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Soberanía Alimentaria y Tierra/ mucho más que un concepto

Producir para vivir

Hoy sabemos que la sustentabilidad de los sistemas alimentarios no es una cuestión únicamente técnica. Al contrario, alcanzarla constituye un desafío que exige la más alta voluntad política de los Estados. También sabemos que la sustentabilidad de los sistemas alimentarios es inviable en el contexto de la liberalización promovida desde la OMC y los organismos financieros internacionales. De la ponencia presentada por
Iniciativa Socialista en la Conferencia sobre Soberanía Alimentaria en el Foro Social Mundial de Porto Alegre, 2002.

LA PRODUCCIÓN de la agricultura mundial podría alimentar a 12 mil millones de personas, casi el doble de los 6mil 800 millones de habitantes que tiene la Tierra. Sin embargo,1.020 millones de personas padecen hambre en el mundo, según el informe de 2009 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).La historia de la humanidad da cuenta de que siempre hubo hambrientos, aunque la FAO alerta sobre un crecimiento exponencial en los últimos tiempos. La cifra dada a conocer este año supera en casi cien millones la del año pasado y es equivalente a una sexta parte aproximadamente de la población total del mundo. La FAO explica las razones para que esto ocurra: “Una mezcla explosiva de desaceleración económica mundial y precios de los alimentos que se empeñan en permanecer altos en muchos países, ha empujado a unos cien millones de personas más al hambre y la pobreza”, aseguró el director general de la organización, Jacques Diouf.¿Qué hacer para revertir este flagelo que acompaña a la humanidad desde que tiene historia? En 1974 los gobiernos participantes de la Conferencia Mundial de la Alimentación proclamaron la Declaración universal sobre la erradicación del hambre y la malnutrición.”Todos los hombres, mujeres y niños tienen derecho inalienable a no padecer de hambre y malnutrición a fin de poder desarrollarse plenamente y conservar sus facultades físicas y mentales.” Establece, entre sus principios fundamentales .La Conferencia se fijó el objetivo de erradicar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición en el plazo de un decenio. Pero este objetivo no solo no se alcanzó, sino que ni siquiera se logró frenar la tendencia en alza, que superó las previsiones de los expertos. En 1996 se realizó en Roma la Cumbre Mundial sobre la Alimentación. Allí se renovó el compromiso mundial de eliminar el hambre y la malnutrición y garantizar la seguridad alimentaria. Y se impuso el objetivo de que “no más tarde del año 2015” debía reducirse a la mitad el número de desnutridos .A trece años de aquella Cumbre ,la FAO está alertando que, tal como van las cosas, el objetivo será inalcanzable nuevamente. En este contexto han surgido organizaciones no gubernamentales que tienen una visión más amplia de las razones para que gran parte de la humanidad padezca hambre a pesar de existir recursos para que esto no ocurra. Estas organizaciones, que participaron del foro paralelo a la Cumbre en Roma, proponen alternativas para solucionar el problema del hambre. Es el caso de Vía Campesina, que en esa Cumbre introdujo el concepto de soberanía alimentaria: la facultad que tiene cada Estado para definir sus propias políticas agrarias y alimentarias de acuerdo a objetivos de desarrollo sostenible y seguridad alimentaria. Vía Campesina es una organización internacional fundada en 1992, en Managua, que reúne a pequeños productores, campesinos, mujeres rurales, comunidades indígenas, trabajadores golondrina y jóvenes sin tierra .Está integrada por organizaciones de más de 60países (entre ellas está el MOCASE, de la Argentina),actualmente tiene su sede central en Indonesia.

