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Mito minero discrimina a ingenieras argentinas

“No se admiten mujeres”. Con esa frase se encontraron las futuras ingenieras interesadas en la convocatoria de un Seminario de Túneles para visitas técnicas a obras de infraestructura que se desarrollan en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, a realizarse el 24 de marzo próximo. Ni lerdas ni perezozas las estudiantes de la carrera de Ingeniería de la UBA denunciaron este hecho de discriminación.

La convocatoria al Segundo Seminario Internacional de Túneles y Aplicaciones ITS resultó un muestrario de superstición, ignorancia y discriminación para las estudiantes de Ingeniería. Tal se desprende del primer párrafo: “Se encuentra abierta la inscripción, hasta el día 18 de marzo, para visitas técnicas a obras de infraestructura en: Obra Planta Potabilizadora de Tigre, prolongación de la Línea E de Subterráneos y obras en la cuenca del Arroyo Maldonado (No se admiten mujeres).”

Ante semejante anuncio, inmediatamente las estudiantes apelaron a la razón y denunciaron el hecho. El primer paso fue contactarse con los organizadores del seminario, quienes no pudieron sostener ningún argumento valedero para lo que era ni más ni menos que un acto de discriminación. El ingeniero Juan Marcet explicó a las estudiantes que “esta “prohibición” no se origina en la comisión organizadora del Seminario, sino que se hace eco de una superstición ancestral y mundialmente difundida sobre la presencia de mujeres en excavaciones subterráneas.”

¿A qué se refiere el ingeniero Marcet? Quizás lo sabremos al leer el pie de página de un artículo del diaro La Nación donde da cuenta de cómo una periodista no pudo hacer la nota sobre las obras en el Arroyo Maldonado en febrero pasado:

“¿POR QUE NO PUEDEN TRABAJAR MUJERES?”

* En la gran obra hidráulica de los aliviadores del arroyo Maldonado, que corre entubado bajo la avenida Juan B. Justo, se cumple una vieja creencia del mundo de la minería, que reza que las mujeres no pueden descender a los túneles cuando se están construyendo, porque es considerado de “mala suerte”. Así lo certifican numerosos casos trágicos, según cuentan los trabajadores. En ese caso, sólo pueden hacerlo el 4 de diciembre, cuando se conmemora el Día de Santa Barbara, la patrona de los mineros. Fue por eso que se pidió a La Nacion que la recorrida por el túnel la hicieran un periodista y un fotógrafo.”

Luego de la denuncia iniciada por las estudiantes se logró que los organizadores sacaran de la convocatoria la restricción a las mujeres.

A continuación reproducimos nota de la Cátedra Regional UNESCO:

Inaceptable es la respuesta que dio el comité organizador del 2º Seminario de Túneles y Aplicaciones ITS ante el cuestionamiento de la prohibición de que mujeres participaran en las visitas técnicas a las obras en la cuenca del Arroyo Maldonado, a realizarse el día 24 de Marzo de 2010 en Argentina.

María Luján Rodríguez, estudiante de Ingeniería mecánica de la Universidad de BuenosAires, fue quien pidió explicaciones públicas: “No reclamo a ustedes una explicación de semejante atrocidad y atropello hacia las mujeres colegas, ya que entiendo que actos de discriminación como éste no tienen fundamento racional. Les reclamo, entonces, que revean esta posición, y retiren el comentario y condición de “No se admiten mujeres” como quien dice “No se admiten mascotas”, de los requisitos para participar de dicha visita”.

Y la respuesta oficial vino desde el Ingeniero Juan Marcet, integrante del Comité Técnico del Seminario “?No es la primera vez que los trabajadores de túneles se niegan a continuar sus tareas si las mujeres ingresan a las excavaciones. Creen que eso trae mala suerte y que pueden sobrevenir derrumbes. Como tradición instalada, hay poco que hacer, porque sus bases son obviamente irracionales. Se ha hecho el aviso para evitar situaciones violentas o conflictos si por desconocimiento las mujeres pretenden entrar, y luego el conflicto se presenta sin previo aviso”.

¿Qué dice el mito? Que las minas se representan como “mujeres” caprichosas, imposibles de controlar con las herramientas tecnológicas que la ciencia moderna ha desarrollado, y por tanto no permiten que otras mujeres entren en sus dominios porque los celos generan desgracias. Para evitar provocarla, los mineros de antaño no dejaban que ellas entraran a los yacimientos. Pero la vieja superstición no resiste la vigencia de los derechos de las mujeres, su avance en todas las ramas del conocimiento y el mismo avance de la ciencia. En muchos lugares del mundo ya son muchas las mujeres que tienen espacios bien ganados en el trabajo minero.

Un ejemplo de ello es la mina de Cabanesses, en Súria (Barcelona), la última explotación de potasa en España, cuya peculiaridad es la de ser dirigida por mujeres, con 300 hombres a su mando. Otro ejemplo es la mina La Escondida, en Chile (www.escondida.cl), que con experiencias como “Programa Mujer” busca ampliar la aún mínima cantidad de mujeres en la minería y así refuerza la igualdad de géneros en el trabajo.

Existe también la Red Internacional “Mujeres y Minería” (RIMM -http://rimmrights.org/spanish/index.htm) que reúne mujeres de diferentes continentes en la lucha contra la explotación minera, tratando de garantizar derechos fundamentales y justicia de género a las mujeres en el sector.

Responder a estas explicaciones que justifican la discriminación es una responsabilidad, no sólo de las mujeres, sino de la sociedad toda.

Cátedra Regional UNESCO

Mujer, Ciencia y Tecnología en América Latina