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Países andinos: Nace iniciativa para combatir alta tasa de accidentes laborales

Lima, junio (SEMlac).- En América Latina, cada 15 segundos muere un trabajador a consecuencia de accidentes o enfermedades relacionadas con su trabajo. En términos económicos, ello equivale a cien millones de dólares de pérdidas al año.

Estas cifras fueron dadas a conocer durante la conferencia de prensa realizada en Lima, el viernes 19 de junio, en la cual se presentó la Iniciativa Andina en Seguridad y Salud en el Trabajo, una conjunción de esfuerzos de especialistas en salud y seguridad laboral de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que agrupa a Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú.

De acuerdo con cifras de la Organización Internacional de Trabajo (OIT), reveladas durante la reunión, en América Latina cerca de un millón de trabajadoras y trabajadores sufre un accidente de trabajo en su centro de labores cada día.

En el área andina, la pesca es la actividad económica que ocupa el primer lugar entre accidentes fatales, con 11,3 por ciento de incidentes en 2008; es decir, 2.992 muertes. Le sigue la industria de la construcción con 482 muertes; la industria básica de hierro con 375 y la minería con 350 fallecimientos.

Sin embargo, el grueso de los accidentes fatales que no están especificados en ningún sector productivo o extractivo ascendieron a 21.682 durante el pasado año. Al respecto, Estela Ospina, especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo y consultora de diversos organismos internacionales, entre ellos la OIT, subrayó que estas cifras corresponden al sector formal y/o trabajadores asegurados.

No se tiene información sobre la cantidad de accidentes ocurridos en el sector no asegurado, subempleado, informal o en condiciones de precariedad laboral, aclaró. También dijo que, en el caso de las enfermedades profesionales, el problema es aún más crítico por lo que se abstuvo de dar cifras.

“Por ello, el registro de enfermedades profesionales quizá constituya uno de los principales desafíos por atender”, afirmó.

Patricia Ynoñan, del Instituto de Salud y Trabajo, y experta en salud laboral, hizo notar que las cifras oficiales que existen, por lo menos en el caso del Perú, no coinciden. Así, mientras el Ministerio de Energía y Minas reportó 64 accidentes fatales en su sector el año pasado, el Ministerio de Trabajo informó que casi el 80 por ciento de los 320 accidentes fatales de 2008 correspondieron al sector de minería.

Carlos Ortiz, director generala del Instituto Laboral Andino dijo que los trabajadores temporales o con contrato fijo enfrentan una mayor vulnerabilidad en comparación con los trabajadores que están en planillas y que ello se refleja con nitidez en el caso del sector minero, actividad clasificada como de alto riesgo “porque la prevención de los accidentes de trabajo y de las enfermedades profesionales significa un reto mayor que en otras actividades productivas o de servicio”, explicó.

En ese sentido, mostró estadísticas del Ministerio de Energía y Minas del Perú, en las que se da cuenta que hasta el 8 de junio de este año habían muerto 32 trabajadores mineros, 28 de los cuales pertenecían a empresas contratistas y, por tanto, en calidad de empleados temporales.

También se dio a conocer un estudio de la OIT según el cual la tendencia de las dos causas más frecuentes de los accidentes de trabajo mortales en la minería en América Latina siguen siendo las mismas que en los años noventa, a saber desprendimiento de rocas y caída de personas.

El desprendimiento de rocas representaba aproximadamente el 40,5 por ciento de los accidentes fatales en el período comprendido entre 1992 y 1999. La caída de personas, a su vez, constituía el 12,3 por ciento de accidentes fatales. A junio de 2009, el desprendimiento de rocas constituye el 37 por ciento de los accidentes fatales y la caída de personas el 9 por ciento.

“A junio de 2009 observamos que la tendencia sigue siendo la misma. Cabe preguntarse ¿hemos desarrollado todos los esfuerzos para reducir esta siniestralidad?, ¿por qué una década después tenemos la misma tendencia?”, se preguntó Ortiz.

Responsabilidad de los trabajadores

No obstante, durante la reunión se hizo notar que la prevención de los accidentes laborales es también una responsabilidad de los propios trabajadores.

“La constitución paritaria de Comités de Seguridad y Salud en el Trabajo se constituye en un instrumento preventivo de primer orden, al igual que una adecuada información, capacitación, formación y entrenamiento, en particular sobre los mecanismos más efectivos de prevenir las causas más frecuentes de los accidentes de trabajo”, resaltó Ortiz.

En la práctica, sin embargo, este aserto es muy difícil de cumplir. SEMlac entrevistó a trabajadores de construcción civil de un edificio cercano a sus oficinas en Lima. Diez de doce dijeron no estar informados de la existencia de estos comités ni del derecho que los asiste a conformarlo.

Los otros dos dijeron que ‘en otras construcciones en las que habían participado’ sí habían esos comités, que se encargaban de vigilar que todos usaran los arneses, cascos y otras medidas de protección que el delicado trabajo que realizan, a veces a grandes alturas, exige.

“Pero acá el ingeniero no quiere, dice que complica las cosas, ¿qué vamos a hacer?, ¿pelear?, no porque nos quedamos sin chamba (peruanismo por trabajo)”, reconoció el que parecía ser el más aguerrido del grupo, quien sin embargo no quiso dar su nombre por temor a represalias. Esa es la cruda realidad del sector.

Y precisamente, uno de los objetivos de la Iniciativa Andina es contribuir al desarrollo de las capacidades técnicas de los actores nacionales involucrados en el tema de la seguridad y salud en el trabajo para su mejor gestión a nivel de la región andina, de acuerdo al resumen ejecutivo del proyecto, al que SEMlac tuvo acceso.

Con el apoyo de la Dirección General de Trabajo del Ministerio de Recursos Humanos y Desarrollo Social de Canadá, la Iniciativa espera ?en un lapso de dos años? consolidar los sistemas de información sobre accidentes y enfermedades profesionales para lograr su funcionamiento como sistema centralizado de información en los cuatro países miembros de la CAN.

Asimismo, constituir alianza estratégicas entre sectores clave en la formación de recursos humanos especializados en salud y seguridad en el trabajo y organizaciones sindicales de los cuatro países y sensibilizar a la opinión pública sobre la importancia de este tema, como una manera de lograr una cultura preventiva a nivel de la sociedad en su conjunto.