Mujeres indígenas luchan por su inserción laboral

Felisa Mendoza es cacique guaraní de la comunidad 9 de Julio de Tartagal, en la provincia de Salta. Desde su lugar nato de líder, Mendoza considera que dada la falta de escolaridad, a las mujeres de su etnia, les resulta extremadamente difícil acceder a puestos de trabajo que no las releguen al empleo doméstico o a las tareas rurales.

A pesar de que la pobreza y la exclusión en distintos ámbitos les juegan en contra, Felisa pretende cambiar esa realidad y desde su lugar continuar luchando, esta vez por si misma y mediante ese esfuerzo que para ella significa acceder a la educación primaria, contribuir también en su comunidad.

Es desde ese espacio, que surge la idea de generar un ámbito comunicacional conformado por siete etnias, antes concretado a través de Radio Nacional Salta y hoy mediante una frecuencia propia, con un programa en el que se pone en conocimiento a través de este medio la experiencia misma de los pueblos originarios, las problemáticas que han atravesado su historia y que viven en el presente con una dureza extrema.

En su relato sobre la realidad que afrontan, Felisa comenta que debido a las exclusiones que perviven y se reproducen desde el Estado, incluso la salud de las mujeres se pone en riesgo, ya que muchas de ellas no tienen acceso a controles periódicos para la detección del cáncer de mama o bien porque las embarazadas no son debidamente atendidas en los centros de salud porque no hay profesionales o porque se les brinda una atención deficiente que da cuenta de resabios de discriminación.

También cuenta que la situación de pobreza es extrema, que algunas poseen planes nacionales de $150, por lo cual lavan, planchan y realizan la limpieza en otros hogares para poder contribuir con el sustento de sus familias. Denuncia además que en la zona, producto de los desmontes que aún se desarrollan, quienes como ella, trabajan realizando artesanías, ven imposibilitada su actividad, debido al avance de los cultivos de soja.

Esta situación que las mujeres padecen en carne propia también se traslada a los niños guaraníes, que sufren graves cuadros de desnutrición que en muchas ocasiones los han llevado a la muerte.

Desde su trabajo, Felisa ha creado un comedor que asiste con una única comida diaria a 300 niñas y niños de entre 1 y 5 años y al que sus madres y padres no pueden acceder dada la escasez de recursos con la que se mueven.

Comenta además que entre las principales necesidades que se deben atender se encuentra el fomento de la enseñanza de la lengua materna para los niños, dado que actualmente sólo cuentan con dos maestras bilingües, lo que lleva a que los pequeños desconozcan parte de su cultura; siendo también temas que requieren una pronta solución la mejora de caminos y la titularidad de la tierra.

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