Sedronar

Se llevan a cabo políticas públicas para asistir y contener a mujeres en consumo problemático de sustancias

Una casa de asistencia para embarazadas, un protocolo para responder a situaciones de violencias y trabajo en red con las madres organizadas contra las drogas son algunas de las políticas públicas que realiza la Sedronar.

“El sistema cultural machista dificulta a las mujeres la asistencia directa. Por ejemplo, está permitido socialmente que un hombre se interne un año en una comunidad, pero a una mujer con hijos, que es jefa de hogar o es víctima de violencia, esa opción se le dificulta”, dijo a Télam la abogada Wanda Candal, coordinadora de Redes Preventivas Comunitarias de la Secretaria de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).

Para la especialista, “el consumo de drogas estigmatiza y mucho más a las mujeres, por eso diseñamos estrategias que las incluyan, que colaboren para que puedan pedir ayuda y accedan a la asistencia”.

Una de las acciones en ese sentido es la construcción de una casa  “pensada para embarazadas, que brindará servicios de asistencia terapéutica y de contención”, adelantó la abogada.

El espacio que se está gestando en la localidad bonaerense de Luján, también acogerá a personas trans y en situación de calle “con espacios específicos para cada problemática y situación”.

Otra de las estrategias de género en proceso es la concreción de un protocolo de abordaje en casos de violencia de género, una iniciativa que surgió del equipo del Centro de Evaluación y Derivación (Cedecor) de la Sedronar.

Ese equipo está en contacto directo con las personas que solicitan ayuda en el organismo estatal “por lo que necesitamos dar respuestas adecuadas”, resaltó Candal, quien contó que la tarea es coordinada con el Consejo Nacional de las Mujeres.

Las sustancias adictivas aparecen “como herramientas para sostener el sometimiento de las víctimas, tanto en la trata con fines de explotación sexual como laboral”, explicó la especialista.

Por eso “trabajamos articuladamente con el equipo especializado del Ministerio de Justicia, con quien además estamos pensando un protocolo de abordaje y capacitaciones sobre trata”.

Las mujeres también son violentadas sexualmente, cuando “hacen `favores` al `transa` poniendo el cuerpo para conseguir la droga. Incluso algunas tienen hijos producto de esos abusos”.

Estas mujeres “no lo identifican como violencia, no pueden analizarlo en medio de la vorágine donde están, entonces hay un discurso en el que justifican y naturalizan el maltrato. Es doloroso, pero lo estamos visibilizando y trabajando con ellas”.

Las violencias también incluyen a las madres con hijos en consumo “que muchas veces son golpeadas o viven situaciones de maltrato psicológico y emocional. No podemos intervenir sin tener una apertura a esta realidad y a la de sus hijos”, resaltó la especialista.

Las organizaciones de madres contra la drogadependencia son “uno de los soportes de la Secretaría. Tenemos una reunión mensual, con espíritu de cogestión, donde ellas nos actualizan la agenda, hacen auditoría social de nuestro trabajo y donde se van sumando padres, generando una red institucional y humana de contención”, valoró Candal.

Las historias de superación también son parte de esta realidad: “una mujer que llegó muy enojada a pedir ayuda, hoy es uno de los pilares del trabajo en red; otra mujer, sobreviviente de trata, con hijos en consumo es otro sostén del equipo, basado en mirar al otro, en la solidaridad recuperada por este proyecto de país”, reflexionó la funcionaria.