Noticias Destacadas

Pocos espacios de poder para las mujeres argentinas

El género femenino sigue retrasado en el acceso a los puestos de dirección, tanto en el ámbito público como en el privado. En política, la presencia de mujeres en los máximos cargos es inferior el 20 por ciento.

De cada 10 puestos de máxima autoridad, las mujeres ocupan menos de 2 en política, economía y otros ámbitos, como el sindical, cultural, científico y en los medios de comunicación.

Este índice es la principal respuesta al interrogante “¿Cuál es el sexo del poder en Argentina?”, que orientó la investigación realizada por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) en 2010 y cuyos resultados se conocieron este mes.

En base a este estudio se elaboró el Índice de Participación de la Mujer (IPM), que releva datos en el ámbito nacional y también en el interior del país. El IPM mide cuantitativamente la inequidad de oportunidades en los principales puestos de toma de decisión.

En política, la presencia de mujeres en los máximos cargos es inferior el 20 por ciento. Pero el IPM va más allá del dato general. Demuestra, por ejemplo, que el poder se distribuye más igualitariamente en el ámbito legislativo, donde las mujeres obtienen 38 por ciento de representación. Esta cifra ubica a la Argentina en el puesto número 12 del índice internacional. En cambio, en el Poder Ejecutivo ese porcentaje desciende a 21 por ciento y, en el Poder Judicial, a 15 por ciento.

La directora de ELA, Natalia Gherardi, explica que “la situación de las legisladoras nacionales es más ventajosa debido a la Ley de Cupo Femenino. Aunque el IPM también muestra que la conducción en los bloques políticos está en manos de los varones”. En ese marco, Gherardi sostiene que “la sola vigencia del sistema de cuotas no garantiza la eliminación de los prejuicios de género”.

El IPM confirma esta afirmación al cuantificar la distribución del poder en el ámbito sindical: apenas 5 por ciento de las organizaciones sindicales tienen mujeres en sus comisiones directivas, a pesar de que existe la ley de cupo femenino que establece un piso mínimo de 30 por ciento.

En el ámbito económico, el IPM registra el valor más bajo: 4 por ciento de participación femenina en cargos gerenciales. Este guarismo demuestra que siguen existiendo barreras y obstáculos que dificultan el ascenso de las mujeres a puestos de mayor responsabilidad y liderazgo.

Los datos son similares en el ámbito de la comunicación. En la televisión las mujeres ocupan el 25 por ciento de los cargos importantes, índice que baja al 11 por ciento en el periodismo gráfico y al 9 por ciento en las radios nacionales. En las FM relevadas no se encontraron mujeres en sus direcciones.

La investigación de ELA ofrece una fotografía valiosa por su capacidad de cuantificar a las mujeres que accedieron a puestos claves en la política, la economía y la sociedad civil. Si bien Argentina presenta un estado crítico en materia de equidad de géneros, el IPM confirma que, lentamente, las mujeres están erosionando una barrera invisible que les impide dicho ascenso.

De todo modos, según los investigadores, “un mayor número de mujeres en el poder no significa en sí mismo un compromiso por con la igualdad entre mujeres y varones, que es un requisito ineludible para el desarrollo de una democracia inclusiva. Es necesario avanzar en políticas públicas sobre igualdad de oportunidades.