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Más de 20.000 mujeres en el XXIV Encuentro Nacional de Tucumán

¡Qué momento!

?¡Qué momento, qué momento! ¡A pesar de todo, les hicimos el Encuentro!?, cantaron al unísono más de veinte mil mujeres desinhibidas, exultantes, jubilosas, en cada instancia propicia para la reivindicación del XXIV Encuentro Nacional de Mujeres, llevado a cabo en Tucumán entre el 10 y el 12 de Octubre. Tuvieron lugar numerosos talleres, en los que se discutió sobre Violencia, Trabajo, Educación, Medios de Comunicación, Identidades Sexuales y de Género, Lesbianismo, Desocupación, Trabajo Rural, Pueblos Originarios, Anticoncepción y Aborto, Derechos Humanos, Deuda Externa y Religión, entre otros temas. Durante la marcha realizada al atardecer del domingo, las miles de participantes se adueñaron de las calles de Tucumán. (Por Marta César/La Otra Voz Digital-Salta)

Como en ocasiones anteriores, el XXIV Encuentro Nacional de Mujeres en San Miguel de Tucumán fue esmeradamente ponderado por su carácter autónomo, autoconvocado, autofinanciado, pluralista, democrático y horizontal. Características respetadas a rajatabla -desde el comienzo- por las mujeres que trabajan juntas, denodadamente, durante un año en convivencia (no siempre pacífica) dentro de la Comisión Organizadora, concientes de la responsabilidad que implica formar parte de la historia de estos eventos.

El pluralismo y la democracia fueron los mismos de cada acto de apertura; en el Club Tucumán Central, el pasado sábado 10, miles de mujeres celebraron el reencuentro, la alegría y la promesa de tres intensos días de debates y lucha solidaria por las innumerables demandas no satisfechas aún. Se arropaban en canciones, estribillos, sombreros, remeras, carteles y pancartas que indicaban la pertenencia a diversos grupos u organizaciones sociales y/o políticas.

El momento del bullicio fue el momento perfecto para escuchar las voces de algunas mujeres. Como la que se presentó como una ?histórica? y declaró a viva voz en rueda de amigas que ?participar aquí es la experiencia más linda que puede tener una mujer en la Argentina, porque es una experiencia de encuentro, de lucha, de reconocernos, de conocer experiencias de todos lados y reconocer cuáles son todos los problemas que tenemos, cuáles son los derechos por los cuales tenemos que luchar y también un enriquecedor intercambio de opiniones?.

Así, en medio del alboroto, fue reconfortante recordar -una vez más -a las pioneras, a las que hace veinticuatro años atrás, recién llegadas de una Cumbre de Clausura por la Década de la Mujer en Nairobi, decidieron comenzar con los Encuentros Nacionales de Mujeres en Argentina. Y es reconfortante comprobar, una vez más, cómo cada año el avance es difícil pero posible, y cuán distinta puede ser la historia cuando es construida colectivamente por las mujeres.

Esa historia que construyen cotidianamente las científicas, obreras, campesinas, mujeres originarias, políticas, amas de casa, religiosas, ateas, artistas, deportistas, con distintas identidades sexuales y de género. Mujeres que se acercaron desde los lugares más recónditos del país y de América Latina y el Caribe para participar de los cada vez más numerosos talleres, en los que se discutió sobre Mujer y Violencia, Trabajo, Educación, Medios de Comunicación, diferentes identidades sexuales y de género, Lesbianismo, Desocupación, Trabajo Rural, Partidos políticos, Pueblos Originarios, Anticoncepción y Aborto, Derechos Humanos, Deuda Externa, Religión, Solidaridad e Integración Latinoamericana y Medio Ambiente, entre muchos otros temas.

Reflexiones, debates e intolerancia

En estos talleres se debatió con alto grado de compromiso, y se escuchó reflexiones como las de una mujer que participaba por primera vez: ?acá se encuentra la verdadera Argentina, la Argentina del hambre, de la desocupación, la de las violaciones, la de la violencia, la de los despidos, la de la desigualdad. Acá hay miles de mujeres, que por más diferencias que podamos tener, nos sentamos y discutimos, porque hay muchas cosas en que podemos ponernos de acuerdo?.

