Ni crímenes pasionales, ni amores que matan: femicidios en la frontera mexicana

En Ciudad Juarez, ?la mujer es un ser golpeable y violable?, Melissa W. Wright

INTRODUCCION

En todos lo medios de comunicación es común ver titular las noticias de asesinatos de mujeres como ?crímenes pasionales?; también entre las expresiones populares ante estos casos escuchamos que ?son amores que matan?, ?la mató enceguecido por los celos?. La misma justicia caratula el asesinato de una mujer como ?crimen pasional? o ?crimen bajo emoción violenta?, concepción que oculta el trasfondo político, social y cultural, en donde subyacen relaciones de poder desiguales entre mujeres y hombres. Así, el apelar a frases hechas, desconociendo las causas y evitando dar un tratamiento en profundidad de estos hechos de violencia extrema, contribuye a simplificarlos y naturalizarlos.

En el presente trabajo comenzare a tomar algunas líneas de las investigaciónes realizadas por dos periodistas mexicanos sobre los aberrantes casos de femicidios cometidos en Ciudad Juárez, Chihuahua. Los cuales buscan dar cuenta de ese trasfondo en el que se entrelazan poderosos intereses económicos, políticos y de grupos mafiosos, que posibilitan que estos crímenes continúen. Para ello tomare el libro de Sergio González Rodríguez(1) ?Huesos en el desierto?, y ?Cosecha de mujeres. Safari en el desierto mexicano? de Diana Washington Valdez(2)

¿Qué es el femicidio?

Antes creo necesario detenerme en lo que es el femicidio. Si bien en algunos textos lo encontramos como feminicidio, en el presente trabajo, y siguiendo al tratamiento que hacen las feministas argentinas, adoptaré el de femicidio.

El colectivo feminista, en su afán de desnaturalizar y desmitificar este tipo de crímenes, y buscando un concepto que de cuenta de la dimensión de los mismos es que ha creado el de ?femicidio? en contraposición al de ?homicidio? con el que se acostumbraba a referiste a los asesinatos de hombres y mujeres indistintamente. Este termino es relativamente nuevo, ya que surgió para dar cuenta de los crímenes contra mujeres cometidos en Ciudad Juárez. Entendemos a los femicidios como producto de la Violencia de Género(3) extrema que padecen miles de mujeres, por razones asociadas a su género; y es el sistema patriarcal el orden que los sustenta. Este posee dos características fundamentales, es direccional porque se ejerce sobre las mujeres; e intencional, porque tiene por objeto mantener o incrementar su subordinación al género masculino hegemónico.

Diana Russell y Jill Radford(4) expresan que ?El asesinato de mujeres es la forma más extrema del terrorismo sexista? y consideran que ?una nueva palabra es necesaria para comprender su significado político. Pensamos que femicidio es la palabra que mejor describe los asesinatos de mujeres por parte de los hombres motivado por el desprecio, odio, placer o el sentido de propiedad sobre ellas?.

Profundizando en el estudio de los femicidios Cisneros y Barcaglioni distinguen tres formas diferentes:

Femicidio intimo: cuando son cometidos por hombres con quien la víctima tenía o tuvo una relación intima, familiar, de convivencia, o afines a estas.

Femicidio no íntimo: cuando es cometido por hombres con quienes la víctima no tenia relaciones intimas, familiares, de convivencia o afines a estas. Y frecuentemente involucra un ataque sexual previo.

Femicido por conexión: hace referencia a las mujeres que fueron asesinadas “en la línea de fuego” de un hombre tratando de matar a una mujer. Son los casos de mujeres, niñas, parientas que intervinieron para evitar el hecho o que, simplemente, fueron atrapadas en la acción del femicida

El femicidio debe ser comprendido, en el concepto más amplio de las relaciones de dominio y control de hombres, que se ve favorecido por el imaginario social que no toma dimensión del verdadero alcance de estas muertes violentas, que las silencia y permite su impunidad.

