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Macri y el “caerse” en la escuela pública

No nos caímos en la escuela pública

Nadie nos tiró a la escuela pública, llegamos por decisión propia. En nuestras familias y comunidades la elegimos por ser el lugar de lo común y de encuentro con otros. No caímos ni aterrizamos en la escuela pública, formamos parte de ella y con nuestro aporte la hacemos y la re-inventamos todos los días.

Imagen : Materiales de Lengua y Literatura – blogger

La volvemos a elegir por ser la institución que tanto nos nutre y fortalece de la diversidad cultural, así como nos enseña acerca de las desigualdades económicas y sociales: la escuela pública es el lugar en donde aprendimos a sentir en plural las injusticias colectivas.

De todos los sistemas sociales de la historia argentina, el educativo ha sido seguramente el más inclusivo. Instrumento para generar igualdad de oportunidades y alta homogeneidad social, a través de la historia de las generaciones las familias lo han constituido en una de las banderas a defender de nuestra patria. Lugar de encuentro de hijos e hijas de diferentes trabajos, sectores y hasta clases sociales.

“M´ hijo el dotor” ha representado bastante bien el imaginario que el pueblo argentino supo construir e identificar en el papel que la educación juega en nuestras sociedades modernas. Es el espacio público en el cual a su vez se construye lo público, donde la diversidad de saberes y experiencias se ha sabido conectar con la posibilidad de construcción de mejores horizontes para la gente de nuestro pueblo.

Frente a la llegada de un nuevo 24 de marzo vale la pena recuperarlo. No sólo fue durante el período neoliberal que la educación pública argentina sufrió los mayores embates de su historia, sino que en verdad el proceso de la última dictadura militar (1976-1983) operó en su momento a través de una racionalidad destructiva que fragmentó fuertemente el sistema educativo, haciendo una política estatal de los beneficios financieros y altos subsidios a las privadas, y segmentando las escuelas por clases sociales, creando escuelas para ricos y escuelas para pobres.

La transferencia en el año 1978 de las escuelas primarias a las provincias es sólo un reflejo de un proceso en el cual el “Estado Docente”, históricamente responsable de pensar una currícula común, se retrotrajo y se desarticuló para pasar a ser un “Estado Evaluador”. Las tendencias de política educativa de los años ’90 bajo los gestiones menemistas no hicieron sino consolidar las operaciones de segmentación social, pero sobre todo fomentar las lógicas de rankings, mediciones y competencias entre escuelas, olvidando que la educación más que buscar resultados estandarizados debe apuntar a desarrollar la cultura de cada territorio.

El operativo Aprender y su vínculo con la escuela pública

En un contexto de lucha por las paritarias nacionales, de embate mediático hacia los docentes junto con la desvalorización de sus saberes, con campañas de deslegitimidad a través de la convocatoria a los voluntariados y desprestigio hacia la escuela estatal, el Gobierno Nacional decidió publicar el corolario de las pruebas tomadas a niños de 6to grado y 5to año durante el 2016.

En verdad, arrojaron los resultados esperados para cualquiera que sepa que dichas pruebas nacionales y estandarizadas estaban pensadas a la medida del alumno de escuela privada en detrimento del de la pública, para el alumno de la ciudad en detrimento del de zonas rurales, y para el alumno de condiciones socio-económicas favorables en detrimento del proveniente de los sectores postergados por el Estado.

El Operativo Aprender constituyó desde un primer momento un instrumento para respaldar un discurso que coloca a la escuela pública en el lugar de “ineficiente” y a la privada en el lugar de “exitosa”. En otras palabras, se fabricó un remedio para señalar la existencia de una enfermedad: la educación pública.

De carácter censal, las pruebas Aprender tan sólo hicieron reproducir los privilegios de unos sectores sociales sobre otros, no tuvieron por propósito “enseñar” ni que los chicos aprendan, sino abonar a discursos que priorizan pensar la educación de nuestra sociedad desde un criterio económico en desmedro de un criterio pedagógico. Los resultados del Operativo Aprender, como si fueran una profecía auto-cumplida, desean encargarse de acentuar las desigualdades entre los chicos en lugar de repararlas.

Macri y el “caerse” en la escuela pública

Tras decir que “en la escuela pública caen quienes no pueden pagar la privada”, el presidente Mauricio Macri está construyendo lo que el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos denomina una cartografía abismal. Una línea invisible separa dos mundos antagónicos para el presidente: de un lado se encuentra la legitimidad del pensamiento y el orden civilizado, mientras que del otro se encuentran la barbarie cultural junto con los comportamientos incomprensibles; de un lado lo público, del otro lo privado.

Por medio de dicha operación discursiva Macri está desautorizando saberes específicos y experiencias que sólo se viven en la escuela pública, experiencias en plural.

Seguramente los privilegiados no entiendan que los rankings no sirven para medir gran parte de los aprendizajes, lucha en defensa de los derechos, experiencias de organización, desarrollo de pensamiento crítico, dignidad y valores solidarios que se aprenden en la escuela pública.

Las racionalidades indolentes, perezosas y conservadoras que han realizado esfuerzos en destruir uno de los mayores patrimonios sociales que tenemos los argentinos, no comprenderán tan fácilmente la importancia de alcanzar el 10% del PBI para educación, ni tampoco las limitaciones que pueden tener la OCDE para medir el éxito educativo cuando sus programas pedagógicos están formulados por economistas.

A ellos/as, a los privilegiados, a los ricos y a los de arriba, a quienes piensan que están del otro lado de la línea, los invitamos a presenciar la Marcha Federal Educativa de este 22 de marzo: miles de miles de todo el país “cayendo” en Plaza de Mayo, familias, docentes y alumnos gastando las suelas de las zapatillas en defensa de nuestros derechos y de la educación pública.

* Docente de escuela pública CABA