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Mujeres piden campañas masivas para desnaturalizar la violencia

Un grupo de organizaciones de mujeres reclamaron hoy que se implementen de forma urgente y sistemática campañas para desnaturalizar la violencia hacia las mujeres y que estas sean emitidas durante los partidos de Fútbol Para Todos, entre otros espacios, para llegar a la mayor parte de la población. Además, exigieron medidas prioritarias de prevención y atención a las víctimas y la puesta en marcha de un observatorio de la violencia hacia las mujeres que genere datos para orientar las políticas públicas, tal como como estipula la Ley 26.485 de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. El órgano ejecutor de esta norma es el Consejo Nacional de las Mujeres, que fue ampliamente criticado por la ausencia de políticas y la sub-ejecución del magro presupuesto que tiene adjudicado.

El pedido fue realizado hoy en el Auditorio del Senado de la Nación durante la presentación del informe ?Beijing+15. Igualdad de género: de las palabras a los hechos?, realizado por 18 organizaciones de mujeres de distintos puntos del país, con la coordinación de la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer ? FEIM y el apoyo de ONUMUJERES. El informe evalúa el cumplimiento en Argentina de la Plataforma de Acción de Beijing, firmada en la 4ª Conferencia Internacional de la Mujer por países de todo el mundo que se comprometieron a lograr la igualdad entre mujeres y varones. Particularmente, analiza las metas vinculadas a la violencia, la salud, y la participación política de las mujeres, tres temas caracterizados como los pilares para lograr la autonomía de las mujeres. La presentación estuvo a cargo de Mabel Bianco, de FEIM; Luz Aquilante, de ONUMUJERES; Mariana Romero, del CEDES; Monique Altschul, de MEI y Natalia Gherardi, de ELA.

Bianco destacó la heterogeneidad que presenta el país en el cumplimiento de estas metas y que la garantía de los derechos de las mujeres depende de la voluntad política de gobiernos local, provincial y nacional. Además, señaló las dificultades para acceder a la información pública de los programas que se implementan. ?Cuando consultamos no responden pero si denunciamos que no hay programas, responden informando todo lo que dicen hacer, pero en las páginas de internet no está esa información”, graficó Bianco.

Aquilante reconoció la labor de Mabel Bianco y la felicitó públicamente por su designación como integrante del Grupo Asesor de la Sociedad Civil para América Latina y el Caribe de ONUMUJERES. Aquilante subrayó el rol activo de vigilancia que tienen las organizaciones de mujeres sobre el cumplimiento del Plan de Acción de Beijing y señaló que, si bien hay algunos avances, ?Argentina tiene un largo camino por recorre de la igualdad formal hasta lograr la igualdad real?.

Romero presentó los resultados del capítulo dedicado a analizar la situación de la Salud, ámbito en el que ?el país tiene una marco normativo apropiado pero en los hechos se observan amplias diferencias en la calidad de los servicios de salud que se brindan en distintas regionales y entre centros de alta y menor complejidad, debido a un sistema de salud fragmentado y sin articulación?. Una de las principales preocupaciones en este tema es la persistencia de una tendencia de alta tasa de mortalidad materna. ?Es el único Objetivo del Milenio que Argentina no alcanzará y por mucho. En 2015 deberíamos llegar a una tasa de 13 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos y a este ritmo será tres veces mayor de la meta comprometida. Nos va a costar veinte años más llegar a una tasa considerable?, afirmó Romero. Además, mujeres del público relataron graves violencias y prácticas discriminatorias, por ejemplo denunciaron como el de San Miguel se realizan raspados uterinos sin anestesia, no se practican ligaduras tubarias ni se deja tener un acompañante a las parturientas.

Sobre el capítulo que analiza las medidas para frenar la violencia hacia mujeres y niñas. Altschul señaló que ?hay superposición de tareas, múltiples instancias sin coordinación y duplicación de gastos en organismos de nación, provincia y municipios?, criticó. ?Un punto clave ?agregó- es el sistema judicial, si bien es donde más se avanzó con la apertura de las oficinas de Violencia Doméstica y de la Mujer de la Corte Suprema. Las medidas cautelares no alcanzan porque no se pueden implementar, son por muy poco tiempo o no hay políticas públicas implementadas por los Ejecutivos que las complementen. El poder judicial no puede solo”, por ejemplo con apoyos económicos para la vivienda en caso de exclusión del hogar. Altschul denunció a su vez la sub-ejecución del presupuesto del Consejo Nacional de las Mujeres, que debe implementar la Ley 26.485. Dijo que tiene el presupuesto 2012 es de 13.842.000 pesos pero hasta agosto sólo se había ejecutado el 36 por ciento, y que esta es una práctica repetida: en 2008 usó sólo el 59% de los 5 millones de pesos adjudicados, en 2009 el 72 por ciento; en 2010, el 61 por ciento y en 2011 el 68%.

Gherardi sintetizó el capítulo dedicado a la participación política de las mujeres, ?un espacio que pareciera ganado mucho pero en el que todavía hay mucho por hacer porque es el lugar donde se toman las decisiones y los presupuestos?, dijo. El país se presenta ante la comunidad internacional como avanzado por haber elegido dos veces a una mujer en el máximo puesto ejecutivo, pero “en las provincias y los municipios vemos que cuando el poder es territorial y local las mujeres no quedamos tan bien paradas”, señaló. “En los parlamentos la Ley de cupo se cumple porque no se bajó del 30 por ciento la participación femenino, pero tampoco subió a más de 40 por ciento. Aquí nuestro piso se convirtió en nuestro techo?, expresó. La directora de ELA también analizó la participación en la Justicia donde ?a más jerarquía hay menos presencia de mujeres? y en los sindicatos, donde la representación sindical femenina es mínima, no llega al 6 por ciento en algunos casos.

Beijing+15

La Plataforma de Acción aprobada en la 4ª Conferencia Internacional de la Mujer, realizada en Beijing en 1995, estableció metas para doce temas centrales, incluyendo además un capítulo respecto a las adecuaciones institucionales a nivel nacional, subregional y regional e internacional, así como otro capítulo financiero. Se esperaba que las metas fueran logradas en los cinco años siguientes, o sea en el 2000. Pero no ocurrió así y debió extenderse el periodo para su cumplimiento y se adoptó una revisión cada cinco años a fin de evaluar los logros y obstáculos. A los 5 años (2000), 10 años (2005) y 15 años (2010), si bien no hubo un balance formal, los países y especialmente las organizaciones de mujeres hicimos y continuamos haciendo seguimientos periódicos, porque creemos que son fundamentales para evidenciar el estado de implementación y promover avances.

IMAGEN: catapulta.com.ar