Femicidios en Ciudad Juarez(5)

En el Prefacio de Huesos en el desierto, González Rodríguez comienza criticando la postura adoptada por las autoridades de justicia mexicana ante estos crímenes, ya que la Procuraduría General de la República, que es el órgano de Justicia Federal ?los considera sólo delitos de fuero común y de índole local, derivados de la ?violencia intrafamiliar?, o bien, como define las autoridades de Chihuahua, ?crímenes pasionales?.(6) Sostiene además que ?Las víctimas de homicidios de extrema violencia en Ciudad Juárez padecen crímenes contra la humanidad. Además del racismo, la prepotencia social y el odio de género contra muchas de las asesinadas, sufrieron también violación, un delito equiparable a la tortura de acuerdo con el Estatuto de la Corte Penal Internacional.

Tomando a dos investigadoras feministas, Limas Hernández y Melissa W. Wright, el periodista afirma que ser mujer en Juárez implica vivir ?cuerpo y construcción de género en un sistema de relaciones en desventaja, en una ciudad y un espacio público que vulneran?.

González Rodríguez sostiene que la sociedad juarense está completamente atravesada por el machismo y la ideología patriarcal, para la cual ?la mujer es por naturaleza pecadora y, por lo tanto, debe ser castigada, además de necesitar de la protección de un hombre porque, sola, ?que va a hacer de su vida, ella no tiene poder, no se asume con poder?(7)…La percepción masculina que ve a las mujeres como un mero objeto sexual, se produciría por el desvanecimiento del carisma de la mujer pura, de la esposa y madre. Por lo que al trabajar y no necesitar de la protección masculina se convierte en la antítesis de esa fantasía. Al emanciparse desde muy joven, incluso desde la pubertad, a la mujer se la identifica como la ?sucia, la que le gusta el sexo, la que gana su dinero y se lo gasta en lo que quiere, como diversiones y ropa?. Así, se cierra el círculo y la violencia se desata.

Pero las concepciones ideológicas y culturales de la sociedad juarense no bastan para dar cuenta de las causas de los femicidios cometidos.

Tanto González Rodríguez como Washington Valdez coinciden en varios puntos:

Ø Desde 1993 han ido en aumento tanto los femicidios como la impunidad de los victimarios. Tanto es así que la Organización Panamericana de la Salud, en uno de sus informes anuales sobre mortalidad, señaló que el femicidio era la segunda causa principal de muerte de mujeres jóvenes en Juárez(8).

Ø Existe un fuerte nexo entre el poder político, la justicia y las fuerzas de seguridad, que propician la impunidad de los crímenes. Eventualmente, fuentes de la policía y otros gremios confirmaron que una red corrupta de funcionarios judiciales, políticos, líderes empresariales y narcotraficantes hicieron posible que el asesinato de mujeres en Juárez se convirtiera en un deporte para ciertos hombres, extendiéndose la protección hasta las más altas capas gubernamentales.

Ø A pesar de las reiteradas denuncias de familiares de las víctimas, de organismos de la sociedad civil, y varios informes de organismos internacionales, como Amnistía Internacional y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que exigían la pronta intervención y compromiso real del Estado mexicano para resolver los casos, no se han registrado avances significativos.

Ø Entre los victimarios se encuentran homicidas en serie, pandillas salvajes, surtidores de droga, los ?Juniors? -hijos de importantes empresarios e industriales de Ciudad Juárez y Chihuahua-; y los imitadores (por el efecto copycat). que se ven amparados por la impunidad.

Las hipótesis causales de los femicidios son múltiples:

¨ La existencia de uno o varios asesinos seriales que violan, torturan y matan a mujeres.

¨ Que son cometidos por diferentes grupos de narcotraficantes que se disputan territorios y que utilizan las muertes de mujeres para chantajear a políticos;

¨ Son cometidos en ritos de iniciación para ingresar a cofradías o hermandades de narcotraficantes o policías corruptos.

Y entre las hipótesis de las que todavía no se tiene pruebas fehacientes se encuentran las que sostienen que las mujeres mueren victimas de rituales satánicos; son asesinadas en películas de pornográficas snuff, asesinadas para vender partes de su cuerpo o sus células embrionarias.

