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¿Prevenir sin estigmatizar?

¿Qué hacer con los violadores?, parece ser la pregunta clave de esta cuestión cuando el dilema oscila entre prevenir y estigmatizar.

La situación parece confusa ante los delitos sexuales cuando la condena del abusador ya ha sido purgada, sin que por ello se hayan observado bajas en los niveles de reincidencia. Acerca de este punto existen ocho iniciativas promovidas a nivel nacional y aún en discusión para la creación de un Registro de Violadores.

Desde los sectores opositores a este tipo de sistemas, se piensa que la implementación de un registro de ADN que contemple la inserción de los datos de aquellos que cumplieron su condena es altamente estigmatizante, ya que implicaría para aquel que cumplió su pena, la sospecha permanente de que vuelva a cometer un delito sexual. Otro de los cuestionamientos que se hacen a estos proyectos de ley radica en si es posible que el acusado se oponga a la toma de muestra de ADN. Del mismo modo, se plantea el interrogante de que esta información no se exteriorice fuera de los ámbitos estrictamente judiciales.
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Sobre esto, la diputada kirchnerista, Nora César, presidenta de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de la Nación y autora de uno de los principales proyectos elaborado en base a esta temática, asegura que la intención de la iniciativa busca crear una base de datos genéticos con estrictos fines de identificación, con lo cual el carácter del registro sería absolutamente reservado y sólo utilizado dentro del ámbito judicial. Se contaría demás con los datos biológicos de aquellos abusadores no identificados. La iniciativa, también contempla que la inscripción dentro de este registro caducaría pasados veinte años desde el cumplimiento de la condena, con la posibilidad de acceder a un tratamiento psicológico.

En torno a estos cuestionamientos que parecen no tener fin sobre qué y cómo actuar ante los violadores, la psicóloga y periodista Liliana Hendel expresa que el tema guarda una complejidad histórica, puesto que por mucho tiempo este tipo de temáticas se excluyeron de las grandes discusiones, incluso dentro de las agendas de los medios de comunicación que han empezado a abordarlo en el último tiempo.

Hendel es contundente en este sentido y expresa sin tapujos que la creación de un registro que sea de acceso público es necesario, en cuanto es más peligroso exponer a mujeres y niños, que generalmente son las víctimas potenciales de estos abusos, que excluir y estigmatizar, a personas que difícilmente no vuelvan a reincidir.