribunal quedó encerrada en un fallo amañado, que merece explicaciones múltiples.
Sibila Camps presenció la mayor parte de las audiencias, que cubrió para Clarín y para Clarin.com. Sin embargo, La red (Editorial Planeta) se aleja de la crónica periodística para armar el rompecabezas que soslayaron tanto los jueces, como el poder político. Conocedora profunda de Tucumán –este es su segundo libro sobre esa provincia, después de El sheriff. Vida y leyenda del Malevo Ferreyra–, no se conforma con reconstruir la red de explotación sexual y trata más importante del noroeste, con ramificaciones en medio país, sino que también restituye los hilos que entrelazan los diferentes contextos de los cuales son emergentes este caso y este juicio.

FOTO: Alejandro Guyot.