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Salud sexual y reproductiva

Señalan que el marco jurídico no es lo más relevante

Eleonor Faur, socióloga y oficial de enlace de Naciones Unidas en Argentina, considera que si bien la existencia de un marco normativo y jurídico en salud sexual y reproductiva siempre es positivo y favorable, no es lo más importante, porque no implica el cumplimiento efectivo en la práctica.

La integrante de UNFPA, afirma esto, retomando las consideraciones de la Organización Mundial de la Salud, que indica que no existe posibilidad de reducir la cantidad de embarazos no deseados, a pesar de que haya leyes favorables, siempre y cuando no se implementen verdaderas políticas públicas que permitan el acceso a la educación sexual integral y a los servicios de salud, con consejerías adecuadas.

Con respecto a Argentina, Faur precisa que el marco legal es favorable a través del Programa de Salud Sexual y Procreación Responsable y la obligatoriedad de la enseñanza de la educación sexual integral en edad escolar, sin dejar de lado que más allá de esto se necesita que se cambien prácticas y que para ello se requieren procesos sostenibles que no se modifican en breve, sino que deben pensarse como políticas de largo plazo, siendo éste el desafío más importante. Agrega también que no debe dejarse de lado que la educación sexual integral dentro de los lineamientos curriculares básicos fue aprobado por 24 ministros en nuestro país y que debe brindarse de modo científico, accesible, con los valores y ética de los derechos humanos.

Sólo el acceso de planificación familiar reduce abortos

La socióloga sostiene que el único camino para reducir el número de abortos consiste en el acceso a los servicios de planificación familiar, que reduce considerablemente los embarazos no deseados.

Sobre esto refiere, que los servicios de salud reproductiva deben ser efectivos y que para ello, los métodos anticonceptivos deben estar disponibles en todas sus variedades: DIU, inyectables, píldoras, complementándolos con preservativos y cuando alguno de éstos fallan poder disponer de un método de emergencia.

Un problema de salud pública y de derechos humanos

Faur resalta que debe entenderse al aborto como un problema de salud pública y de derechos humanos, tal cual quedara establecido hace 15 años en la Conferencia Internacional de Desarrollo del Cairo, dada la cantidad de vidas de mujeres que se pierden en estas circunstancias.

Desde el Fondo de Naciones Unidas, la Oficial de Enlace, recuerda que hay dos políticas centrales que deben ser aplicadas: una de ellas, ya mencionada, es el acceso a métodos anticonceptivos para reducir la cantidad posible de abortos a través de la prevención y la otra es la atención adecuada a las mujeres que ingresan al sistema de salud cuando un aborto esta en curso, ya que esta es la causa más importante de muerte materna, con 70.000 decesos al año en el mundo.

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