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Salta

Responsabilidad social frente al abuso de menores

La Multisectorial de Mujeres de Salta manifiesta su preocupación ante el tratamiento periodístico de los hechos de público conocimiento ocurridos en Tartagal y que involucran a una menor en un boliche bailable de esa localidad.abuso e menores tartagal
Es necesario señalar que se ha centrado la mirada en la conducta de la menor y en los supuestos videos de la misma; pero no se ha analizado en profundidad una serie de hechos que deben hacernos reflexionar como sociedad.
Por un lado, la norma vigente prohíbe el ingreso de menores a locales nocturnos, también la venta de alcohol; lo que no se ha cumplido y que implica riesgos para las y los menores.
Un eje fundamental de los sucesos es la conducta de los varones en el boliche; de acuerdo a lo informado por los medios de comunicación, la menor habría bailado con poca ropa en lo que se conoce como pool dance y, en esta situación, fue alentada por la concurrencia. Es este el punto central del caso: adultos responsables no tomaron recaudos para proteger a la adolescente.
¿Qué ocurre en la sociedad para que a pesar de los avances legislativos y la amplia difusión de los derechos de niñas, niños y adolescentes, aún no ha permeado en las conciencias?
¿Está tan naturalizado que el cuerpo de una niña, adolescente o mujer es sólo un objeto de consumo y territorio a apropiarse? El enojo es contra la joven que “pareciera perjudicar a otros menores”, y no contra las/os adultos que deben garantizar una vida libre de violencia.
Un medio que califica de “desafiante” la actitud de la joven, da cuenta de un grupo de una red social que reproduce descalificaciones contra la joven y la acusan de ser la culpable de que se intente habilitar fiestas en horarios para menores y sin venta de alcohol. Las voces de los adultos, también estigmatizan a la joven, y guardan un llamativo silencio ante los manoseos de los que habría sido objeto. ¿Doble moral o simplemente naturalización de la violencia contra la mujer?
El eje de la discusión debe centrarse aquí, en las responsabilidades de los organismos de control que no garantizan el cumplimiento de las normas y, sobre todo, en la responsabilidad que a todas y todos nos cabe en la protección de nuestras/os niñas/os y adolescentes.
La sociedad es una construcción común, que establece consensos de convivencia y límites para las acciones, en este hecho preocupante, parece que el consenso es atacar, cuestionar, estigmatizar y no asumir la responsabilidad individual que nos cabe al reproducir patrones de conducta que vulneran derechos humanos y avalan conductas de apropiación de los cuerpos de las mujeres.
Imagen : blogs.21rs.es