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En contra de las mujeres,

MICHETTI PIDE QUE NO HAYA ABORTO NI SIQUIERA EN CASO DE VIOLACIÓN

La vicepresidenta volvió a arremeter contra la ley que echaría luz sobre una cuestión central de la salud pública.

Imagen : Los Andes

Gabriela Michetti encontró una herramienta para intentar algo de relieve político en un contexto en el que el núcleo duro que rodea a Mauricio Macri la tiene claramente relegada. Al borde del mesianismo religioso, la vicepresidenta volvió a arremeter contra la ley que echaría luz sobre una cuestión central de la salud pública.

No tenía ninguna intención de militar el tema. Pero me sentí políticamente obligada a equilibrar los tantos“, dijo.”El aborto está muy ligado a una sociedad que piensa solo en el deseo particular y en su propio ombligo“, afirmó.

Al mismo tiempo, comentó haberse arrepentido de votar en contra de la ley de matrimonio igualitario. “Solo tenía una duda, que era el tema de la adopción: en qué etapa de la sociedad podíamos considerar que la adopción no iba a ser un tema para los niños en términos de discriminación“, aseveró y evidenció su falta de análisis del tema “A las tres o cuatro semanas, pensé y dije: ´Me equivoqué´, porque los chicos ya están insertados en la escuela y bueno, si alguien lo discrimina, a cualquier otro chico lo van a discriminar por otra cosa”.

Respecto al aborto, ratificó su idea de que un embrión tiene los mismos derechos que una persona y negó toda posibiidad de aceptar que una mujer adulta o menor de edad pueda acceder a la interrupción de un embarazo incluso si hubiera sido violada. Y en este punto es donde Michetti alcanzó su nivel más alto de frivolización del tema:“Lo podés dar en adopción, ver qué te pasa en el embarazo, trabajar con psicólogo, no sé (sic)”, disparó y, no conforme con eso, agregó: “Hay tantos dramas en la vida que uno no puede solucionar que no me parece que porque exista ese drama, digamos que a uno se le terminó la vida. O sea, podés dar en adopción el bebé y no te pasa nada (sic)“.

Finalmente, añadió: “Hay personas que viven cosas muchísimo más dramáticas y no las pueden solucionar y se las tienen que bancar. No sé, qué sé yo (sic)