La mujer quedó embarazada en prostíbulo y usó DNI falso para inscribir al niño.

Restituyen identidad a hijo de joven que fue víctima de trata

Lo resolvió la justicia de Río Tercero. La mujer quedó embarazada en prostíbulo y usó DNI falso para inscribir al niño.

Imagen : Cba24n

La resolución de un complejo caso se conoció en las últimas horas, que tuvo como escenario la localidad de Río Tercero. Allí, la justicia ordenó restituir la identidad a un joven cuya madre, en 2003, recurrió al Registro Civil con un DNI trucho para inscribirlo, inclusive notificando, falsamente, quien era su padre biológico.

El hecho se inició en 2001 en el interior de la provincia de Santa Fe, donde una joven de 14 años fue obligada a trabajar en un prostíbulo, previo secuestro. Dos años después, al quedar embarazada y “conocer que a otras chicas que les pasaba lo mismo las mataban”, decidió huir del lugar.

“En la ruta, una persona la llevó y la sacó del lugar. Ella le pidió a la madre que le diera un DNI trucho, porque tenía mucho miedo por los contactos de estas redes. Lo recibió, le puso su foto y dio a luz al niño con esa identidad, falsa” remarcó Alfredo Brower de Koning, el defensor oficial del joven que hoy tiene catorce años.

Inclusive, la persona que trasladó en 2003 a la madre se hizo cargo de la paternidad biológica del niño. “Hubo un entendimiento de buena voluntad entre ellos, como se los llama. Por miedo, la madre tardó varios años en hacer la denuncia (recurrió en 2010), además de los problemas que se le presentaban con la escolaridad” confió el abogado al programa Cara y Cruz.

En la representación del niño contra su ‘familia’, Brower de Koning le confió a radio Universidad que se trató de “situaciones extremas y difíciles” pero que la madre “encontró apoyo en organismos de Derechos Humanos” para realizar la denuncia.

En el relato de la víctima primaria, la joven madre, señaló que “había ‘gente de traje’ entre sus clientes”, lo que, sumado a conocer la suerte que corrieron mujeres en situaciones similares, hizo que su temor fue “mayúsculo”.