La Plata

SE SUICIDÒ EL CURA LORENZO ACUSADO DE PEDOFILIA EN, AL MENOS, CINCO CASOS

A última hora de anoche se conoció la notica: el cura Eduardo Lorenzo, acusado de abusos a menores de edad se suicidó de un disparo en la sede de Cáritas. La jueza de Garantías de La Plata Marcela Garmendia había ordenado ayer la detención del sacerdote católico, acusado de haber abusado sexualmente de 5 varones menores de edad durante los últimos 30 años.

Imagen : minutouno

El cura Eduardo Lorenzo, acusado de varios casos de abusos, se quitó la vida anoche, en el lugar donde estaba alojándose, luego de que en los últimos días su situación procesal había tomado un giro que lo llevaba a la detención, su enjuciamiento y la cárcel.

Según confirmó la fiscal Ana Medina, utilizó un arma de fuego. Lorenzo, ex capellán del Servicio Penitenciario bonaerense, gozaba actualmente de una licencia y estaba alojado en una dependencia de Cáritas, apartado del contacto con adolescentes, tal como lo dispuso el Arzobispado de La Plata.

Los 5 hombres que brindaron testimonio ante la fiscal Medina relataron, con mucha angustia a pesar del tiempo transcurrido, un similar modus operandi de parte de Lorenzo para perpetrar los referidos abusos.

El pedido de detención que se dictó ayer, era una medida que esperaban hace meses las víctimas y sus familiares, y que había reclamado la fiscal Ana Medina en octubre pasado, pero Garmendia la hizo efectiva recién ahora, pues esperaba incorporar al expediente las pericias psicológicas hechas a Lorenzo y al primero de los denunciantes.

Sin embargo, Lorenzo, acusado del delito “abuso sexual con acceso carnal agravado”, difícilmente hubiese ido a prisión en lo inmediato. Es que, paralelamente, Alfredo Gascón, abogado defensor del cura que fue capellán en el Servicio Penitenciario Bonaerense, presentó un pedido de eximición de prisión a Garmendia, quien en el mismo fallo en el que ordenó detener al sospechoso rechazó este requerimiento.

¿Por qué entonces si la magistrada rechazó la eximición Lorenzo no iría preso? Pues porque Gascón, conocedor de todas las maniobras posibles para dilatar una causa, apeló esa decisión y debía resolver la Cámara de Apelaciones, a sus tiempos.

La detención se activó, al menos en la formalidad, dos semanas después de que declarase ante la fiscal Medina la quinta víctima de Lorenzo, un hombre de 44 años, empresario gastronómico, que aseguró que fue abusado por el sacerdote a principios de la década del ’90, cuando él tenía apenas 16. “Gustavo”, un nombre ficticio elegido para no revelar su verdadera identidad, contó que el sacerdote lo obligaba a hacerle masajes, lo emborrachó e intentó besarlo en la boca. “Me pedía que le hiciera masajes en la espalda y me subiera arriba de él”, relató el lunes 3 de diciembre en los Tribunales de la capital bonaerense y varias veces tuvo que interrumpir su testimonio, presa de la conmoción y el llanto.

Según declaró, sufrió abusos por parte de Lorenzo entre 1991 y 1992 en la parroquia San José Obrero, de Berisso, y en la iglesia San Benito, en Olmos. El hombre contó que conoció al cura por su pertenencia a un grupo scout de la iglesia Rosa Mística, en el centro platense: “En ese momento Lorenzo coordinaba todos los grupos scouts a nivel regional y ahí comenzamos a tener una amistad. Al tiempo de haberlo conocido en la Rosa Mística, Lorenzo me invitó a ver grupos de scouts que tenía. Yo iba cada tanto, compartía alguna actividad. Y un día me invitó a cenar a la casa parroquial, que quedaba al lado de la iglesia San José Obrero. Fui y como no podía volver porque era tarde, me ofreció que me quede en una habitación que tenía”.

Para las peritos, Lorenzo tenía una “estructura psicopática perversa de la personalidad”. Por si con los testimonios de sus víctimas no fueran suficiente, en los últimos días finalmente se incorporó al expediente la pericia psicológica oficial hecha a Lorenzo, donde se lo describía de manera contundente. De acuerdo con el informe elevado por Ayelén Rodríguez y Verónica Silva Acevedo a Garmendia, el cura tenía una “estructura psicopática perversa de la personalidad, con características de manipulación, elevado autocentramiento y egocentrismo, con escasa autocrítica y autoobservación impregnada de rasgos narcisísticos”.

Ante las peritos, Lorenzo se mostró por momentos ansioso pero dotado de un vocabulario rico y gestos ampulosos. Contó que su mamá murió cuando él tenía siete años y que su papá luego conformó otra pareja que se suicidió pocos años más tarde. También relató que jugaba al tenis y al rugby, que fue a un colegio católico y que empezó a tener interés por la vida religiosa a los 15 años. Un año más tarde tuvo su única novia, Marilú, que le hizo pensar en su vida espiritual. Pero a los 20 ingresó en el seminario San José.

Ante Rodríguez y Acevedo, Lorenzo dijo que por momentos le costó la vida del celibato, que temió por la posibilidad de perder “halagar y ser halagado” y que “sublimó” su vida sexual, pero que a los 26 creyó haberse enamorado de una mujer. Sobre la situación actual dijo que siente que perdió “todo” y que se hizo cura “para dar una mano”. Fue contundente con la afectación de su ego tras las denuncias: “No quería que me vieran derrumbar”, les dijo a las psicólogas.

Para las peritos, “su organización psíquica resulta compleja, erigida sobre una fachada fenomenológica de presentación obsesiva y una imagen de sí grandilocuente, que encubre una estructura psicopática perversa de la personalidad.”

Por lo que Lorenzo es un “narcisista, con afectividad poco empática” que tiene “ausencia de sentimientos de angustia o culpa”.

La primera denuncia contra Lorenzo fue en 2008, cuando Diego Pérez (27) acusó a Lorenzo por los abusos. Pero la causa fue archivada por la propia fiscal Medina, dado que el relato del denunciante, que en ese momento era menor y estaba patrocinado por sus padrinos, no contenía elementos suficientes, a su criterio, para continuar el caso.

Este año, sin embargo, el abogado Juan Pablo Gallego, que representó a las víctimas del expediente Grassi, volvió a la carga y logró reabrir el caso. El 14 de julio de este año Julián Bartoli (33) agregó su testimonio, como víctima, contra el sacerdote, por hechos ocurridos entre 1999 y 2001, y además denunció que sufrió ciertos aprietes telefónicos por parte del sacerdote, que quería saber qué iba a declarar ante Medina.