¡Mayra Tarifa, Presente!

Víctima de la violencia hacia las mujeres, Mayra Tarifa fue secuestrada, violada y asesinada; en el distrito de Rodríguez Peña en el departamento de Junín, en el este mendocino. A un año de su muerte aun no se condena a los responsables. Entrevistamos a Lidia, madre de Mayra y a la organización La Otredad, que lucha por los derechos de género en la provincia.

El 25 de marzo último se cumplió un año de la violación y asesinato de Mayra Tarifa, en Rodríguez Peña, departamento de Junín de Mendoza. Mientras los sectores de Pro-Vida, grupo reaccionario de la iglesia Católica, festejan ese mismo día el día “Por el niño por nacer”, como una eterna provocación a la lucha que llevan delante las mujeres en lucha por los derechos de género. En un pueblito de Mendoza, la comunidad se moviliza contra la violencia hacia las mujeres. “Cuando una mujer dice no es no” proclama la pancarta al medio de la columna movilizada. Un no que no es respetado y se avasalla día a día. El gobierno provincial lo único que atina es a poner como eje político la discusión de la castración química como único método para resolver los casos de violaciones.

La Otra en los caminos de La Otredad

Alrededor de 300 personas se movilizaron por la arteria principal del distrito y rodearon la plaza, para concluir la marcha en la delegación municipal. Allí se encontraba el intendente de Junín, Mario Abel, y el Ministro de Seguridad de la provincia. Este último llegó a sentenciar: “limpiaremos la ciudad de aquellos que la ensucian”. Signo característico de la impunidad de la policía y el aparato de seguridad de la provincia, que lejos de resolver los problemas de la sociedad, son cómplices de violaciones a los derechos de las mujeres. Como contrapartida, la voz de una madre y una organización social que luchan porque se conozcan los responsables.

¿Qué pasó con Mayra?

Mayra Evelyn Tarifa era niña de 15 años. Un 25 de marzo de 2009, pasado el mediodía, fue interceptada cuando iba camino a la escuela. Mayra fue víctima de la más cruel de las violencias: fue secuestrada, violada, golpeada y asesinada. Su cuerpo fue hallado al día siguiente en el cauce de un canal de riego.

¿Donde vivía y cómo respondió el pueblo?

Mayra vivía en Rodríguez Peña, un distrito rural del Departamento de Junín. La mamá de Mayra, Lidia, no naturalizó, ni silenció en ningún momento este terrible hecho. No lo dudó, salió a reclamar, salió a decirle a la sociedad toda, a través de las marchas que ella misma organizaba, que exigía justicia para su hija.

El pueblo de Rodríguez Peña, al principio asistía masivamente a las marchas. Claro está, que el pueblo en las calles fue un elemento que para ciertos sectores del gobierno no pasó inadvertido .Desdibujándose un poco el verdadero reclamo, ya que de parte del gobierno se comenzaron a hacer anuncios de ciertas medidas que se tomaban respecto al tema de seguridad y por su parte, cierto sector de la ciudadanía aprovechaba para hacer peticiones, históricamente postergadas. Luego, elecciones mediante, las autoridades dejaron de asistir y las marchas poco a poco fueron disminuyendo en su caudal de participación. Sin embargo es necesario recalcar, que Lidia, sus familiares, amigos, amigas, y todas aquellas personas que pensamos que estos casos no deben quedar impunes y que la violencia hacia las mujeres es una violación a los derechos humanos, seguimos marchando los 25, de cada mes, exigiendo justicia para Mayra y cárcel a los violadores.

¿La castración química es la solución?

En absoluto. La comunidad científica coincide en que la castración química no resuelve el problema. Este tema es un manotazo de ahogado de un gobierno que tiene demasiadas falencias en muchos aspectos y que no solo no tiene políticas públicas respecto a la violencia de género, sino también demuestra, a través de estos anuncios, su total inoperancia e ignorancia sobre el tema. Ante tanta violencia hacia las mujeres es urgente que el gobierno elabore e implemente políticas públicas con perspectiva de género que apunten fundamentalmente a la prevención de estos delitos y a la atención adecuada y digna, que evite la revictimización de las mujeres que han sido víctimas de delitos contra la integridad sexual.

