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¿Para quién se legisla?

¿Se legisla para vivir en el pasado?

La audiencia pública realizada este lunes 14 en la Legislatura de Salta, convocada por Senadores Nacionales, para el debate de la Ley de Matrimonio Homosexual me dejó fuertes sensaciones?como cuando termino de ver un film de Lucrecia Martel.

Fue asfixiante. Se renegó de las verdades, se las juzgó y se las siguió ocultando, o lo que es peor, se las siguió negando. El pensamiento único predominó. El debate no existió. Y por supuesto, ?Dios estuvo de su lado?.

Ayer, durante doce largas horas, más de 150 mujeres y hombres, en su gran mayoría cristianos apostólicos romanos, hablaron de la homosexualidad como un problema, una enfermedad, una vergüenza, ?la mala educación?, una desviación, una perversión, ?una asquerosidad?, entre otros calificativos. Además, movilizaron a su entorno más cercano, en cumplimiento de mandatos de la jerarquía católica, que en esta audiencia hizo una catarsis pública.

¿De qué se trata la ley en cuestión? ¿Cuántos artículos tiene? ¿Qué alcances tiene? ¿Cuál es su espíritu? ¿Cuál fue su debate en Diputados? ¿Por qué se utiliza la palabra ?matrimonio? y no ?unión civil?? ¿A quiénes beneficia? ¿Por qué los beneficia? ¿Por qué se permite la adopción? Ninguna de estas preguntas se hizo en la audiencia. Tampoco se contemplaron a la hora de la convocatoria de la misma.

El texto de la Ley no fue dado a conocer, ni siquiera por los mismos Legisladores Nacionales por Salta que ya manifestaron su posición en contra de la normativa; y mucho menos por la Comisión de Legislación General del Senado de la Nación, que tiene a su cargo la realización de diversas audiencias públicas en todo el país, tal como lo expresó en reiteradas oportunidades su titular, la senadora Liliana Negre de Alonso.

Sin embargo, la organización de la audiencia fue impecable, se respetó el lapso del uso de la palabra, también se respetó la indicación de no realizar aplausos, abucheos, vitoreos, ni expresiones a favor o en contra de lo manifestado por los oradores. Los senadores estuvieron sentados en el Estrado durante toda la jornada. Hubo pantallas y sonido en la puerta principal del Palacio Legislativo, así la gente que estaba en la calle podía ver y escuchar todo lo que ocurría en el recinto.

Estuvo todo muy bien armado: quienes iban a escuchar, quienes iban a exponer, lo qué iban a decir y el orden de la exposición. No fue casualidad que hasta pasado el mediodía no se haya escuchado una sola voz a favor del matrimonio homosexual. No fue casualidad que muchos oradores que llegaban al atril para expresarse, agradecían por la invitación de participar en la audiencia a la senadora Sonia Escudero. Tampoco fue casualidad que a las tres de la tarde habían alrededor de 70 acreditaciones, sobre un total de 180, que aún no habían sido retiradas; es decir, que habían 70 personas que no habían concurrido a la convocatoria. Tampoco es casual que pasada las siete de la tarde, de pronto, muchas de esas personas, que no habían retirado su acreditación, empezaron a asistir a la audiencia. Todas juntas llegaron, como si las hubieran llamado.

Lo que se dijo

?Se rompe la familia tradicional?. ?Se buscan leyes que inventan falsos derechos a quienes están entregados al vicio?. ?El matrimonio es una cuestión que está reservada a Dios y a la Ley Divina?. ?Planteemos la ley de matrimonio con animales por hay gente que tiene tendencia sexual a la zoofilia, o planteemos la posibilidad de unión entre adultos y niños, porque hay quienes son pedófilos, o reconozcamos legalmente como saludable la relación sexual entre hermanos y hermanas, por qué no mantener el matrimonio hasta después de la muerte pues algunos practican la necrofilia?. ?La igualdad se busca en generar el acceso a la educación a quienes no la tienen, en luchar contra la desnutrición y por mejorar la calidad de vida de las personas que están por debajo de la línea de pobreza, en esos temas se debe dar el debate y buscar la igualdad?. ?El matrimonio homosexual busca quitar el prestigio y la aceptación social que tiene el matrimonio en nuestra sociedad?. ?Dios no nos entrega a pasiones vergonzosas como lo es la relación entre un hombre con otro hombre?. Bla, bla, bla.

