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Ana Zerdán

Quedó impune el crimen de una bioquímica en Cipolletti

El crimen de la bioquímica que fue asesinada a golpes 18 años atrás quedó impune tras un fallo del Superior Tribunal de Justicia de Río Negro, que absolvió a padre e hijo, quienes ya habían sido juzgados y absueltos en 2008.

Imagen : Ana Zerdán

El Superior Tribunal de Justicia de Río Negro dejó firme la absolución que benefició a dos hombres que fueron juzgados dos veces por el crimen de Ana Zerdán, una bioquímica asesinada a golpes hace 18 años en la ciudad rionegrina de Cipolletti, por lo que el caso quedó impune.

Fuentes judiciales aseguraron que el máximo tribunal penal rionegrino declaró inadmisible un recurso fiscal contra la absolución que benefició en un juicio oral a los imputados Juan Manuel Aguirre Taboada y su padre quienes ya habían sido juzgados por el caso en un primer debate en el 2008 del cual también fueron absueltos.

En su fallo, el STJ de Río Negro consideró que “un tercer juicio implicaría la inadmisible reiteración del esfuerzo persecutorio del Estado y frustraría la conclusión de una causa cuyo trámite ya cuenta con dos debates y sus respectivas sentencias, a la vez que colocaría al imputado (Aguirre padre falleció) ante la duda que supone dicha ulterior realización para liberarlo del estado de sospecha en que se encuentra desde la acusación”.

“Entonces, atento al derecho que tiene toda persona a ser juzgada en un tiempo y mediante un proceso razonables, la única solución aceptable para el caso es desestimar el recurso y confirmar la absolución resuelta”, señalaron en su resolución los jueces Adriana Cecilia Zaratiegui, Sergio Mario Barotto y Enrique José Mansilla.

Según se determinó en la investigación, desde 1998, Zerdán realizaba estudios sobre muestras de sangre tomadas a los habitantes afectados por la presunta presencia de metales pesados derivados del petróleo del gasoducto Loma La Lata, por entonces de Repsol-YPF.

El 17 de septiembre de 1999, la bioquímica, oriunda de la provincia de Salta, fue hallada asesinada en el baño de su laboratorio: estaba amordazada, tenía los ojos vendados, la cabeza tapada y presentaba golpes en distintas partes del cuerpo.

Aguirre padre, quien estaba en pareja con la víctima, fue quien la encontró la madrugada de ese día ya que, según declaró, le llamó la atención que la mujer no regresara a su casa y como la fue a buscar a una confitería donde ella había concurrido con amigas y estaba cerrada, se dirigió al laboratorio donde trabajaba.

El hombre dijo que vio el Ford Fiesta de su pareja estacionado afuera y cuando ingresó la halló en medio de un charco de sangre, por lo que llamó a la Policía y a los pocos días él y su hijo fueron detenidos acusados del homicidio.

Debido a que la bioquímica le prestaba a veces el auto a Juan Manuel Aguirre Taboada y éste aportó voluntariamente un juego de llaves del vehículo, también fue involucrado porque una empleada doméstica dijo que las halladas en la escena del crimen no eran las que ella utilizaba habitualmente.

El joven presentó como coartada con testigos que esa madrugada estuvo con una ex novia y luego fue a dormir a su departamento del centro de la ciudad.

Los Aguirre fueron detenidos y liberados tres veces hasta que el 13 de mayo de 2008, el tribunal de juicio los absolvió al considerar que no había pruebas en su contra y puso de relieve lo “parcial y desprolija” que había sido la investigación.