¿Por qué está tan vigente la violencia hacia las mujeres?

Porque que estos actos de violencia hacia las mujeres tienen una raíz profunda y muy antigua, y lo que hoy emerge en los medios de comunicación como actos aislados y desconectados entre sí tienen en el fondo una misma causa, el patriarcado. El Patriarcado, es un sistema de relaciones sociales sexo-políticas basadas en diferentes instituciones públicas y privadas y en la solidaridad interclases e intragénero instaurada por los varones, quienes como grupo social y en forma individual y colectiva oprimen a las mujeres también en forma individual y colectiva, y se apropian de su fuerza productiva y reproductiva y de sus cuerpos sea con medios pacíficos o mediante el uso de la violencia. Pero precisamente, porque es una construcción histórica y social puede ser modificado por un modelo social justo e igualitario. Por eso es muy necesario reflexionar sobre ello, para de-construir y re-construir nuevas formas de relacionarlos entre mujeres y varones.

¿Qué relación hay con el sistema en el que vivimos?

Si bien el patriarcado es anterior al capitalismo, es cierto que éste último ha sabido utilizarlo y sacarle provecho. Así a través de diversas instituciones del patriarcado como la maternidad obligatoria, la heterosexualidad obligatoria, y la división sexual del trabajo ha ejercido el control sobre el cuerpo de las mujeres, logrando disciplinarnos en el ámbito privado, asignándonos una función exclusiva de crianza de lxs hijxs y de re-producción doméstica biológica y social de la vida.

Actualmente el sistema económico utiliza la división sexual del trabajo y saca de ella el mejor provecho, las mujeres resultamos gravemente afectadas por la liberalización de la economía. Así el trabajo femenino, cuyo costo no cesa de abaratarse genera la demanda cada vez mayor de una mano de obra femenina barata y explotable, por parte de las grandes empresas transnacionales. Esta búsqueda permanente de un trabajo femenino desvalorizado acentúa y rediseña la división sexual del trabajo, las relaciones sociales y aun el lugar de las mujeres en el seno familiar.

Lidia, madre de la vida

Un año sin Mayra, ¿Qué significado tiene para vos?

Yo lo que quiero es justicia. Lo único que reclamo es justicia y estar acompañada, porque en otras oportunidades venían solo los chicos de San Martín y nosotros acá nada más, la familia.

¿Qué importancia tiene que organizaciones como La Otredad acompañen la lucha?

Ellos me ayudan muchísimo a mi, además me alentaron tanto, que gracias a ellos salí adelante. Porque hacíamos reuniones, nos juntábamos y yo iba para estar con ellos.

¿Qué sentís mes a mes cuando vas marchando?

Siento el dolor de una madre y el pedido de justicia.

Hace un mes atrás hacían choripanes en un festival para juntar fondos para pagar la abogada y la sonrisa estaba presente ¿cómo se va para adelante?

Yo creo que unidos se puede salir para adelante, más como me alientan ellos se pueden lograr cosas. Más como me ayudan ellos: se puede.

¿Tus amigos y amigas están con vos?
Sí, hay unas mujeres que se han unido al grupo y una hermana que está con nosotros también.

¿Una vez que haya sentencia la lucha termina?

No me gustaría terminar con ellos de un día para el otro, porque ellos me han ayudado muchísimo. Después de haber tenido momentos donde estaba tan mal, no me gustaría dejarlos de ver. Han estado en las malas al lado mío y en los momentos buenos también. Me gustaría seguir juntos con ellos.

El año pasado durante las elecciones se acercaron varios políticos, pasadas las elecciones no volvieron y aparecen el 25 de marzo cuando los medios masivos lo ponen en agenda al asesinato de Mayra. ¿Qué pensás al respecto?

Me gustaría que vinieran todos los meses a la marcha. Porque ellos pueden venir, pero vinieron antes de las elecciones y de ahí no vinieron hasta hoy.