El terrorismo del hambre

Vía Campesina considera que existen otros motivos, además de los señalados por la FAO, para el aumento sostenido de los hambrientos en el mundo. En la lista de las causas que provocan este flagelo enumera: las políticas neoliberales, que obligaron a los países a disminuir su inversión en la producción alimentaria y a restar apoyo a los pequeños productores y campesinos, con lo que se destruyó la capacidad de las naciones para alimentarse a sí mismas; el surgimiento de los agrocombustibles, que encarece los alimentos, y, la tercera razón, la especulación lisa y llana.”Esta crisis también es el resultado de muchos años de políticas destructivas que socavaron las producciones nacionales de alimentos, y obligaron a los campesinos/as a producir cultivos comerciales para compañías multinacionales (?) y a comprar sus alimentos de las mismas multinacionales (o a otras?) en el mercado mundial.”Afirma la organización en su diagnóstico de la actualidad en lo que refiere a la producción mundial de alimentos y el hambre y la desnutrición. Vía Campesina recuerda que estas políticas, aplicadas por el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), obligaron a los países a disminuir su inversión en la producción alimentaria, a expulsar a los campesinos de sus tierras, en un camino (conocido en la Argentina y en Salta en particular) que los llevó a perder su capacidad de autosustentarse con su propia producción. Un ejemplo de esto son los tratados de libre comercio firmados entre países con economías no equilibradas que han dejado a las naciones más débiles sin posibilidades de competir con la producción alimentaria de grandes estados. Los datos le dan la razón a Vía Campesina. Casi toda la población desnutrida del planeta vive en países en desarrollo, y en muchos de ellos sus campesinos vienen padeciendo procesos de desapropiación y expulsión de sus tierras. Según datos de la FAO, unas 642 millones de personas sufren hambre crónica en Asia y el Pacífico; en el África subsahariana hay 265 millones en igual condición; en América Latina y el Caribe sobreviven 53millones de personas con hambre; hay otros 42 millones en África del norte y Oriente medio, mientras que los 15 millones restantes residen en los países desarrollados. A estas alturas el hambre se está convirtiendo en un problema hasta para quienes no reaccionan ante ella movidos por sentimientos humanitarios. “Esta crisis silenciosa del hambre (?) supone un serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales. Necesitamos crear con urgencia un amplio consenso para la erradicación rápida y completa del hambre en el mundo y para dar los pasos necesarios”, advirtió la FAO en su informe de 2009. La organización impulsaba que este16 de octubre, cuando se celebró el día mundial de la alimentación y la soberanía alimentaria, se pudieran debatir acciones para tratar de frenar el incremento del hambre y la malnutrición .La FAO también propone que en noviembre de este año se realice la Cumbre Mundial sobre la Seguridad Alimentaria, otro intento por acordar acciones que, ahora sí, ayuden a frenar el sufrimiento de los millones de hambrientos.

Esta crisis también es el resultado de muchos años de políticas destructivas que socavaron las producciones nacionales de alimentos, y obligaron a los campesinos/as a producir cultivos comerciales para compañías multinacionales y a comprar sus alimentos a las mismas multinacionales.

Producción local

El concepto de soberanía alimentaria lleva implícita la certeza de que cada país tiene derecho a proteger su mercado interno contra los productos excedentarios que en el mercado internacional se venden más baratos, y tiene derecho también a aplicar políticas contra el dumping, la venta de productos por debajo de los costos de producción. La idea de soberanía alimentaria pone en crisis la organización de los mercados agrícolas establecida de facto por la OMC, y es superadora del concepto de seguridad alimentaria que persigue la FAO, que pone el centro en la disponibilidad de alimentos sin preocuparse por la forma de la producción. En cambio, el principio de soberanía alimentaria hace hincapié en la producción de los alimentos y en su origen. So o b e r a n í a alimentaria es, dice Vía Campesina, “el Derecho d e los campesinos a producir alimentos y el derecho de los consumidores a poder decidir lo que quieren consumir y, como y quien se lo produce”.Después de la Cumbre Mundial en Italia los movimientos sociales y organizaciones de la sociedad civil realizaron tres eventos mundiales para avanzaren el concepto de soberanía alimentaria: el Foro Mundial por la Soberanía Alimentaria de La Habana (agosto de 2001); el Foro de organizaciones no gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil para la Soberanía Alimentaria de Roma, paralelo ala Cumbre Mundial de la Alimentación (junio de 2002), y el Foro Internacional sobre Soberanía Alimentaria (febrero de 2007).En el Foro de 2002 se aprobó una definición del principio de soberanía alimentaria: “elderecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, pesqueras, alimentarias y de tierra que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias únicas. Esto incluye el verdadero derecho a la alimentación y a producir los alimentos, lo que significa que todos los pueblos tienen el derecho a una alimentación sana, nutritiva y culturalmente apropiada, y a la capacidad para mantenerse a sí mismos y a sus sociedades. Vía Campesina sostiene que los pequeños y medianos productores rurales, el campesinado (indígena o no), son la salida para ofrecer alimentos a la gran masa de hambrientos y desnutridos. Para ello considera necesario llevar acabo una reforma agraria, que el campesinado tenga el control del territorio, del agua y de los recursos genéticos, y la promoción de un uso ambientalmente sostenible de la producción. Y en la discusión sobre alimentación y producción incorpora otros temas, como los mercados locales, la biodiversidad, la autonomía, la cooperación, la deuda y la salud. La soberanía alimentaria incluye, explica Vía Campesina,”priorizar la producción agrícola local para alimentar a la población, el acceso de los/ascampesinos/as y de los sin tierra a la tierra, al agua, a las semillas y al crédito. De ahí la necesidad de reformas agrarias, de la lucha contra los OGM (organismos genéticamente modificados), para el libre acceso a las semillas, y de mantener el agua en su calidad de bien público que se reparta de una forma sostenible”.

