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Sara Delgado/ Tiempo Sur

PUERTO SANTA CRUZ MARCHÓ EN REPUDIO AL CURA PARMA

Una convocatoria en redes y decenas de vecinos que marcharon ayer para repudiar al sacerdote procesado por abuso sexual agravado contra varios menores. La protesta llegó hasta las puertas de la comisaría donde está detenido.

Imagen : La Opinión Austral

La detención de Nicolás Parma generó un fuerte cimbronazo en la comunidad de Puerto Santa Cruz, que lo tuvo como cura hasta el año 2012, y en donde dejó una impresión difícil de borrar, tanto, que hoy todavía hay quienes allí confían en su inocencia.

La marcha de ayer fue convocada en parte por eso, luego de que TiempoSur diera a conocer que Parma dejó de tener la asistencia de la Defensoría Oficial para contratar un abogado particular que solventaron algunos feligreses del pueblo.

El grupo “No Más Silencio” difundió la marcha a través de las redes sociales. Media hora antes de la movilización convocada para las 18:00 en la placita de Puerto Santa Cruz, el cielo se vino abajo con una tormenta que hasta rayos tuvo, y mermó a algunos vecinos.

Desde el grupo, que se formó en medio del caso de P.T, un docente de educación física denunciado por abuso sexual en un jardín de infantes, a quien la Justicia luego encontró inocente, aseguraron a este diario que “estamos muy conmovidos en este momento, más porque los rumores de las personas que lo están apoyando para pagar el estudio jurídico serían algunos de estos padrinos que los chicos tenían”.

Y es que las víctimas del “Padre Felipe” como se lo conocía en Puerto Santa Cruz hacían el noviciado mientras terminaban el secundario en el María Auxiliadora, y era muy común que las familias cercanas a la Iglesia Exaltación de la Cruz oficiaran de padrinos.

Como el punto de partida de la convocatoria estaba en diagonal a la comisaría donde Parma está alojado desde el 6 de octubre, cuando la jueza Noelia Ursino lo hizo detener y traer de Tucumán, los manifestantes no hicieron más que cruzarse hasta las puertas para repudiarlo y exigir justicia, con redoblantes y a los gritos pero sin que se registraran incidentes.

Para eso, fue necesario que en un momento de la concentración, algunos partícipes de la marcha tuviesen que ingresar a la comisaría para reclamarle a las autoridades que alejara a un preso de una ventana, desde donde hizo gestos obscenos al grito de “violé a tu vieja, violé a tu hija”.

También TiempoSur consultó al movimiento de “Mujeres Autoconvocadas”, que este año visibilizó en esa localidad la lucha por el aborto legal y el rol de la iglesia Católica en esa discusión. “Nosotras acompañamos el pedido de justicia por las víctimas y nos parece importante saber que en poco tiempo se avanzó mucho por esta causa que estaba dormida en Tucumán. Pero también vemos nos falta mucho pensarnos como sociedad, porque es difícil de comprender que haya quienes todavía no creen en la palabra de los chicos”, aseguraron.

Parma fue procesado este lunes por los delitos de abuso simple doblemente agravado en concurso real con abuso gravemente ultrajante doblemente agravado en concurso real con corrupción de menores agravada. Al cura se le imputaron tres hechos, los dos primeros con la modalidad de delito continuado.

Sus denunciantes son jóvenes a quienes habría sometido cuando tenían entre 13 y 18 años, y que desde julio hasta agosto fueron declarando ante la Jueza de Instrucción.

Los abusos en la Iglesia Exaltación de la Santa Cruz se destaparon en 2016 gracias a que Yair Gyurkovits, uno de los chicos que hizo ahí el postulado, fue a la Justicia luego de que la Iglesia no le diera respuesta a sus acusaciones. Cuando lo vieron contar su historia, también se animaron a romper el silencio, aunque se sabe que en sus testimonios hay mención a otros jóvenes que todavía prefieren callar.

Parma, que integra el Instituto Discípulos de Jesús de San Juan Bautista, cuyo fundador, Agustín Rosa también está preso por pederasta, se fue de Puerto Santa Cruz en el año 2012, poco antes de que estallaran las acusaciones. Entonces, el Vaticano lo mandó a la diócesis Vic, de España.

Tras su detención, el Comisariado Pontificio a cargo del Instituto Católico emitió una declaración donde reconocen “los indicios de verosimilitud” de las denuncias de los chicos.