Buenos Aires, femicidio

Pidieron perpetua para el uruguayo acusado de arrojar a su mujer desde un cuarto piso

Una fiscal de juicio pidió    la pena de prisión perpetua para un ciudadano uruguayo acusado de haber arrojado en 2014 a su esposa, una azafata de la empresa Buquebus, por el balcón del cuarto piso de un hotel de la zona porteña de Tribunales.azafata 1

La querella coincidió con el pedido de la fiscal Diana Goral y aseguró que en el accionar del imputado Eduardo Adrián Casaballe Colacho (47) hubo un “plus de criminalidad” porque el femicidio de Mariela Leites Da Silva (34) fue cometido delante del hijo de un año y medio del matrimonio.

“El día que se casó, Mariela firmó su sentencia de muerte”, sostuvo esta tarde la fiscal Goral en su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8 porteño, integrado por los jueces Ricardo Basílico, Alejandro Sañudo y Ricardo Larrain.

“Para él, nosotras somos cosas”, afirmó la fiscal, quien consideró que Casaballe Colacho “es un asesino de mujeres”.
En otro tramo de su exposición, la fiscal Goral recordó que en Argentina “muere una mujer cada treinta horas por violencia de género” ejercida por sus maridos, concubinos o novios.

“Si el tribunal condena por femicidio servirá para que nunca más ni una menos”, finalizó, entre sollozos, la funcionaria judicial quien pidió al tribunal que aplique la prisión perpetua para el uruguayo por el delito de “homicidio doblemente calificado por el vínculo y por haber mediado violencia de género”.azafata
En ese sentido, Goral destacó que sería la primera sentencia a prisión perpetua a nivel nacional por ese tipo de homicidio.

La ronda de alegatos comenzó esta mañana, cuando los abogados querellantes Gonzalo Alvarez Casado y Nicolás García Culla solicitaron la misma pena pero por “homicidio triplemente calificado por el vínculo, por haber mediado violencia de género y por alevosía”.

“Ha matado a su esposa adelante de su hijo de un año y medio, lo que da un plus de criminalidad”, afirmó el abogado Alvarez Casado quien se refirió a la muerte de la primera esposa del acusado ocurrida en 1993 en una pileta de la localidad bonaerense de Del Viso.

“No tengo dudas de que (Casaballe Colacho) también mató a su primera esposa y eso merece ser investigado”, resaltó el letrado.

Las dos partes acusadoras describieron a Casaballe Colacho como “celoso compulsivo”, con “personalidad agresiva”, que “ejercía un control total” y “dominante” sobre su esposa, a la que vigilaba “hasta cuando iba al baño” y a quien la víctima y su familia le tenían “mucho miedo”, porque era “muy violento”.

Tanto para el Ministerio Público como la querella el femicidio se desató por una cuestión de celos cuando la víctima regresó de su trabajo en Buquebus antes de lo previsto y su esposo la tomó del cuello, lo que provocó el desvanecimiento de la mujer, quien fue alzada por él e, inconsciente, arrojada al vacío.

El tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta las 13 del miércoles próximo cuando el defensor oficial Alejandro Di Meglio expondrá los argumentos de su alegato en el que pedirá la absolución de Casaballe Colacho e intentará probar que se trató de un suicidio.

El hecho ventilado en el debate ocurrió la noche del 28 de abril de 2014, en el hotel “Micky”, situado en Talcahuano 362, a dos cuadras del Palacio de Tribunales porteño, donde el matrimonio convivía en la habitación 41 del cuarto piso junto a pequeño hijo.

La mujer cayó al vacío y murió en el acto al sufrir el estallido de su cráneo y pérdida de masa encefálica, mientras que su esposo -quien hace casi dos años cumple prisión preventiva en el penal de Marcos Paz- salió a la calle a pedir auxilio e instaló la versión del supuesto suicidio.

“Soy víctima de las desgracias, no un asesino”, dijo Casaballe Colacho al declarar ante el tribunal el primer día del juicio y contó que aquella noche, Mariela se molestó con él por un problema que ella tuvo con el celular y que cuando él preparaba mate y su nene lloraba mucho, vio como su esposa “de repente cruzó la habitación y se arrojó al vacío” por el balcón.

Sin embargo, testigos del hotel declararon haber escuchado una discusión previa, mientras que la autopsia y un video de la juguetería de la cuadra que grabó el momento de la caída mostraron que la víctima cayó inconsciente.

En el juicio, la médica forense Adriana Pietrantonio ratificó las conclusiones de su autopsia y aseguró que detectó en la víctima lesiones de defensa en las manos y marcas en el cuello de un “estrangulamiento previo” que pudo hacerle perder la conciencia.

Esta testigo explicó que los suicidas suelen caer “de pie o de cabeza”, pero “nunca” de espaldas y sin realizar ningún movimiento de manos y piernas, tal como quedó registrado en el video de la juguetería.

 

Imagen : Télam