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Patricia Iriarte. Barrio San Ignacio

Se molesta cuando sus compañeras le dicen que es la Madre Teresa de Calcuta de la zona pues cree que no va a resolver el problema de nadie. Trabaja incansablemente para los demás porque confía en un futuro mejor para sus hijos y los hijos de las otras madres que diariamente pueblan su humilde casa.

Su voz pausada y sus gestos suaves ocultan, incorrectamente, su rugiente fuerza interior. Después de dolorosas experiencias que la determinaron a quedar sola con tres niños, comenzó esa tarea que muchas mujeres en su misma situación conocen bien: la de dar contención emocional y material a su grupo familiar cumpliendo los roles de padre y madre.

Pero Patricia trascendió los umbrales de su situación personal y comenzó a mirar el barrio donde había muchas necesidades y se dispuso a trabajar en ello. Con la certeza de que muchas mujeres estarían viviendo situaciones similares a la de ella, agrupó a las mujeres de la zona para llevar adelante los proyectos de Jefas de Hogar. Y no le fue difícil, porque desde hacía mucho tiempo y sin ningún tipo de ayuda, ofrecía un té y alguna tortilla a cuanto niño golpeara su puerta en busca de, quizás, su única comida del día.

Su tenacidad y constancia logró abrir las puertas de la ayuda oficial para cristalizar el merendero donde concurren diariamente más de 200 niños, mujeres embarazadas, ancianos, algunos de ellos/as con serios problemas de desnutrición.

A través del grupo La Esperanza, compuesto mayoritariamente por mujeres, lleva adelante el Proyecto de Deportes mediante el cual se busca integrar a niños/as, adolescentes y adultos y alejar a la población juvenil de la violencia y la drogadicción. Otras de las tareas de este grupo es la de la preservación y mantenimiento de espacios verdes de la zona y son las mujeres Jefas de Hogar y mujeres del Centro de Salud del barrio quienes, organizadas por Patricia, visitan las casas aledañas para enseñar a prevenir enfermedades como el Dengue o el Hanta Virus.

Afirma que muchas veces, su condición de mujer fue una limitante para realizar su tarea: hay quienes prestan más atención a su cuerpo que a su capacidad y expresa?yo me siento capaz e inteligente igual que el hombre, porque nosotras acá agarramos pico y pala y hemos construido bancos de piedra a la par de los hombres, al hombre vos le entrás por los ojos y no por tu capacidad. He tenido muchos choques por eso?

Patricia sabe que sin independencia económica, una mujer no tiene libertad, por eso estimula permanentemente a las mujeres que realizan los cursos de capacitación en cestería china, reciclado de botellas de plástico, peluquería, tejido, corte y confección, a vender lo producido en esos cursos, para solventar los gastos de cada hogar, o bien, que se done a instituciones de bien público. Alienta permanentemente a las mujeres a que se instruyan y afirma muy segura?es bueno instruirse, es bueno enriquecerse como mujer. Cuando uno quiere progresar como mujer es porque uno se quiere?

Patricia tiene razón, no es la Madre Teresa de Calcuta, es una mujer, una persona excepcional que a pesar de los obstáculos de su condición social y de género, trabaja casi con obstinación, por una sociedad mejor.

Como uno de los problemas a resolver inmediatamente, Patricia Iriarte y sus colaboradoras más próximas: Graciela, Carolina, Eliana, Marta, Cristina y Virginia, entre otras, plantean la necesidad de talleres frecuentes sobre educación sexual para las mujeres con el fin de evitar embarazos no deseados y prevenir enfermedades de transmisión sexual. Capacitación en violencia, adicciones y educación sexual no solo para los/las responsables de los proyectos que se llevan adelante en su casa, sino la creación de un Programa de capacitación continuo, destinado a responsables de todos los comedores y merenderos infantiles, centros vecinales y toda otra organización barrial con un fin social específico.

En estos momentos, continúa trabajando a fin de lograr la donación o entrega en comodato, de un espacio físico adecuado para la construcción de un playón deportivo, y la donación de indumentaria deportiva, pelotas, redes y todos los elementos necesarios para continuar con su ímproba tarea.

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(1) San Ignacio es un Barrio en el extremo sureste de la ciudad .Se accede a él a través de la Avenida Santos Discépolo. Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001, viven allí 5.628 habitantes.