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Brecha digital

Programadora se busca

En informática las mujeres son una minoría cada vez más codiciada. Los altos sueldos y los incentivos de las empresas no alcanzan para seducirlas. cómo son las pocas que compiten a la par con varones.programadora

Inadaptada, llena de piercings, inteligente en extremo y con un amplio gusto sexual. Así es el personaje de la famosa hacker Lisbeth Salander en la trilogía de ficción “Millennium”, una joven oscura que utiliza sus conocimientos informáticos para luchar contra los estigmas de género y los males xenófobos del mundo. Cualquiera creería que las mujeres programadoras tienen un poco de ese personaje: rebeldes y fuera de los clichés típicos, pero la mayoría de ellas está lejos de la imagen que muestran las películas y libros de ficción. Son madres, estudiantes y trabajadoras que buscan adaptarse a un mundo que las demanda cada vez más en los ámbitos laborales, aunque los hombres todavía sigan siendo mayoría.

Según pudo saber Cielos Argentinos, la falta de programadores en la industria IT (de servicios de tecnologías de la información) se convirtió en los últimos años en un problema que recorre el mundo por igual. A esto se suma un aspecto central: la poca cantidad de programadoras en las empresas informáticas produce una inequidad en la distribución del ingreso y también del capital intelectual acumulado de la profesión. De acuerdo con datos del Centro Nacional de la Mujer para la Tecnología de la Información de Estados Unidos, solo un 18% de los graduados en informática en ese país son mujeres, lo cual consolida una mayoría masculina en todas las áreas del sector.

En nuestro país la situación se muestra igual de compleja. Según datos de la Cámara de Empresas de Software y Servicios Informáticos (Cessi), la industria de software cuadruplicó su número de empleados en los últimos diez años, pero este crecimiento no fue acompañado por el interés de los jóvenes por estudiar o trabajar en estas áreas. De esta forma, los más de 4.000 graduados anuales no logran suplir la demanda de alrededor de 7.000 puestos de trabajo en el rubro. Este problema se ve agravado porque el cupo femenino representa solo un 18% de los estudiantes que se reciben de este tipo de carreras.

Para ser más exactos: durante 2013, de la carrera Ingeniería de Sistemas en la Universidad Tecnológica Nacional de Buenos Aires egresaron 207 hombres y solo 28 mujeres. Según Andrés Bursztyn, director de la carrera de Sistemas de la UTN Buenos Aires y vicepresidente del Consejo Profesional de Ciencias Informáticas (CPCI), esta brecha probablemente “está relacionada con la falta de mujeres que eligen estudios y carreras técnicas, encontrando respuestas en otro tipo de oficio”.

Cuestión de gustos. “A nosotros lo que nos interesa es tener un reflejo en nuestra empresa de lo que sucede en la sociedad, en donde hay mujeres y hombres. Por eso, tenemos políticas y beneficios que buscan el ingreso femenino para que puedan conciliar sus dos mundos, el privado y el laboral: licencias por maternidad, pagos de guardería y una comunidad de mujeres en Latinoamérica”, detalla María Inés Calvo, directora de Recursos Humanos de Microsoft para Argentina y Uruguay. Y los beneficios laborales pueden ser muchos. Un programador que recién comienza puede llegar a cobrar un sueldo de alrededor de $ 15.000 por mes. Uno con al menos tres años de experiencia puede recibir más de $ 25.000, indistinto para ambos géneros. A esto se suman programas de incentivo de todo tipo, capacitaciones y flexibilidad horaria.

La falta de programadores en la industria IT (de servicios de tecnologías de la información) se convirtió en los últimos años en un problema que recorre el mundo por igual

“Cuando me propuse conseguir trabajo, no me costó tanto como yo pensaba. Yo veía que no encajaba en las búsquedas porque querían gente con experiencia, hasta que encontré un lugar que buscaba personas para formar, y hoy estoy muy bien”, asegura Gisela Quiroga, una joven programadora de 21 años que luego de algunos años de estudios universitarios y tras un curso de programación en la ONG Comunidad IT consiguió trabajo en la empresa Softtek. “La verdad es que hay mucha escasez femenina en el rubro de sistemas. Hay como una especie de machismo, pero no de parte de las empresas sino de la gente en general. La mujeres eligen otras especialidades”, analiza.

Para Natalia Pérez López, ayudante de cátedra de la carrera Ingeniería de Sistemas de la UTN Buenos Aires y programadora independiente, las mujeres “son menos afines a estas carreras”. “Mis amigas me dicen que no vendrían a estudiar informática ni locas. No les gusta esto. Dicen que es complicado y aburrido. A mí me gusta, pero creo que es porque mi hermano estudia Ingeniería y lo mamé de chica”, reflexiona.

Según José Sáenz, director de la línea de Negocios en Tecnología y Telecomunicaciones de la consultora de recursos humanos Adecco, el género no es un determinante en las búsquedas laborales de las empresas. “No se definen por sexo sino por conocimiento. Igualmente, en el rubro IT hay mucha más presencia masculina. Es una tendencia preferida por los hombres. En el desarrollo de ‘developers’, de 100 candidatos, cuatro son mujeres en posiciones en desarrollo de software”, explica.

A modo de ejemplo, en un estudio realizado por la Fundación Manuel Sadosky a 627 adolescentes del conurbano bonaerense, solo un 35% de las encuestadas aseguró tener predisposición para trabajar con tecnologías digitales, pero no en la informática. No sólo eso, el arte, la asistencia a personas, la estética, y la docencia aparecieron como las actividades predilectas de las jóvenes, pero la programación apareció rankeada décima entre otras doce opciones. Así, la mayoría de las entrevistadas “rechazó la programación como actividad laboral principal, única o complementaria”.

“El nivel de machismo es muy grande. Se cree que todo lo que tenga que ver con la inteligencia es para hombres”

Romper clichés. Para Eugenia Bahit, una experimentada arquitecta de software y ex desarrolladora para la Cancillería nacional y varios ministerios de la ciudad y la provincia de Buenos Aires, la presión cultural puede tener un rol significativo. “Uno va a una juguetería y están los juguetes de hombres y de nena. Es cultural, pero yo por suerte siempre hice la mía. Por algún motivo, a las personas les interesa mucho cómo se deben hacer las cosas y no el porqué. El nivel de machismo es muy grande. Se cree que todo lo que tenga que ver con la inteligencia es para hombres. Hasta en la tele la mujer es el prototipo de lo sexual. Está muy marcada la diferencia”, describe.

Para ella, los estereotipos existen. “Hay un lugar común del informático. Se piensa que es una persona muy flaquita o muy gorda que se pasa todo el día frente a la computadora. Yo hago musculación y karate seis veces a la semana. Mi profesor de defensa personal también es programador. Hay mucha película de Hollywood en esto”, determina.

Yamila Zakhem es docente adjunta en la UTN Buenos Aires y da la materia Algoritmos y Estructuras de Datos, una de las materias base de la programación. Para ella, estas tendencias tienen que ver con la publicidad y cómo se le hace marketing a estas carreras. “Igualmente, creo que hubo un crecimiento de las jóvenes que participan en estas áreas. Hay un cambio. En este tipo de trabajos, la mujer puede tomar un rol de coordinación y consolidación, y eso se ve en los grupos de trabajos prácticos en la facultad. La mujer tiene un orden para coordinar un grupo de trabajo y es interesante el trabajo que puede hacer”, concluye.

 

Imagen : Infonews