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Muchas se mueren o las matan

Para muchas mujeres la suerte está echada. O se mueren de parto, una muerte que puede prevenirse, o las asesinan, delito que también es prevenible.

En caso de que no se asuman las acciones preventivas y se combatan con la justicia esas contravenciones a la ley se convertirán en crímenes de Estado.

En este ámbito, entre las obligaciones del Estado está garantizar una maternidad saludable, que las mujeres puedan dar a luz en condiciones de seguridad, la planificación de la familia para reducir los embarazos no deseados, la atención de los partos por personal capacitado y competente y la provisión de oportunidades de atención obstétrica de emergencia a mujeres con complicaciones.

Pero de dónde, si no solo no hay recursos sino que los médicos no quieren irse al área rural. En Alta Verapaz, para atender a una población de más de medio millón de mujeres solo hay dos ginecobstetras, dijo Claudia Cucul, de la Red de Mujeres Indígenas por la Salud Sexual y Reproductiva, uno está asignado al área preventiva del Centro de Atención Integral de San Cristóbal Verapaz y el otro labora en el Hospital Regional Hellen Lossi de Laugerud. Hay un cubano, que atiende en los hospitales de Fray Bartolomé de Las Casas y en La Tinta, quien no tiene relación laboral con el Ministerio de Salud.

La directora del hospital reconoce que los médicos generales son los que atienden las salas de labor y de parto, quienes hacen su mejor esfuerzo, pero no son especialistas.

En lo que va del año, en Alta Verapaz se había reportado la muerte de 27 mujeres, número que tiende a aumentar en una región en la que la mayoría de la familia no conoce lo que se denomina signos de peligro, por lo que un alto porcentaje no toma la decisión oportuna de trasladar a las mujeres a los centros de Salud, lo que incide en el fallecimiento en el hogar, según reportes del Corresponsal de Cerigua en ese lugar.

Ese verde departamento es el que encabeza la lista de luto ocasionada por las muertes de mujeres en el país, que a nivel nacional, de enero a junio, ascienden a 148. Y, de ajuste, desde hace más de cinco años es el que tiene los más altos índices de violencia intrafamiliar.

Le sigue Huehuetenango con 20 mujeres muertas. Aquí hubo una significativa reducción de decesos, pues en el mismo período en el 2011 habían fallecido 42. La mayoría de decesos ocurre en municipios lejanos. En Quiché, el reporte es de 15 decesos. En ambos departamentos se presentan los más altos índices de niñas y adolescentes en estado de gestación. En Xela, han fallecido 13 mujeres.

Datos del Observatorio en Salud Reproductiva revelan que Guatemala tiene los más altos índices de muertes maternas de Centroamérica y está entre los primeros lugares a nivel latinoamericano. Se reportan 153 muertes por cada cien mil niños nacidos vivos. Además, hay daños colaterales; durante el año anterior, 1,716 niños(as) quedaron huérfanos por esa causa.

En El Progreso y en Sacatepéquez no perdimos a ninguna; en Zacapa solo una dejó de existir, y en Toto, 3. Para rematar, ONU Mujeres reveló que una mujer es golpeada cada tres minutos en alguna parte del mundo y que Centroamérica se encuentra entre las regiones donde se cometen la mayor cantidad de femicidios, particularmente en Guatemala y en El Salvador, coincidentemente los lugares que presentan los mayores niveles de impunidad en estos casos.

Un informe del GAM reveló que en lo que va del 2012 han muerto de forma violenta 337 mujeres, 22 eran niñas. ¿Cómo cabe tanto dolor en un solo país?

– Ileana Alamilla, periodista guatemalteca, es directora de la Agencia CERIGUA – http://cerigua.info/portal/