A 41 del inicio de la Dictadura militar

Marzo es uno solo

Este viernes se cumplen 41 años del inicio de la dictadura militar genocida, respaldada e integrada también por sectores civiles, empresariales, eclesiásticos y de la cultura. Convocada “contra la miseria planificada” del gobierno, la movilización del 24 se suma a este marzo caliente con su propia impronta.

Imagen : Resumen Latinoamericano

Año tras año, las movilizaciones del 24 de marzo se reiteran como un momento especial, cargado de significado sobre todo en términos de iniciación y de identificación con las causas populares.

Para miles de nosotros, porque justamente los que marchamos cada año sentimos un fuerte “nosotros”, más allá de banderas, horarios y discursos, es también el día de máxima reivindicación del compromiso político, el día de los sueños, el día de los ideales, el día de nuestra historia de lucha como pueblo, todo ello inspirado en el homenaje a los 30 mil compañeros y compañeras.

Recorriendo las consignas de las marchas de cada año se puede recorrer también nuestra historia reciente, desde la recuperación de la democracia. Cada año el 24 de marzo expresó la lucha contra los principales problemas políticos del momento. Es una suerte de catalizador que une los principales reclamos de nuestro pueblo y, además, una brújula con la que los organismos de derechos humanos aportan a orientar al campo popular, poniendo en el centro un reclamo por sobre todos los demás.

Por eso no sorprende que la principal convocatoria a Plaza de Mayo este año se haga bajo la consigna “El mismo plan económico, la misma lucha. Paremos la miseria planificada”. Este 24 de marzo se suma así a las grandes movilizaciones de marzo contra la política económica de Cambiemos, asumiendo que estamos frente a un gobierno que tiene un plan deliberado para atacar el bolsillo y los derechos populares. Y que recién está empezando.

Entre paréntesis, al hablar de “miseria planificada”, es inevitable recordar a Rodolfo Walsh, de quien este 25 de marzo se cumplen 40 años de su asesinato. Esa misma “miseria planificada” fue el centro de su denuncia-testamento político, su “Carta abierta de un escritor a la Junta Militar”.

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El 24 habla de nosotros

La vivencia del espíritu democrático que existe en nuestra sociedad, con sus claros y oscuros, es inentendible sin asociarla a la lucha por memoria, verdad y justicia, y al lugar central que ocuparon los organismos de derechos humanos en ella.

En cierta forma, se puede decir que nuestra democracia tiene una marca de nacimiento femenina y maternal, tan inconclusa y contradicha como incansable y vital. Una suerte de aporte feminista avant la lettre. Una impronta a redescubrir en lo mejor de nuestra sociedad, marcada a fuego por los resultados múltiples de la búsqueda incansable de las madres y abuelas de sus hijos e hijas, de sus nietas y nietos, muchos todavía por encontrar.

¿Cuánto de esa búsqueda hay en la lucha contra la exclusión social? ¿Cuánto en los miles de merenderos y comedores en los barrios? ¿Cuánto en el grito unánime “Ni una menos”? ¿Cuánto en los miles y miles de jóvenes que se incorporaron a la militancia política en los últimos años en nombre de una patria que somos todos?

El gobierno nacional representa la exacta contracara de todo ello, apoyado en elementos también presentes en nuestra sociedad, que no conviene subestimar. Por esa razón, su política económica es totalmente coherente con el negacionismo frente al terrorismo de Estado. Se trata de promover el olvido, el silencio y la impunidad, a lo sumo cada tanto ceder un milímetro, pero solo para pasar a defender la “teoría de los dos demonios”.

30 mil razones

En cualquier caso, el gobierno sabe que atacar la lucha por memoria, verdad y justicia equivale a golpear el corazón del campo popular argentino post 1983, tiene consciencia de que es una premisa ineludible para derrotar la resistencia popular que puede frenar la ofensiva neoliberal en curso.

Por eso marzo es uno solo. La defensa de la educación pública y el reclamo salarial docente estarán presentes el 24. La necesidad de un paro general y de que el movimiento obrero asuma una postura combativa ante el gobierno estarán presentes. Las millones de gargantas gritando “vivas nos queremos” estarán también presentes. Los trabajadores y trabajadoras de la economía popular, más golpeados que ninguno, estarán allí.

Y entre todos ellos estarán también los 30 mil, obstinadamente presentes como hace 41 años en cada causa popular, en los momentos de retroceso y resistencia, así como en los momentos de avance y esperanza.