Se trabajó y se discutió para el consenso, para el acuerdo, pese al accionar cada vez más organizado y violento de mujeres de los sectores reaccionarios y retrógrados de la iglesia católica, que en Tucumán reforzaron notoriamente su participación, en número y virulencia. Una virulencia sólo igualada (afortunadamente en muy pocos casos) por integrantes de organizaciones de ultraizquierda, que en definitiva, terminaron siendo funcionales al sistema que dicen combatir; desagradable situación ésta que amerita un nuevo debate en el seno del movimiento de mujeres, acerca de cómo construir estrategias para neutralizar el boicot a los Encuentros, cristalizado por el accionar de las unas y las otras.

Como para que no queden dudas de que la iglesia católica permanece infiltrada por los principios patriarcales aristotélico-tomistas, las ?huestes de la Inquisición? amenazaron, una vez más, con las llamas del fuego eterno a quienes osaron expresarse por la despenalización y/o legalización del aborto, o sea el derecho a decidir sobre sus propios cuerpos, que de eso se trata.

La marcha realizada al atardecer del domingo 11, reunió en un multitudinario aquelarre a las miles y miles de mujeres bajo consignas originales, creativas y diversas. En la más ostensible expresión de poder, aunque efímera, las mujeres participantes del XXIV Encuentro se adueñaron de las calles de Tucumán, para expresar públicamente y a viva voz, su solidaridad con los/as desaparecidos/as en democracia, contra la trata de personas, contra el abuso infantil, contra todo tipo de violencia.

Y la solidaridad para trabajadores/as de la ex Terrabusi, quienes participaron en gran número y por primera vez de un Encuentro Nacional de Mujeres. Solidaridad para ellos/as porque como rezaba una pancarta ?hoy marcan un hito en la historia de los/as trabajadores/as argentinos/as?. También por la aparición de Marita Verón, por la libertad de Romina Tejerina y la adhesión a la lucha de trabajadores/as autoconvocados/as de la salud.

La ciudad había amanecido empapelada con afiches de los grupos anti-derechos (mal llamados ?pro-vida?) con consignas en contra del aborto. Afiches y gigantografías que fueron prolija y minuciosamente destrozados por las participantes de la marcha, quienes festejaron ruidosamente, al estilo bizarro, cada victoria conseguida.

?Ni con la iglesia, ni con la Rural?

Entre los cánticos a favor de la despenalización y legalización del aborto se pudo escuchar entre otros ?ni con la iglesia ni la Rural, somos mujeres por el aborto legal?. Hubo escaramuzas entre grupos que conformaban la marcha y grupos ultracatólicos, en formación de guardia pretoriana frente a las iglesias y catedral, pero apenas si son parte de la anécdota. Aunque sí es necesario prestar atención al grado de participación creciente de integrantes de estos grupos dentro y fuera de los talleres, así como al accionar de la policía y su fuerte operativo ?en resguardo de los intereses? de ese sector.

Las conclusiones se leyeron el lunes 12, bajo el ardiente sol del noroeste, y fueron recibidas con aplausos o rechiflas, según quien las suscribiera, mientras poco a poco, los contingentes se despedían y prometían encontrarse el año que viene en Paraná, Entre Ríos.

Un Nuevo Encuentro Nacional de Mujeres acaba de pasar. Quienes participan por primera vez, afirman que nada vuelve a ser igual después de esta experiencia.

Cada quien volvió a su lugar de origen, con el compromiso tácito de aportar desde su ámbito para el cambio, para la equidad, para el goce de la ciudadanía plena, que comienza con el derecho básico de poder decidir sobre los propios cuerpos y hacer operativos los derechos sexuales y reproductivos.

Por este año, las energías y las ganas encendidas en Tucumán alcanzan para llegar al XXV Encuentro Nacional de Mujeres en Paraná, cuando se vuelva a escuchar miles de voces en cada instancia de reivindicación, cantando una y otra vez ?¡Qué momento, qué momento! ¡A pesar de todo, les hicimos el Encuentro!…?

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