La mayoría de los femicidios cometidos en Juarez son no íntimos, y los cuerpos de mujeres son arrojados en diferentes lugares de la vía pública o espacios abiertos. Tanto González Rodríguez como Washington Valdez registran en sus libros entre 1993 y 2003 cuatro casos de femicidios múltiples notificados: ocho en el Lote Bravo en 1995; nueve en Lomas de Poleo en 1996; ocho en un lote de un campo algodonero en la Avenida Ejército Nacional en el año 2001, y seis en Cristo Negro, en 2003. Entre estos casos que tuvieron alta relevancia, se registraron otros aislados, pero se trató de crímenes muy similares.(9) En estos últimos, los cuerpos de las víctimas eran arrojados en diversos puntos, por lo general en caminos de tierra o lotes baldíos a un lado de caminos o avenidas.

Ambos critican el tratamiento que la mayoría de la prensa mexicana hace de los femicidios, ya que por ejemplo acostumbran utilizar la palabra ?sacrificio? para hacer referencia a un asesinato, o usa ese término como sinónimo de homicidio, principalmente cuando la víctima es del sexo femenino.

Entre 1993 y 2006, las autoridades informaron que la mayoría de las víctimas eran mexicanas originarias de Juárez o procedentes del interior del país en busca de oportunidades de trabajo. Muchas de ellas buscaron trabajo en las maquiladoras, mientras que otras mantenían la esperanza de cruzar la frontera hacia Estados Unidos. Algunas de las víctimas eran originarias de Estados Unidos, Holanda, Brasil, El Salvador, Honduras y Guatemala.

Si bien las empresas maquiladoras emplean a miles de mujeres, no todas las víctimas trabajaban en ellas. Julia Monárrez Fragoso sostiene, después de una exhaustiva investigación que la quinta parte de ellas había trabajado para una de las 320 plantas de montaje. El resto transitaba por otras actividades: estudiantes, bailarinas, amas de casa, propietarias de negocios y algunas prostitutas (sexoservidoras).

A partir de esto es que los dos periodistas afirman que sólo un grupo altamente organizado y con recursos podría llevar a cabo crímenes a tan elevada escala, y con una secuencia de delitos como el secuestro, violación, tortura, asesinato, en algunos casos el almacenamiento y luego el traslado de cadáveres. La doctora Rita Laura Segato, considera que estos femicidios ?no son crímenes comunes de género sino crímenes corporativos y, más específicamente, son crímenes de segundo Estado, de (un) Estado paralelo? cuyo poder es de magnitud superior al del propio Estado.

Cifras del horror

La falta de investigación, la poca importancia dada a las víctimas y sus familias, los arrestos de sospechosos cuya culpabilidad era dudosa, la intimidación y amenazas en contra de organismos de derechos humanos, el desorden y la corrupción permitieron que los asesinatos continuaran.

En marzo de 2004, Amnistía Internacional divulgó estadísticas de última hora durante una conferencia de prensa en México, precisando que 417 mujeres, incluyendo las víctimas de Chihuahua, habían sido asesinadas desde 1993.

Washington Valdez después de arduas investigaciones afirma que, alrededor de 479 jóvenes y mujeres han sido asesinadas en Juárez entre 1993 y 2006. De éstas, entre 120 y 130, al parecer, fueron asesinatos sexuales. Mientras que es más difícil calcular una cifra exacta de las mujeres desaparecidas. El 80% de las mujeres asesinadas eran pobres, morenas y tenían entre 7 y 24 años. Y no se puede determinar el móvil del crimen en varios casos, ya que solo se encontraron restos óseos de las víctimas(10).

Para dejar algunas conclusiones…

Jane Caputi y Diana E.H. Rusell han escrito en The Politics of Woman Killig que, en el escenario de las sociedades inglesa y estadounidense, similar en términos de género al de otros países como México, la misoginia no sólo produce violencia contra las mujeres, sino que distorsiona la cobertura informativa de los crímenes.