Es preocupante algunas de estas frases en la boca de gente joven que expuso en el recinto. De las generaciones de mediados del siglo XX es hasta ?normal?, por la pauta cultural patriarcal y de opresión que ciñó toda su vida. No se puede esperar que a esta altura abran su cabeza y respeten los derechos del que es diferente. Pero esto si se tiene que esperar y es una obligación de las personas que legislan. ¿Por qué solo pueden legislar para las mayorías? ¿Qué pasa con las supuestas minorías? ¿Son realmente minorías los homosexuales? ¿Para quienes legislan nuestros representantes? ¿Legislan para vivir en el pasado?

La pretendida acción de que las leyes vayan al ritmo de los cambios culturales y sociales parece no existir. En Salta los cambios no se quieren ver, se niegan y, aún más; en el país las audiencias y supuestos debates se hacen sin la información necesaria, obviando la sobreinformación a la que todas las personas estamos expuestas.

?Entiendo más la impiedad, la muerte y la violencia que la actitud del resto de la sociedad de hacerse la que no sabe, o evitar darse cuenta de lo que está pasando?, (1) dice Martel sobre su última película; manifestando, además, que era toda una indagación personal sobre algo que le resulta inexplicable de la dictadura, que es la negación. ?Nuestro lenguaje está cargado de negaciones, de obliteraciones, de cosas encubiertas. Y me parece que es porque la sociedad convive con desigualdades que obligan a un ejercicio diario de negación, un ejercicio que necesita de mucha habilidad, mucha creatividad; no es algo burdo, es un mecanismo muy delicado y muy sofisticado? (2). Lo califica como ?aterrador?.

Lo que será

Los Senadores Nacionales, la mayoría de los oradores y de los movilizados en contra del matrimonio homosexual eligieron no saber otras verdades, no aceptarlas, no afrontar las diversas realidades. Se niegan, lo saben y lo hacen a conciencia. Para ellos es un ?problema que tenemos que resolver?, así lo admitió el senador Juan Carlos Romero en sus palabras de apertura de la audiencia.

Es una cuestión de tiempo, no vivirán para siempre, no serán representantes nuestros eternamente. Los cambios culturales son inevitables, las generaciones venideras seguiremos luchando por los derechos que nos corresponden. La realidad siempre supera a cualquier mentira o a cualquier ocultamiento.

La audiencia pública de ayer fue eso, una mujer sin cabeza, como el film de Martel pero en vivo y en directo. La audiencia pública mostró que la negación de la realidad la realizan determinados estratos sociales, que pretenden mantener un delicado equilibrio del conjunto social, para vivir en una supuesta armonía que no quieren alterar (3). Ese pensamiento único es el que se intentó trasladar en un escenario montado para la ocasión. Eso fue la audiencia.

La diferencia sustancial entre la película ?La mujer sin cabeza? de Martel y ésta bien organizada ?Audiencia Pública? es que, la primera es una obra de arte del cine argentino, reconocida mundialmente por su estética cinematográfica, por la significación y el entendimiento mundial de los entramados y la complejidad de las relaciones sociales. La audiencia de ayer sólo fue una escenificación que el devenir de los tiempos culturales y sociales se llevará puesto, cuando algún niet@ les diga ?soy homosexual y me voy a vivir con mi pareja?.

(1), (2) Martel, Lucrecia. Entrevista Radar, Pagina12. 17 de Agosto de 2008.

(3) Dada, Federico. ?Claves? Periódico Cultural de Salta. ?Cine, identidad y provincianismo temporal?. Marzo de 2010.

FOTO: tartagalweb.blogspot.com