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Tucumán, crímenes de lesa humanidad

Memoria, verdad y justicia: anuncian dos nuevas identificaciones en el Pozo de Vargas

Se trata de José Fernando Poli, secuestrado el 20 de enero de 1976 y de Juan Carlos Gallo, desaparecido desde el 22 de mayo del mismo año. Ya son 107 los cuerpos identificados en lo que fue un espacio de inhumación clandestina.

Imagen : Inés Quinteros Orio/ La Gaceta

José Fernando Poli tenía 29 años, era técnico mecánico de automotores y operario en el Ingenio Santa Rosa. El 20 de enero de 1976, seis personas encapuchadas y armadas irrumpieron un domingo en la madrugada en donde vivía con su hermano Carlos Bautista. Se resistieron y, con la ayuda de vecinos, que usaron palos y piedras, lograron repeler a los secuestradores. El grupo comando había disparado hacia la vivienda. Uno de los Poli resultó herido de un balazo en el estómago. Ambos fueron trasladados al Hospital Padilla, en donde fueron secuestrados cuando faltaban dos meses para el golpe de Estado.
Juan Carlos Gallo tenía 28 años, era obrero en Coca Cola y un 22 de mayo de 1976 viajaba por la ruta 38 a la altura de San Pablo, en compañía de su patrón, propietario de camiones para reparto de bebidas gaseosas. “Mientras viajaban por la ruta son interceptados por una patrulla del ejército, el que los obliga a bajar del vehículo para realizar tareas de control y cuando les pidió que se identificara, J. Carlos les dijo que no tenía documentos puesto que días atrás en un operativo similar se los había quitado el Ejército y no se los devolvieron. Entonces es detenido y le informan a su patrón que al secuestrado lo llevan a una Base Militar con asiento en Boca del Tigre, Lules”, según el Nunca Más. Desde entonces, se encontraba desaparecido.
Los restos de Poli y Gallo fueron identificados. Se encontraban en el Pozo de Vargas. Así lo confirmó Josefina Molina, querellante de Investigación de Pozo de Vargas (búsqueda de restos de victimas de Terrorismo de Estado).
“Fui notificada de los resultados entregados por el Equipo Argentino de Antropología Forense sobre óseos extraídos del Pozo por los peritos del Colectivo Arqueología Memoria Identidad Tucumán (Camit). Resultados de las pericias genéticas por las que resultaron identificados quienes en vida fueran: 1.) GALLO, JUANCARLOS denunciado como desaparecido el día 22/05/1976, según legajo CONADEP 5591. 2.) POLI, JOSÉ FERNANDO denunciado desaparecido el día 20/01/1976. Presentes, ¡ahora y siempre!”, informó Molina.
De esta manera, ya son 107 las identificaciones de desaparecidos arrojados al Pozo de Vargas en 15 años de trabajo en el lugar.
“El pozo es un espacio de inhumación clandestina. No es una fosa común. Es un espacio en que se han arrojado personas hacia el interior del pozo y está dentro de una finca privada. Habla de una complicidad civil-militar que siempre se dijo. Esto es un ejemplo. Y es el primer lugar que se encuentra en el mundo con estas características. El pozo tiene 3 metros de diámetros, 40 de profundidad. Fue borrado de la superficie de la tierra hasta los dos metros de profundidad rellenándolo”, había definido Ruy Zurita, perito del Camit.

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