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PRONUNCIAMIENTO MESOAMERICANO CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

Las mujeres somos parte fundamental de nuestra sociedad, nuestro trabajo cotidiano, saberes históricos y luchas sostienen el tejido social y lo transforman hacia formas más libres y justas de relacionamiento humano. Es por ello que vulnerar a través de la violencia, la vida, dignidad, seguridad y salud de las mujeres, es un problema estructural que: pone en riesgo el desarrollo y el avance de las democracias; contribuye al deterioro del tejido social y representa una grave violación a los derechos humanos de más de la mitad de la población.

En Mesoamérica, la fragilidad de nuestras democracias y sistemas de justicia, la vulneración del carácter laico que debería imperar en los Estados y la creciente desigualdad generada por el modelo económico vigente, son factores que han agudizado la violencia contra las mujeres.

Los gobiernos de nuestros países, estrechamente coludidos con poderes fácticos como el narcotráfico, las jerarquías religiosas y militares y los medios masivos de comunicación, utilizan la violencia hacia las mujeres como medio para mantener un estado de miedo, manipulación, impunidad, represión e inseguridad. Solo mediante la fuerza pueden tener el control necesario para mantener sus intereses.

El feminicidio, la violencia sexual, el aumento en la persecución y violencia contra defensoras de derechos humanos y luchadoras sociales y la criminalizació n de las mujeres que se practican un aborto, son solo algunos ejemplos de esta situación. La realidad habla por si misma:

Dos de cada tres mujeres asesinadas en Centroamérica mueren por razón de su género. En Costa Rica mueren 30 mujeres por feminicidio al año y en Panamá han asesinado a 68 mujeres hasta la fecha. En El Salvador, solo en septiembre de 2009, fueron asesinadas 31 Mujeres.
Guatemala ocupa el primer lugar de asesinatos contra mujeres en América Latina y el segundo de ataques a defensoras de derechos humanos.

En Honduras entre enero y octubre de 2009, 325 mujeres han muerto de manera violenta. Casi la mitad de los femicidios ocurridos en 2009 han ocurrido durante el golpe de estado, mismo que ha dejado un saldo alarmante de mujeres agredidas y abusadas sexualmente por los actos de represión.

En Nicaragua numerosas feministas han sido hostigadas, amenazadas, lastimadas físicamente, detenidas ilegalmente y difamadas públicamente en el marco de una campaña represiva del gobierno en turno.

En México el 90% de los asesinatos de mujeres queda impune.

Quedan también en la impunidad decenas de casos de mujeres violadas por el ejército (en su mayoría indígenas) y por cuerpos de seguridad en el marco de acciones represivas (como lo demuestran los casos de Atenco y Oaxaca).

En Nicaragua, México, El Salvador y República Dominicana, se persigue, difama públicamente y encarcela a mujeres que se han practicado un aborto (muchas de ellas embarazadas producto de una violación). De los cuatro países en el continente donde se penaliza el aborto terapéutico, tres pertenecen a Mesoamérica. Por su parte, 16 estados de la república Mexicana, han reformado sus constituciones en los últimos dos años para, con el pretexto de proteger la vida desde la concepción, prohibir el aborto y encarcelar a las mujeres que lo practiquen. Tan solo en el estado mexicano de Guanajuato, se han encarcelado por abortar a más de 100 mujeres.

El 58% de las costarricenses han vivido al menos un incidente de violencia física y sexual después de los 16 años.

Las mujeres hemos sido el sujeto histórico de la lucha contra la violencia. Son las luchas feministas y de las mujeres en el mundo, las que han visibilizado y denunciado este flagelo y los pactos patriarcales de impunidad y silencio que pretenden perpetuarlo.

Sin embargo, la violencia es un problema de todos y todas. El estado debe cumplir con sus obligaciones en materia de derechos de las mujeres y dejar de ser cómplice y promotor de la violencia. Ello debe reafirmarse en la reunión extraordinaria de Presidentes y Jefes de Estado en la Cumbre sobre “Género, Integración y Desarrollo” a desarrollarse e Costa Rica los días 8 y 9 de diciembre próximo.

La sociedad debe transformar toda práctica de poder que subordine a las mujeres y ponga en riesgo su vida, dignidad y salud. Los movimientos sociales, sin importar el tema o sector que representemos, debemos asumir la lucha contra la violencia hacia las mujeres como un componente central de nuestra agenda -pues es condición para la construcción de un mundo justo y solidario- y evitar toda práctica discriminatoria y de violencia al interior de nuestras organizaciones.

Es por ello que, en el marco del Lanzamiento regional de la Campaña de las Naciones Unidas ?Unidos para Poner Fin a la Violencia contra las Mujeres? (noviembre de 2009, Guatemala), hacemos un llamado a los Estados, los movimientos sociales y la ciudadanía en su conjunto a asumir la urgente tarea de erradicar toda forma de violencia contra las mujeres.

¡Todas Unidas y Unidos Contra la Violencia!

¡Ni una muerta más!

¡Desarmemos el crimen organizado contra las Mujeres !

¡Ni golpes de estado ni golpes a las mujeres!

FOTO: www.taringa.net