Preocupa la adicción al alcohol en menores

Según el médico adolescentólogo, Eduardo Panza, el consumo de alcohol no sólo se vincula a la predisposición de cada individio sino también a su accesibilidad, ya que esto último favorece su alcance. La reflexión del especialista surgió después de que se conociera el grave estado de salud de una joven que entrara en coma alcohólico tras ingerir tequila en grandes cantidades.

En ese contexto y al reflexionar sobre la habitualidad de l@s adolescentes con este tipo de sustancias, el médico responsabilizó a quienes deben cumplir las normativas de venta para evitar que estas bebidas lleguen a quienes son menores de edad.

Asimismo, el médico señaló que existen determinadas situaciones como ocurre en el caso de l@s más jóvenes, en el que se da una predisposición al riesgo y a buscar determinadas pertenencias, incluso a través de estas prácticas.

Panza, aseguró en relación a esto que pese a que en otros tiempos el consumo de alcohol se vinculaba más a los varones se ha equiparado en las chicas en la misma proporción.

Sobre esto último y las consecuencias inmediatas, el médico explicó que más allá de que las cantidades consumidas sean las mismas, en las mujeres la mayor proporción de grasa hace que el alcohol, que es hidrosoluble quede más tiempo en el torrente sanguíneo y provoque de ese modo un efecto más veloz sobre el sistema nervioso.

Acerca de esto, el especialista en adolescencia subrayó que el alcohol es un tóxico, a pesar de que su venta esté legalizada y sea aceptado socialmente. También apuntó que llegar a embriagarse, especialmente en esta etapa de la vida, es un llamado de atención para las personas adultas que deben contener al menor.

Advirtió de igual modo, que restarle importancia a este tipo de sucesos que implican los primeros episodios de consumo agudo, pueden ser absolutamente perjudiciales, en cuanto no se advierte que se va camino hacia una enfermedad.

Adolescencia, alcohol e inversión de valores

Panza explicó que existe cierta inversión de valores cuando se aborda este tema, ya que en su recorrido por diversos establecimientos educativos observó que se festeja o se celebra a aquel que se emborrachó y que hasta incluso pudo ser hospitalizado por eso.

Se refirió además, al trabajo que se desarrolla mediante la publicidad para el consumo de alcohol y a los innumerables daños que produce a nivel orgánico, manifestando que si bien se necesita el paso de muchos años para que se haga evidente una neuropatía o una psicopatía crónica, los efectos negativos en un cerebro en formación son mucho mayores.

Por último, recalcó que el coma alcohólico tiene un riesgo de vida, y que por ello no debe ser tomado como algo anecdótico sino evaluado con la seriedad que merece.

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