?Esta crisis silenciosa del hambre supone un serio riesgo para la paz y la seguridad mundiales. Necesitamos crear con urgencia un amplio consenso para la erradicación rápida y completa del hambre en el mundo y para los pasos necesarios?, advirtió la FAO en su informe de 2009.

Nuevas reglas

Este concepto de soberanía alimentaria, que se ha convertido en el tema mayor del

debate agrario internacional, a tal punto, que ya es parte de la agenda de las Naciones Unidas se presenta como una alternativa a las políticas neoliberales, y propone nuevas reglas para la producción primaria. Ya no se habla de producir más, sino dedistribuir mejor. Quienes impulsan la aplicación del principio de soberaníaalimentaria destacan las deficiencias del neoliberalismo ,ineficiente para asegurar que

toda la humanidad se alimente adecuadamente.”Las políticas neoliberales destruyen la soberanía alimentaria” porque “priorizan la soberanía alimentaria” porque “priorizan el comercio internacional, y no la alimentación de los pueblos.

No han contribuido en absoluto la erradicación del hambre en el mundo. Al contrario, han incrementado la dependencia de los pueblos de las importaciones agrícolas, y han reforzado la industrialización de la agricultura, peligrando así el patrimonio genético, cultural y medioambiental del planeta, así como nuestra salud. Han empujado a centenas de millones de campesinos(as) a abandonar sus prácticas agrícolas tradicionales, al éxodo rural o a la emigración”,denuncia la organización internacional. Vía Campesina no solo cuestiona el modelo agrícola impuesto por la OMC: afirma que esta organización es “totalmente inadecuada para tratar los temas relativos a la alimentación y a la agricultura” y por lo tanto no debe intervenir en las decisiones que sobre estos temas se tomen en el orden internacional. La soberanía alimentaria prevé un comercio internacional justo, para eso se plantea que bajo el paraguas de las Naciones Unidas debe asegurarse que estos intercambios se realicen en un nuevo marco en el que se priorice la producción local y regional frente a la exportación; se autorice a los países y a las uniones de países a protegerse contra las importaciones aprecios demasiado bajos; se permita que los estados ayuden a sus campesinos siempre que eso no sirva para que luego exporten a precios de dumping, y se garantice la estabilidad en los precios agrícolas mediante acuerdos internacionales de control de la producción. En procura de lograr estos objetivos Vía Campesina alienta la formación de alianzas. Su propio caso es un ejemplo exitoso de generación de una red internacional que agrupa a movimientos sociales, ambientales, de desarrollo, campesinos y consumidores desde “Seattle a Génova y a Porto Alegre”. En Brasil precisamente la presencia de la organización y su principio de soberanía alimentaria es sustento de los luchas de los campesinos sin tierra, cuyas prácticas y reivindicaciones se replican más al sur, en Paraguay y en la misma Argentina.

Vía Campesina alienta la realización de acciones locales en cada punto, como la ocupación de tierras, producción campesina sostenible, la defensa de las semillas locales, acciones contra las firmas que pretenden imponer organismos genéticamente modificados y la práctica de introducir productos excedentes a muy bajos precios, y llevar el debate a las propias organizaciones, los gobiernos y los parlamentos.

Es necesario llevar a cabo una reforma agraria, que el campesinado tenga el control del territorio, del agua y de los recursos genéticos, y la promoción de un uso ambientalmente sostenible de la producción.

*Publicado en Otros Territorios – PUBLICACIÓN DIGITAL DEL FUTURO PARQUE NACIONAL EN PIZARRO AÑO UNO ? NÚMERO CINCO ? OCTUBRE DE 2009