?Femicidio, violación y maltrato?, escriben dichas feministas, ?son ignorados de varios modos o expuestos en forma sensacionalista por la prensa, dependiendo de la raza de la victima, de su clase social y su atractivo fisonómico (es decir, de los patrones masculinos)?. La policía, los medios de comunicación de masas y la respuesta pública a los crímenes contra mujeres de color, o pobres, o lesbianas, o prostitutas y drogadictas, engloban una perspectiva tenebrosa. Ya que, por lo regular, la apatía se entrelaza con el uso de estereotipos peyorativos y la inculpación de las víctimas.

Ante esto podemos sostener que se convierte en un imperativo para desnaturalizar y hacer visible el carácter de los femicidios el cambiar de postura frente a ellos, preguntándonos y reflexionando por qué, por ejemplo, son asesinadas las mujeres en nuestra sociedad o por qué la violencia afecta de manera diferente a las mujeres y las los hombres. Indagando en profundidad los femicidios, evitando las marcas del patriarcado, para dimensionar su gravedad, atentos a la complejidad que este terrible fenómeno presenta.

* Universidad Nacional de Salta

Mesa Panel: Del silencio a la palabra: el reconocimiento de la violencia de género como violación de derechos humanos. En el marco de las Jornadas del Centro de Estudios Filosóficos de Salta, Agosto de 2008.
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(1) Anagrama. España, 2005 (Noviembre). 3º Ed. La Primera Edición salió en Octubre de 2002.

Sergio González Rodríguez es un ensayista, narrador y crítico, en 1992 quedó finalista del Premio Anagrama de Ensayo con El Centauro en el paisaje. Huesos en el desierto se publicó en 2002 y está en vías de traducción al Italiano(Adelphi) al francés (Pasajes du Nord-Ouest). Periodista del diario mexicano Reforma.

(2) Periodista de El Paso Times deTexas U.S. Copyright © 2006, 2007 por Diana Washington Valdez: Cosecha de mujeres. Safari en el desierto mexicano

(3) Cisneros y Barcaglioni (2008) citando a Rico Nieves sostienen que ?la Violencia de Género está vinculada a la desigual distribución del poder y a las relaciones asimétricas que se establecen entre varones y mujeres en nuestra sociedad, las que perpetúan la desvalorización de lo femenino y su subordinación a lo masculino. Lo que diferencia a este tipo de violencia de otras formas de agresión y coerción es que el factor de riesgo o vulnerabilidad es el solo hecho de ser mujer?.

Está presente tanto en los espacios públicos como privados. Discriminación, acoso sexual, violación, tráfico y trata maltrato físico, psicológico, social y sexual, entre otras, la muerte en su expresión más extrema que afecta a cualquier mujer en cualquier país, sin consideración de etnia, edad, religión y clase social.

(4) Cisneros y Barcaglioni (2008)

(5) Cuidad Juárez es la ciudad mexicana más grande de la frontera con Estados Unidos. La habitan casi dos millones de personas, en donde operan 320 plantas maquiladoras, son fabricas de capital extranjero donde se manufacturan o montan las distintas piezas de un producto con vías a la exportación y mediante mano de obra barata. Y que en su mayoría pertenecen a empresas publicadas en la revista Fortune 500 de Estados Unidos, Europa y Japón.

(6) Gonzalez Rodríguez (2005), pag III

(7) Idem, pag. 34, Ana Bergareche (1997) oriunda del País Vasco y socióloga de la London School of Economics.

(8) Entre 1995 y 1997, Juárez tenía registrado 124 homicidios de mujeres, en comparación con 36 en Tijuana y 13 en Matamoros.

(9) En 1995 se descubrió el caso de Lote Bravo, donde aparecen nueve cadáveres de mujeres. En 1996 ocho cuerpos son descubiertos en la zona que llaman Lomas de Poleo, al norte poniente de la ciudad. En 2001 aparecen ocho cadáveres en un campo algodonero en medio de la ciudad. Entre 2003 y 2004 se descubren seis cadáveres de mujeres en un lugar llamado Cristo Negro, al norte de la ciudad, y se sospecha que hubo dos o tres más cadáveres ahí que fueron relocalizados.

(10) En 2005 se incorporó un equipo de antropólogos forenses argentinos para colaborar en la identificación de numerosos restos que se encontraban en la morgue.

FOTO: www.elpais.com